23 jul 2026

Ángel Piccinini

Entre mayo y octubre de 1854, el Paraguay intentó por primera vez desde su independencia obtener el reconocimiento formal de España mediante un tratado de paz y amistad. La misión recayó en el general Francisco Solano López, quien la emprendió como parte de la gira diplomática y de compras que la legación paraguaya venía realizando por Europa desde que salió de Asunción el 12 de junio de 1853.
La fiesta de San Juan ingresó al calendario cristiano como heredera de las antiguas celebraciones del solsticio de verano del Hemisferio Norte. Aquellos eran festejos paganos, colmados de rituales y fogatas en los que se honraba el día más largo del año y se rendía culto al sol. Con la cristianización, esos ritos se transformaron en la conmemoración de San Juan Bautista: Se conservaron costumbres como las hogueras, pero revestidas de un nuevo sentido religioso. Trasplantada a estas latitudes, donde el 24 de junio cae en pleno invierno, la celebración conservó el nombre del santo y buena parte de su carácter festivo.
Cuando Paraguay y Australia se midan hoy, el encuentro tendrá para muchos el sabor de una novedad: dos países en las antípodas geográficas, sin historia compartida aparente, cruzándose por primera vez. En lo futbolístico, será de hecho su primer enfrentamiento oficial: las dos selecciones solo se habían medido antes solo en partidos amistosos, pero más allá del balón y mucho antes de que el fútbol los enfrentara, australianos y paraguayos ya se habían encontrado en circunstancias bastante más dramáticas que noventa minutos de juego.
Si bien los límites recién quedaron definidos en 1938, y la paz no se firmó sino aquel año –el 12 de junio pasado, hace noventa y un años, fue cuando se acallaron las armas–, conviene recorrer los distintos esfuerzos que se ensayaron antes de recurrir a ellas. El propósito de este artículo es, en primer lugar, verificar qué línea fijaba cada uno de los instrumentos diplomáticos frustrados entre 1879 y 1907, y qué porción del territorio en disputa quedaba a cada lado. En segundo lugar, se busca contrastar esas líneas con la que consagró el Laudo Arbitral de 1938.
Esta noche, cuando Paraguay y Estados Unidos salten al césped del estadio de Los Ángeles —el SoFi de Inglewood, California— por la primera fecha del Grupo D del Mundial 2026, el grupo que completan Turquía y Australia, los relatores repasarán el historial deportivo: aquel 3-0 norteamericano en Montevideo, en el Mundial inaugural de 1930, o el 2-1 del amistoso de noviembre pasado. Pocos recordarán que el verdadero primer enfrentamiento entre ambas naciones no se jugó con pelota.
El 18 de abril es una fecha grabada en la historia militar paraguaya por la pérdida de la estratégica posición de Itapirú ante la Triple Alianza. No obstante, para entender la importancia de su caída, es necesario retroceder a 1847, cuando el país enfrentaba las tensiones del Plata.
Esta es una refutación documental del artículo “Prolegómenos jurídicos de la Guerra de la Triple Alianza”, publicado en el Correo Semanal, 11 de abril de 2026, por el Dr. Carlos A. Filártiga Lacroix.
Tras el reciente aniversario del sacrificio final en Cerro Corá, surge otra efeméride clave para terminar de armar el rompecabezas de nuestra historia. El 9 de marzo de 1893 marcaba el fin de la existencia de Silvestre Carmona Milesi, el coronel que entregó la posición paraguaya al enemigo. Carmona representa la cara más cruda de la tragedia: la del héroe condecorado que termina convertido en el arquitecto de la caída final. Su figura es una pieza rota, aunque imprescindible, para comprender el trauma y las contradicciones más profundas de la Guerra Guasu.
Para hablar con justicia del asesinato del Cnel. Delvalle resulta ineludible hablar también de su vida, y para hablar de su vida resulta ineludible hablar de los días finales de la Guerra de la Triple Alianza, porque ambas cosas —la trayectoria del hombre y el ocaso de la guerra— están entrelazados.
¿Fue el final de la Guerra Grande un sacrificio planificado o un intento de fuga frustrado por la geografía? Mientras el Mariscal Francisco Solano López arrastraba a su menguante tropa por las serranías del norte, el alto mando brasileño y los cónsules europeos en el Plata compartían una misma sospecha: el objetivo era Bolivia. Entre la lealtad incondicional de sus allegados y las acusaciones de deserción de sus enemigos, la verdadera intención de López permanece bajo el velo del misterio. Este artículo profundiza en los testimonios y documentos que alimentaron la hipótesis de un exilio andino y las razones estratégicas que pudieron haber convertido esa ‘huida’ en un repliegue táctico de largo alcance.
