23 jul 2026

La monarquía digital

La política paraguaya es tan rudimentaria que nadie habla de la disputa que está definiendo el poder en los futuros tres cuartos del siglo XXI. Me refiero a la tecnología digital, que deja de ser solo un mercado de datos y manejo de algoritmos para asumir el papel fundante de la supremacía geopolítica, de la soberanía nacional y de la seguridad de los Estados. El que domine en más o en menos la inteligencia artificial va a controlar o no la economía y los territorios alrededor del mundo. Los datos conducirán la dirección de la política global. Con la IA como elemento central de cualquier emprendimiento, lo mismo que se da en los mercados privados y que ya está sucediendo –y se va a agudizar– en la instancia de la disputa política, la gestión pública estatal y en las elecciones nacionales, departamentales, municipales, etcétera.

No debemos olvidar a Curtis Yarvin, científico político y de la computación, quien defiende la sustitución de la democracia liberal por formas de gobierno concéntricas y autoritarias, como una especie de monarquía corporativa digital en la que los líderes pueden ser algunos pocos empresarios que comparten un consejo de CEO en modo, casi, de iluminismo algorítmico centralizado. He aquí que la representación y la participación democrática popular están siendo sustituidas por la eficiencia y el control absoluto privado en modo digital. Los paraguayos ya estamos acostumbrados a este tipo de sustitución, solo que, por la ineficiencia, la corrupción y el control absoluto en modo populista clientelar.

El Parlamento, el Ejecutivo, la Justicia y muchas de las instituciones republicanas dislocan el centro del poder hacia una nueva infraestructura tecnológica que puede estar en una corporación de naturaleza digital, inclusive en bancos privados con puerta giratoria y coligados con empresas, que pueden ser propias, de alta tecnología que, además de satisfacer al mercado privado, venden servicios al Estado que finge de democrático. Qué tal. ¿Por qué bancos? Porque el sistema financiero es un organismo neural que ejerce el papel de mercado de mercados, incluyendo al político.

La vieja economía será superada por nuevos soberanos que, instalados en torres de vidrio templado como castillos inexpugnables, controlarán plataformas y datacenters centralizando datos con IA, que dominarán y generarán riqueza para unos pocos crony capitalistas que predican el “libre mercado y la democracia representativa”.

Estos soberanos cobran “impuestos” en forma de excedentes por medio de datos producidos diariamente 24/7 que se convierten en beneficios, incluso financiados con dineros estatales que –desde las instancias del poder obtenido en elecciones democráticas de fachada, con clientelismo remunerado– son direccionados como recursos privilegiados desde lo público hacia lo privado. La gestión y la protección de los datos públicos están siendo privatizadas. Incluyendo el manejo de la Justicia, hasta con la participación de los mercados del crimen. A propósito, ¿qué pasó del chat de Lalo? Sigamos.

La cantidad de datos producidos y gestionados será la fuente de poder más importante, por sobre la dimensión de los ejércitos de las naciones, las toneladas de alimentos transformados, la extensión del territorio y el tamaño de la población que constituyen un Estado. Agua, educación de alta calidad, energía y datos serán los insumos más importantes en esa economía del futuro, pero que ya muestra su rostro en este presente de incertidumbres.

La mucha agua en poco tiempo y poca agua en mucho tiempo, lluvias ininterrumpidas, inundaciones y sequías prolongadas, el cambio climático, que existe, aunque muchos lo quieran negar, van a significar que países primitivistas, dependientes de extraer riqueza preferentemente de la naturaleza, queden relegados. Los minerales estratégicos, la energía limpia y abundante y la población educada (y con ética) son los factores que podrían superar al petróleo y a las grandes industrias en predominancia de activos geopolíticos más importantes. Y, un nuevo gobierno de eficientes con altruismo moral que tenga un plan y entienda de lo que estoy hablando.

En cuanto a eso: ¿Qué está haciendo el alto clero de la política paraguaya? Nada. Como ejemplo, la capital nos ofrece un candidato que sabe organizar eventos deportivos. Saludos cordiales.

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