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Mario Abdo cumple dos años de gobierno y diversos sectores exponen sus falencias

A dos años de la asunción de Mario Abdo Benítez como presidente de la República, representantes de diversos sectores señalan la ausencia de políticas públicas, cuestionan la corrupción y destacan el hastío ciudadano.

Mario Abdo Benítez asumió como presidente el 15 de agosto del 2018 en medio del clamor ciudadano de no apañar los hechos de corrupción y poner fin a la impunidad, con castigos ejemplares a políticos que fueron imputados.

El mandatario llegó al poder precedido por los desgastados últimos años de gobierno de su correligionario Horacio Cartes, quien se enfrentó a un estallido social por su intento de forzar la reelección presidencial, y un Congreso con varios legisladores imputados por hechos de corrupción.

En sus primeros meses en el Palacio de López, Mario Abdo afrontó una importante recesión económica, desavenencias políticas dentro de su partido, el incendio de grandes extensiones de tierras y la sequía.

Si bien su primer año fue turbulento, se vaticinó un mejor panorama para el segundo. No obstante, la rápida expansión de la pandemia del coronavirus obligó a confrontar nuevos desafíos y durante esa lucha se desnudaron nuevos hechos de corrupción.

Representantes de diversos sectores coinciden en que desde el inicio de su gestión, Abdo Benítez se caracterizó por la falta de liderazgo, la ausencia de un plan de Gobierno y el silencio ante los hechos irregulares.

La crisis educativa

La designación de Eduardo Petta como ministro de Educación derivó en inconvenientes para el mandatario, quien tuvo que salir a respaldar a su colaborador en varias ocasiones. La falta de apertura hacia el diálogo y las decisiones verticales derivaron en el malestar del sector educativo. Incluso, Petta recibió el voto censura por parte del Congreso.

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Blanca Ávalos, representante de la Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay – Sindicato Nacional (Otep –SN), lamentó que en estos dos primeros años no se tuvo a la educación como una de las prioridades.

“Abdo es un presidente mentiroso que no cumple sus promesas electorales. Nos golpea que no haya políticas públicas para la Educación. Había dicho que la Educación iba a ser una prioridad. Vemos que hay recortes a gastos sociales, alimentos para los niños y se paralizó el ajuste del salario básico profesional del docente. Hay mucha corrupción e impunidad”, señaló Ávalos.

La sindicalista docente denunció, además, que no se dio respuestas a las sucesivas denuncias de corrupción en el uso de los fondos del Fonacide, a pesar de que existen innumerables obras fantasmas de escuelas y colegios.

Para Blanca Ávalos es preocupante la brecha digital existente durante la pandemia del Covid-19. Al respecto, señaló que antes del coronavirus ya había problemas de aprendizaje en los alumnos y esto se acrecentó con la actual crisis sanitaria.

“Nos preocupa lo que se viene para el 2021, porque no se ve una política firme para la Educación. No vemos voluntad política. Vemos a un ministro (Petta) que navega en un país de maravilla, cuando la realidad es totalmente distinta”, criticó.

Camila Giménez, representante de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (Fenaes), aseguró que desde el nombramiento de Eduardo Petta como ministro, Mario Abdo está tomando decisiones desacertadas para la Educación.

“En dos años en que se pudieron hacer muchos proyectos, vemos que hay un trabajo deplorable del ministro. Esta situación es insostenible. No hay proyectos que salven la Educación”, aseguró.

La estudiante recordó que miles de alumnos se quedaron sin docentes por la “inoperancia del MEC” para reemplazar a los docentes jubilados, hubo nombramientos no acordes para los cargos y se imprimieron materiales educativos con errores ortográficos.

Sistema de salud fragmentado y colapsado

El vocero del Sindicato Nacional de Médicos (Sinamedis), Lilio Irala, sostuvo que el sistema de Salud “no siente el interés político firme y expeditivo” del Gobierno, para dar soluciones profundas a los problemas históricos.

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“La baja inversión en Salud sigue siendo un problema. A esto se le suma que en el país no hay un sistema de Salud. Más bien, tenemos servicios fragmentados en los que se aplica la ley de la selva. Quien más resiste, quien tiene contactos, quien es más caradura, quien más temprano se levanta es quien recibe atención médica”, denunció.

Lilio Irala señala que en el Paraguay, ante la falta de una política de Salud Pública, cada institución trabaja de forma aislada.

“La Policía por su lado, Clínicas por su lado, los militares por su lado, las gobernaciones e IPS por su cuenta. Esto se traduce en una exclusión. Se calcula que el 25% de la población nunca accedió a un servicio de Salud”, enfatizó.

El representante de los médicos mencionó que algunas cuestiones tienen cobertura por debajo del 50% de lo que se recomienda. “Tenemos un poco menos de 800 Unidades de Salud Familiar y de Atención Primaria de la Salud, cuando se recomienda que sean al menos 1.800”, agregó.

