01 ago 2026

“Es el diablo en persona”, el crudo relato de víctimas de Ariel Morán

Cómplice. Denuncian que el hijo de Morán es cómplice y debe ser detenido.

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Allanamiento. La casa contaba con un dormitorio equipado para filmaciones.

Foto: Gentileza.

El arresto del ciudadano argentino Ariel Morán, de 56 años, ha generado una ola de denuncias marcada por hechos de violencia psicológica y física contra cuatro víctimas. Se trata de casos de agresiones sexuales, el uso de sustancias para adormecer a las mujeres y vulnerarlas, e incluso la filmación sin consentimientos de relaciones íntimas y desbarata un supuesto esquema de pornografía infantil.

La denuncias son verdaderos relatos de terror que vivieron con el hombre, en donde una de las mujeres, de nombre Jazmín, contó que logró salvarse debido a que desde un principio desconfió del extranjero, por lo que llevaba a su hermana o a un primo cuando iba a trabajar a la casa, situación que molestaba mucho a Morán. Además, dijo que en todo momento le invitaba algún tipo de bebida, lo que le llamaba la atención, por lo que nunca aceptó.

“Me insistía mucho a tomar bebidas, de lo cual no acepté porque me sentía mal, temblaba todo, no sé por qué, tenía miedo capaz. Luego pasamos por lo de mi hermana y nos fuimos a su casa (en San Bernardino)”, contó la mujer.

“Le dije para llevarle a mi hermana para que me ayude porque la casa era muy grande y él me dijo ‘seguro que tenés miedo’”, relató.

También contó que trabajó apenas cuatro días, pero había muchas cosas que le generaban desconfianza, por lo que le dijo a Morán que ya no iba ir a trabajar, alegando que le ponía triste dejarle a su bebé. Ante tal situación, el hombre insistió a la mujer para que lleve a la casa a su bebé, pero eso fue más llamativo aún, recordó.

retenida. Detalló que en una ocasión vio a una mujer salir de una pieza de la planta alta, pero que nunca abandonaba la habitación. “Ahora pienso que seguro la tenían retenida”, dijo. También recordó que en el sótano había objetos que hacía presumir que tenían a alguien ahí. Por último, aseguró que el hijo también debe ser detenido como cómplice, ya que tenía conocimiento de todo, y que denunció el caso en la Policía, pero no tomaron su denuncia.

Otra víctima relató los momentos de terror que vivió cuando fue contratada por Morán para hacer trabajos domésticos y terminó siendo sometida a agresiones y explotación. “El señor es el diablo en persona. No soy la única víctima, hay más personas, menores de 10 años inclusive”, afirmó Sandra (nombre ficticio).

Explicó que lo conoció a través de redes sociales y que “con todas hace el mismo trabajo, aparece como un gran señor, que tiene una empresa bla, bla, bla”.

La denunciante aseguró que vivió con Morán durante casi un año. “Fui a vivir con él, como la mayoría de sus víctimas. Estuve casi un año, me obligaba a hacer cosas”, señaló y añadió que el hijo del detenido también estaba involucrado. “Pido que vaya preso, el hijo es cómplice, sabe absolutamente todo, le tapa todo a su papá”, expresó.

Sandra sostuvo que en la computadora del acusado existen pruebas de explotación sexual.

“En su computadora van a encontrar un montón de fotos y videos de adolescentes”, dijo. Afirmó que Morán le mostraba imágenes con menores. “Él me mostraba que estuvo con chicas menores, se sacaba fotos”, agregó.

Otra víctima contó que Ariel Morán le contrató antes de una Navidad y fue hasta la vivienda en San Bernardino, pero encontró que había otra chica como la empleada doméstica oficial. Sin embargo, el día de Navidad Morán la llamó para trabajar ese día, ya que iba a recibir visitas. La joven aceptó por el buen pago que ofrecía. Sin embargo, estando en la casa trabajando, el hombre le invitó una gaseosa y pocos minutos después empezó a sentirse mal.

“En un momento me empiezo a marear y lo único que recuerdo es a la mañana siguiente cuando yo me despierto en la habitación de servicio desnuda y no entendí qué pasó”, recordó la joven.

“Entonces, agarro mis cosas y voy y le digo (a Morán), le pido que me pague, que ya me quería retirar y el tipo me dice ‘¿qué te voy a pagar?’. Yo quería salir nomás ya de ahí, no entendía nada, quería mi plata, y le digo ‘me vas a pagar o si no yo no me voy de acá’. Ahí me empieza a gritar, me empieza a tratar mal. Entonces le digo ‘vos vas a perder porque te voy a denunciar’”, precisó la víctima. Esa situación encendió al argentino, que atacó a golpes e intentó ahorcar a la chica.

