William Paats
Artista y docente
El aspecto humano en la obra de Olga es el eterno fundamento de su trabajo. Aunque no se lo propusiera, a la hora de materializar su obra siempre aparecía el ser humano, y por sobre todo la mujer. Su preocupación por la situación laboral de ella, que, además de salir a trabajar, tenía que ser madre, esposa o padre y madre a la vez, y desempeñar todos los roles a un mismo tiempo. Eso la preocupó siempre, aunque quizás no fuera muy demostrativa de sus sentimientos; aparentaba ser dura; sin embargo, dentro de ella había una mujer que sufría por la realidad de su pueblo. Recordemos que las obras de sus inicios no eran bellos jarrones de flores, eran “Mesa pobre”, “Maternidad”, “Marchantes de mi ciudad”, “Señoritas” y un sin fin de títulos, todos alusivos a esa realidad.
“Yo no busco los temas, ellos me buscan a mí”...
... decía Olga en una entrevista, hace algunos años. Respondía así a la pregunta de por qué se fijaba en las mujeres vendedoras de la calle, de los mercados, y las tomaba como modelo, siendo que esa no era su realidad:
“Y parten siempre del ser humano, y fundamentalmente la mujer. La preocupación por la condición humana es una constante tanto en mi pintura como en el grabado”, dijo.
Y, más adelante, la situación política que tan duramente la afectó, por cuestiones familiares y personales, aparece plasmada en su obra gráfica y pictórica.
Los dibujos, las pinturas y los grabados de Olga Blinder son como una herramienta de diagnosis, de conocimiento a través de los signos, producida por los acontecimientos desarrollados por una sociedad enferma por las ansias de poder y de un machismo agobiante. Quizás como un síntoma al temor de una dictadura que no podría sostenerse de otra manera.
“Pienso que las mujeres, todas, somos capaces de realizarnos como seres humanos en cualquier campo en que nos ponemos a trabajar. Ya pasaron los tiempos en que los hombres limitaban la labor de la mujer a las tareas domésticas, pero estoy firmemente convencida de que la función primordial de la mujer es la maternidad”, decía con seguridad.
Y la necesidad de expresar, transmitir alguna inquietud, es lo que mueve a la artista y la lleva a encontrar los medios necesarios para su realización. En el dibujo ella encontró el medio que le dio la fuerza que necesitaba para expresarse con economía de elementos y canalizar lo que le molestaba, apoyada en la fuerza de la línea y trabajada de forma espontánea con ímpetu propio, resolviendo así una necesidad vital de manifestarse.
Por ser también la huella de una acción física, se puede descubrir una personalidad que condensa varios elementos: una biografía en una época particular que necesariamente debe ser contada. Justamente apoyados en la historia comprendemos los mensajes de su extensa obra: una vida ejemplar dedicada al arte y la educación a través de él.
Y utilicé el título de una obra suya para recordar que Olga ya no está...