“Todos los días somos testigos de que no hay respuesta para los prematuros, los oncológicos, los pacientes renales y quienes necesitan de terapia intensiva. No solo la corrupción mata, la mala gerencia o incapacidad gerencial también es fatal en un país con tantas necesidades”, expresó.

Para Irala, la corrupción también salpica al Ministerio de Salud bajo el amparo de las autoridades. “Ningún delito de tanta envergadura puede ejecutarse sin la protección de grupos mafiosos. Los grupos gozan con la protección y amparo de grupos políticos”, afirmó.

Sin políticas que beneficien al pueblo

Teodolina Villalba, secretaria general de la Federación Nacional Campesina (FNC), señaló que la administración de Abdo Benítez arrastra cuestionamientos desde su elección y aseguró que se trata de un “Gobierno entreguista y apañado de corrupción”.

“En estos dos años vemos que el pueblo se cansa de las mentiras y se indigna, es así que surgen frases como el ´Desastre ko Marito´. No hay políticas para favorecer al pueblo”, lamentó.

Villalba recordó que el país atravesó inundaciones, sequías y desastres naturales y que el Gobierno no supo enfrentar estas situaciones. Por otro lado, denunció que la salud no es prioridad. “La gente está en luto por perder la vida de sus familiares. No hay respuestas de las autoridades”, dijo.

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“Ahora vemos cómo la gente asume la cuarentena y sus consecuencias por la pandemia, a pesar de la miseria. Se quedan sin trabajo, sin comida, sin posibilidad de desarrollo. El Gobierno responde con endeudamiento y denuncias de corrupción”, expresó.

Para la representante de la FNC, el acercamiento entre Horacio Cartes y Mario Abdo Benítez es un “acuerdo politiquero que busca el beneficio propio, la impunidad y la protección de sus negocios”.

“Como organización, vemos que en estos dos años, no hay un solo plan para el desarrollo, distribución de tierras y de reforma agraria. Hasta que no exista esto, no habrá progreso en el país. No tenemos esperanza”, concluyó.

Un Gobierno sin respuestas hacia la corrupción

Bernardo Rojas, integrante de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT- A), cuestionó al presidente de la República, Mario Abdo Benítez, por la falta de medidas ante los hechos de corrupción que salpican al Gobierno y el endeudamiento.

“Lo que hace el Gobierno es endeudarnos de forma permanente, cuando se necesitan recursos. El dinero cae en manos de los corruptos. La corrupción se ha agudizado y el presidente no toma las medidas correctivas. Se espera mucho tiempo para destituir a funcionarios salpicados por este tipo de hechos”, agregó.

Para Rojas, a lo largo de su Gobierno, Abdo Benítez demostró que no tiene personalidad y visión de estadista. “Es una persona sin decisión propia, creemos que es un mandatario flojo e improvisado”, agregó.

“No hay una política que haga posible el bienestar de los trabajadores y el pueblo en general. No vemos una política definida en generación de empleos, salarial y de seguridad social. No hay una política global para mejorar las condiciones de vida de los paraguayos”, aseguró.

La mala gestión de sus ministros

Stan Canova, analista financiero, destacó que Abdo Benítez recibió el país en una situación macro bastante envidiable y con cierta estabilidad política, pero finalmente debió endeudar al país de forma abrupta.

“Creo que todo iba bien en el Gobierno hasta que se dio el escándalo de Itaipú, que obligó a cabezas de entes como Seprelad e Itaipú a renunciar. Luego de esa crisis creo que se dio cuenta de que estaba algo solo y necesitaba del apoyo de su antiguo némesis: Horacio Cartes”, dijo.

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El analista señaló que con la pandemia del Covid-19 se desnudaron las falencias del Gobierno como la mediocridad en las compras públicas, la corrupción y las empresas de maletín.

“En medio de todo esto, el Gobierno que se endeudó de manera abrupta por USD 1.600 millones y uno de sus ministros sale a pedir disculpas por el mal manejo de los fondos. La mala gestión de muchos de sus ministros también marcó al Gobierno”, expresó.

Para Canova, algunas de las gestiones que se pueden destacar son las de Arnoldo Wiens al frente del Ministerio de Obras Públicas y la de José Cantero frente al Banco Central del Paraguay. Sin embargo, hay otras instituciones que requieren de urgentes cambios por la mala gestión.

Mario Abdo Benítez iniciará su tercer año como mandatario en medio de la crisis económica y social generada por la pandemia del coronavirus. Como primer desafío tiene que lograr los acuerdos políticos para poner en marcha su plan de reactivación económica.

La sombra del estallido social y el hastío por los hechos de corrupción ponen en riesgo la estabilidad política del mandatario en medio de una pandemia, cuyos efectos finales aún se desconocen.

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