“El tipo viene, me agarra del cuello, me empieza a pegar. Me empieza a pegar, como tipo, literal. Yo empecé a gritar auxilio”, pero la golpiza cada vez era peor, por lo que la joven le pidió tranquilidad y ya quería irse. Luego le acusó de ladrona, le llevó a la fuerza camino a su casa y durante el trayecto, el hombre tenía lapsos de confusión y la agredía.

Ana (nombre ficticio) relató que conoció a Ariel Morán a través de una publicación en Facebook.

“Fui a Mar del Plata a su casa para trabajar como doméstica. Después de una semana me dijo que se interesaba en mí, me pidió comenzar una relación”, recordó.

Explicó que el hombre rápidamente se volvió agresivo. “Empezó a ser violento, me sacó mi teléfono, me prohibió hablar con familiares y me comenzó a pegar. Me encerraba en la pieza tres días sin comunicación alguna”, afirmó la mujer, que pudo ser rescatada tras escribir una nota de auxilio.

  • “El señor es el diablo en persona. No soy la única víctima, hay más personas, menores de 10 años inclusive... Él me mostraba que estuvo con menores”.
  • “En un momento me empiezo a marear y lo único que recuerdo es a la mañana siguiente cuando yo me despierto en la habitación de servicio desnuda”.

“Toda la evidencia apunta a un esquema de trata”

Durante el allanamiento a la vivienda de Ariel Morán en San Bernardino, la comitiva policial y fiscal se incautó de celulares, jeringas, medicamentos controlados como somníferos y tranquilizantes, equipos informáticos, cámaras filmadoras, trípode, iluminación dirigida a la cama de la habitación principal, chips y otros elementos. Además, hallaron a una joven de 20 años, de nacionalidad rusa, que sería pareja del hijo de Morán.

Sobre el operativo, el comisario Juan Pereira, director de Antisecuestro, describió como “escalofriante” y afirmó que “causó una gran sorpresa todo lo encontrado e incautado”.

“Es la primera vez que constatamos un set de filmación en un dormitorio. Toda la evidencia apunta a un esquema de trata de personas y posible pornografía infantil”, señaló el jefe policial. Los investigadores también hallaron juguetes sexuales y prendas con manchas que serían de sangre. “El hallazgo de lo que presumimos que es sangre fue en prendas de ropa donde cubren las partes íntimas”, detalló Pereira.

Por su parte, la fiscala Isabel Arnold señaló que el caso puede cambiar de carátula con los reportes de las evidencias incautadas. “Encontramos elementos que de repente puedo direccionar hacia pornografía, proxenetismo, trata de personas y un montón de hechos”, afirmó. Añadió que las pericias determinarán si existen evidencias suficientes para ampliar la imputación. También aseveró que Morán se encuentra de manera irregular en Paraguay y mencionó que en Argentina el detenido tiene antecedentes por violencia de género.

Policías no atendieron las denuncias de las víctimas

Las cuatros víctimas de Ariel Morán coincidieron en sus relatos que presentaron formalmente sus denuncias ante la Policía Nacional por el modus operandi del hombre y evitar que se registrarán más víctimas, pero los uniformados hicieron caso omiso.

“No sabía qué hacer. Literalmente me quería matar, me destruyó emocionalmente. Volvió a buscarme, me hostigaba, me amenazaba”, contó Ana (nombre ficticio).

La víctima aseguró que realizó tres denuncias en Asunción y que vivió bajo constante miedo, pero que el caso nunca fue investigado debidamente.

Por su parte, Jazmín denunció que luego de que fue agredida y echada de la vivienda de Morán, se presentó ante una comisaría en San Bernardino para formular su denuncia, pero, en la sede policial, los uniformados se negaron a tomar la denuncia e incluso, los agentes trataron de convencer a la víctima de que el extranjero era un hombre bueno.

Una denunciante señaló que Ariel Morán la habría mantenido aislada, bajo amenazas y agresiones, pero que pese a la denuncia que realizó, el caso no se investigó, por lo que seguía siendo hostigada y amenazada por el extranjero.

Mencionó que tuvo que volver a vivir con el extranjero bajo amenazas de publicar sus fotos y videos íntimos. “Me amenazaba con difundir más material si no regresaba con él”, dijo y recordó que “existen un montón de prácticas sexuales que me obligó a hacer... Por favor, no le suelten, que este tipo nunca más vea la luz del sol”.

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