03 nov 2026

¿Por qué llamamos kurepi a los argentinos?

No existe paraguayo que no conozca este sobrenombre para los argentinos, y es común encontrar en cualquier círculo social a un amigo argentino que lleve el apodo Diego kurepa o simplemente kurepa.

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Foto: Gentileza.

Pero es este jueves que el término kurepi cobra especial relevancia en el encuentro que disputará Paraguay contra la Selección Argentina, actual campeona del mundo y bicampeona de América. Por esto, creo que no hay mejor oportunidad para conocer algo más sobre el origen de esta palabra.

Y si bien el término puede sonar despectivo hoy, en su origen no fue así… El término kurepi o kurepa tiene una historia que trasciende su uso actual como denominación general para los nacidos en la vecina República Argentina. En Argentina nos llaman paraguas y en Bolivia, nos llaman pilas, por supuesto todo en el contexto en que se exprese.

George Thompson (1839-1876), inglés que había sido contratado por el gobierno de Carlos Antonio López y que era reconocido por su conocimiento del guaraní, ofrece una perspectiva que sitúa el origen del término en un contexto cultural y lingüístico específico. Dejó escrito en su libro La Guerra del Paraguay en 1869:

“Había en Corrientes (párrafos antes refiere a un contexto prebélico) muchos descontentos, y como correntinos y paraguayos hablan el mismo idioma (guaraní), se consideraban en cierta manera hermanos. Los paraguayos y correntinos se admiran mutuamente como jinetes; y aquellos llaman a estos curepí o cueros de chancho.”

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Kurepi es la forma abreviada de “kure pire”. Lo interesante es que Thompson no presenta este término como un “gentilicio” hacia todos los nacidos en la Argentina, sino como una forma de referirse específicamente a los correntinos. Además de esto, puede notarse que el término surge pre-Guerra de la Triple Alianza y no con connotación despectiva, sino todo lo contrario a la teoría muy extendida hoy como origen.

El general bonaerense José Ignacio Garmendia (1841-1925), que combatió durante la guerra, registró en su libro Recuerdos de la Guerra del Paraguay un episodio que arroja luz sobre el uso del término:

“Se oyó en este momento una voz estentórea que gritó en guaraní:

-No maten a ese patas blancas (así llamaban los paraguayos a los soldados de línea a causa de sus polainas blancas)”.

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Es probable que el grito que oyó fue kurepi, pero siendo Garmendia bonaerense, su conocimiento del guaraní habrá sido pobre y su traducción equívoca. La admiración por los jinetes mencionada por Thompson, combinada con la referencia a las polainas de Garmendia, podría indicar que el término originalmente se refería al uso gaucho de polainas de cuero de cerdo usadas hasta hoy.

Es interesante notar que el término no aparece en publicaciones jocosas del Cabichuí, Estrella, Cacique Lambaré y Centinela. Esto refuerza la idea de Thompson de que no era un término originalmente burlesco.

Volviendo a nuestros días, el término ha evolucionado más allá de su significado original. Durante los 90 minutos de un partido, el cántico funciona como un dispositivo de cohesión social que permite a la hinchada paraguaya construir un sentido de unidad, no por su oposición a lo argentino, prueba de ello es que el cántico se ha escuchado en las gradas del Defensores del Chaco frente al seleccionado brasilero y venezolano y esta misma hinchada celebra los goles y victorias de jugadores naturalizados de origen argentino vistiendo la albirroja y un DT kurepa que nos da esperanzas de ir a otro mundial luego de 16 largos años.

Investigador.
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