15 jun. 2026

Partidos políticos y elecciones municipales

Hace unos días, en este mismo espacio, José Tomás Sánchez lanzó una idea provocadora en su columna El fenómeno Prieto (UH, 13 de mayo). Allí, sugería que el ascenso del líder esteño en las encuestas del CIIS podría ser un síntoma de debilitamiento de los partidos tradicionales, un proceso que –según él– ya se observa en países como Colombia, Brasil o Ecuador. En otras palabras, una suerte de “vaporización partidaria” que estaría llegando también a Paraguay.

La tesis es sugerente, sin duda. Pero conviene leerla cum granu salis (con cierto escepticismo) . Y no por mero conservadurismo analítico, sino porque los datos disponibles obligan a matizar cualquier diagnóstico apresurado sobre una supuesta despartidización del electorado paraguayo.

Ahí están, para empezar, las cifras del TSJE sobre las internas simultáneas del 7 de junio. El padrón habilitado para votar asciende a 4,6 millones de personas, todas afiliadas a organizaciones políticas e inscriptas en el Registro Cívico Permanente. De ese total, un abrumador 60% (2,8 millones) pertenece a la ANR y un 33% (1,5 millones) al PLRA. Apenas el 0,34% está afiliado a movimientos políticos y un 6% a otros partidos. Dicho de otro modo: los partidos tradicionales concentran el 84% del padrón nacional. Difícil hablar de “vaporización” con semejante estructura.

Ahora bien, es cierto que la afiliación no siempre expresa adhesión real. Por eso vale cruzar esos datos con la participación en las internas. En 2021, según el TEP de la ANR, votó el 44,48% de los colorados habilitados: 1.140.951 personas. Esa cifra se acerca más al “núcleo duro” del partido, pero sigue siendo enorme. En el PLRA, la participación rondó el 35%, unas 535.500 personas. No son números de un sistema en retirada.

Quizás el indicador más elocuente sea el comportamiento electoral en las municipales. Si uno observa la evolución entre 1991 y 2021, lo que aparece es una sorprendente estabilidad: La ANR osciló entre 41,68% y 49,63% de los votos; el PLRA, entre 31,84% y 38,95% (incluyendo alianzas). En suma, durante tres décadas, entre 73% y 88% del electorado paraguayo votó por los partidos tradicionales. Y lo hizo en contextos muy distintos. Basta recordar 2021, tras una pandemia que generó un profundo malestar, la ANR obtuvo un 47,6% nacional, más que en 2015, 2010 o incluso 1991.

Con este panorama, no parece que los partidos tradicionales estén evaporándose, pero eso no significa que las municipales carezcan de interés. Al contrario, serán una prueba clave para medir si las nuevas organizaciones logran abrirse paso en centros urbanos estratégicos como Asunción, Ciudad del Este o Encarnación. También volverá a ponerse sobre la mesa el desafío de enfrentar el “bipartidismo asimétrico”, marcado por el predominio colorado. Un reto especialmente complejo para el PLRA, sobre todo en distritos decisivos de Central y otros departamentos.

En cuanto a las internas simultáneas del 7 de junio, la atención estará puesta en dos preguntas:

1. Si Honor Colorado mantiene su hegemonía dentro de la ANR, y

2. Si el Nuevo Liberalismo logra consolidarse como fuerza dominante dentro del PLRA.

La cantidad de precandidaturas que presenta este último movimiento parece anticipar un avance importante. En cualquier caso, la jornada será crucial para cerrar una interna liberal particularmente desgastante. También habrá que observar el impacto del descontento generado por el abandono de la paridad, uno de los reclamos centrales de Coherencia Liberal y de su candidata a la Presidencia del partido, Marlene Orué.

Finalmente, será interesante ver si el voto preferente abre espacio a una nueva generación de aspirantes a concejalías. Ese, quizás, sea el termómetro más fino para medir si algo está cambiando –o no– en la cultura política paraguaya.

  • “Será interesante ver si el voto preferente abre espacio a nueva generación de aspirantes a concejalías”.
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