Hace apenas unos días, el 19 de febrero, se cumplió un nuevo aniversario del acontecimiento naval que cambió el curso de la mayor guerra de la historia sudamericana: el forzamiento de las cadenas de Humaitá por la flota blindada del Imperio del Brasil en 1868. Y no es la única coincidencia del calendario, lo que en un futuro sería una heroica fortaleza, fue fundada un 6 de febrero de 1779, hace exactamente 246 años, es por esto, que este artículo es una excusa inmejorable para conocer un poco su historia.
El 19 de enero de 1906, la muerte de Bartolomé Mitre desató una tormenta política. ¿Cómo es posible que un mismo acto de respeto oficial sea visto como un gesto civilizado en una década y como una traición a la patria en la siguiente? La historia paraguaya guarda una contradicción fascinante: mientras que en 1888 el fallecimiento de Sarmiento fue honrado sin mayores escándalos por los veteranos de guerra, la muerte de Bartolomé Mitre en 1906 incendió los ánimos nacionales. Este artículo explora la paradoja de los homenajes y cómo la memoria política se transformó en una herramienta de exclusión.
El 18 de diciembre se cumplió un aniversario incómodo, uno que suele pasar en silencio o bajo el murmullo del reproche histórico: hace 161 años, un grupo de exiliados fundaba la Asociación Paraguaya. Aquella firma no solo dio origen a un cuerpo militar, sino que inauguró el estigma político más corrosivo y duradero de nuestra historia nacional: el de ser legionario.
Tras el abandono de las fortalezas de Humaitá y la retirada primero hacia San Fernando y, posteriormente, hacia la línea del Pikysyry, el Ejército paraguayo había sufrido un desgaste material y humano irreversible. La estructura estatal formal se había colapsado en gran medida, y la supervivencia de la fuerza armada pasó a depender de la movilización total de los recursos remanentes.
En este contexto de agitación global (el mundo venía de las protestas de 1968 y la Guerra de Vietnam) y de tensiones locales, el presidente de EEUU Richard Nixon envió en 1969 a Nelson Rockefeller –entonces gobernador de Nueva York– en una misión diplomática por Latinoamérica. Rockefeller debía recopilar información y evaluar la situación regional para el Gobierno estadounidense, en el marco de la Guerra Fría y la Alianza para el Progreso.
En el Paraguay de finales del siglo XIX e inicios del XX, el duelo caballeresco era visto como un medio aceptado para lavar ofensas al honor, especialmente entre caballeros de la élite. Aunque la Iglesia y las autoridades podían desaprobarlo, socialmente se consideraba comprensible que un hombre desafiara a otro a duelo ante un agravio grave.
La guerra no solo se libra con balas, sino también con recursos. Pero ¿qué sucede cuando estos se agotan por completo? Este artículo explora las soluciones improvisadas que permitieron sostener la maquinaria bélica y de cómo se vio forzada a realizar una verdadera reingeniería de su existencia asfixiada por el bloqueo.
Pido licencia por usar el fútbol como anzuelo, pero lo hago con buena intención: El reciente amistoso Paraguay–EEUU y mientras la atención mundial se dividía entre el despliegue de la operación “Lanza del Sur”, frente a las costas de Venezuela y los incidentes ocurridos durante el partido amistoso entre Paraguay y Estados Unidos, la historia ofrecía un eco de un siglo y medio atrás.
La historia política de Paraguay ha estado marcada por momentos de profunda crisis, pero pocos tan críticos como el segundo semestre de 1904. Acorralado por una insurrección armada, aislado políticamente y sin apoyo popular, el gobierno colorado de Juan A. Escurra llegó a proponer, en el seno del Congreso Nacional, el establecimiento de un protectorado de los Estados Unidos. Esta insólita iniciativa de una traición frustrada y de cómo pudo llegar tan lejos el afán de permanecer en el poder.
Setiembre ha sido un mes de contrastes en la historia paraguaya. Fue escenario de gestas gloriosas y también de hechos que dejaron profundas cicatrices.
Recientemente, el presidente promulgó la ley que otorga a los tres últimos excombatientes de la Guerra del Chaco un subsidio equivalente a la dieta de un senador. Este acto de justicia histórica, aunque tardío, evoca inevitablemente otro agosto histórico: el 16 de 1899, cuando se estableció por primera vez una pensión para los veteranos de la Guerra de la Triple Alianza.
Este artículo explora tres ejemplos fascinantes de cómo términos guaraníes se infiltraron en el imaginario global, desde la zoología, la industria automotriz hasta la cultura pop y la historia de la música.
El 16 de agosto, en Paraguay, se celebra el Día del Niño. Pero, ¿realmente celebramos la infancia o nos rendimos a una narrativa nacionalista que manipula un trágico suceso para consolidar un discurso político? Esta entrega explora cómo el populismo paraguayo transformó una tragedia en un símbolo de victimismo, distorsionando la historia y el propósito original de la conmemoración.