Lo que históricamente simboliza vida y renovación dejó esta vez una escena desoladora, marcada por la contaminación y el daño ambiental que, según denuncias, se repite de manera sistemática en la zona.
Jazmín Freitas, quien documentó la situación y compartió imágenes en redes sociales, calificó el hecho como grave y alarmante. Afirmó que la mortandad de peces es consecuencia directa del vertido irresponsable de desechos tóxicos y sustancias químicas de uso industrial, que llegan al río y destruyen el ecosistema acuático.
“No es un hecho aislado ni un problema menor”, advirtió, al señalar que los efectos de la contaminación persisten durante años.
Las imágenes difundidas muestran peces de gran tamaño flotando sin vida, evidenciando un impacto severo sobre la fauna y el equilibrio natural del cauce. Vecinos de la zona expresaron su indignación y preocupación, ya que esta situación no solo afecta a la biodiversidad, sino también a la pesca artesanal y a la salud de las comunidades que dependen del río.
Ante este nuevo episodio, crecen los reclamos por una intervención inmediata de las autoridades competentes. Exigen investigaciones urgentes, la identificación de los responsables y la aplicación de sanciones ejemplares, incluso con penas carcelarias, para frenar lo que consideran una amenaza constante contra el medioambiente.
La contaminación del río en el distrito de Itapé vuelve a poner en debate la falta de controles efectivos y la impunidad ambiental.
“Cuidar nuestros ríos es cuidar la vida”, señalan los pobladores, que reclaman respuestas concretas, justicia ambiental y soluciones urgentes para evitar que estas escenas vuelvan a repetirse.