26 jul 2026

Recuento y ese bien común

El 2025 fue un año movido y, en cierto sentido, inquietante. Murió el papa Francisco, la guerra de Israel contra los terroristas de Hamás y sus aliados cubrió Gaza de sangre, Trump logró un acuerdo de paz arriesgado, murió el activista conservador Charlie Kirk a manos de un joven francotirador, mientras los dictadores de Honduras, Cuba y Venezuela siguen tan campantes en sus puestos, la posibilidad de supervivencia y calidad de vida de sus pueblos decrecieron más, se dieron ataques contra las narcolanchas vinculadas a Maduro en el Caribe poniendo en tirantez a sus aliados, cientos de cristianos fueron asesinados por odio en Nigeria y están secuestrados otros tantos (entre ellos niños), la Unión Europea habla de guerra, hay tensión geopolítica…

Pero… también fue un año esperanzador. En varios países prohibieron el uso de dispositivos y el acceso a redes sociales a menores e instan a los padres a darles actividades grupales y al aire libre, y resguardaron a los niños de la influencia de la ideología de género y también del abuso infantil de los mercaderes de la “infancia trans”; 43 niños fueron rescatados de la trata y explotación en una megaoperación en Florida, EEUU; el papa León XIV realizó un viaje histórico a Turquía para conmemorar el 1.700 aniversario del Primer Concilio de Nicea (325 d.C.), reuniéndose allí con el patriarca Bartolomé I y otros líderes cristianos como signo de unidad y fe; Corina Machado ganó el Nobel de la Paz.

El 2025 fue un año histórico para el deporte paraguayo, donde destacaron la clasificación al Mundial del Fútbol (tras 15 años), nuestro récord de medallas en los Juegos Escolares; la excelente organización de los Juegos Panamericanos Junior ASU2025, al igual que el Campeonato Mundial de Rally, que posicionó a nuestro país como extraordinario anfitrión a nivel global. En lo cultural, este fue acertadamente el Año Nacional de la Guarania, que cumplió 100 años; tuvimos el BachFest en Asunción, entre otras actividades (fuera del alcance del decadente reguetón).

En seguridad, Paraguay mejora de a poco, ya está clasificado de bajo riesgo por EEUU, pero aún queda mucho por hacer para que la gente perciba esa mejora. Lo que sí preocupa es el aumento de chicos con problemas de dependencia a drogas, juegos y porno…

Lastimosamente la línea 16 y muchos otros ómnibus dejaron de funcionar o están a punto de hacerlo y no se vieron mejoras significativas en el servicio de transporte público, subió mucho la canasta familiar, la natalidad en el país decreció muchísimo apeligrando el recambio poblacional, la economía y el sustento de la previsión social…

En lo personal, tuve la bendición de recuperarme de un cuadro de pancreatitis y una cirugía importante. Fueron algunos de los momentos en los que ves en concreto lo que significa eso del “bien común” porque necesitás de tu familia, de los médicos y enfermeras, de tus compañeros de trabajo, de Dios mismo que, por suerte, nunca falla, menos si uno está sufriendo. Definitivamente, en lo concreto de la vida, más que células espejo, necesitamos almas espejo, y para eso hay que trabajar muchísimo en el desarrollo integral de la persona, como dice el sabio padre Montero Tirado, quien, por cierto, está delicado de salud y le deseamos pronta recuperación.

El bien común no es algo abstracto y “doctrinal”, aunque se lo quisieran apropiar los ideólogos colectivistas, es la parte más concreta del cuidado de la dignidad humana que tiene toda comunidad que busque sobrevivir y desarrollarse. Si toda esa sed de justicia y amor no se convierte en un jopói concreto y con mirada humana y desinteresada, si no sentís que tu vida vale oro y plata desde la concepción hasta la muerte y que vas a encontrar personas que te valoren, el mundo oscurece. Por eso para mí, Paraguay tiene ventaja existencial, por nuestra cultura comunitaria y por la gente sufrida y noble que sabe reír, cantar y dar afecto sincero, incluso fuera del sistema. No perdamos lo esencial y así no dependemos de los antojos del poder de turno. Si en la vecindad mantenemos el sentido del otro como un bien, sí que podemos esperar tiempos mejores. Salud a todos.

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