31 ago 2026

Posiciones internacionales: Beckelmann, Boesmi y Enciso

Este marzo señala la presencia de tres autores visuales reconocidos en la escena local y sus saltos cuánticos en el mundo internacional del arte.

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Víctor Beckelmann, La ciudad de la furia II (noche), fotografía digital sobre tela,150 × 100 cm, 2026.

En São Paulo, el ceramista Jorge Enciso realiza una muestra-experiencia en la galería que lo representa internacionalmente, Leme; mientras que en Madrid, en la Feria de Arte Just Mad, el artista Sebastián Boesmi fue el invitado al stand de la galería de arte Matices de Asunción. Por su parte, en la capital argentina, el artista Víctor Beckelmann participa de la muestra colectiva “La ciudad de la furia” con sendas obras que reflejan el imaginario urbano de Buenos Aires.

Gestos y acciones de coraje y solvencia que ya quisiéramos se desarrollen en el ecosistema artístico de la Asunción del 2026.

Beckelmann, re-fundación porteña

Como un artista visual paraguayo que vivió y que recorre Buenos Aires con una mirada cercana pero extranjera, Víctor Beckelmann parte de este mismo territorio urbano al que está tan ligado por circunstancias personales y, en el que al mismo tiempo, es foráneo. El interés de la muestra colectiva titulada La ciudad de la furia, de la que participa nuestro artista junto a una decena de creadores argentinos, llevada a cabo en la Galería del Vilaró Art Wine Hotel San Telmo bajo la curaduría de Andy Benegas, reside en la tensión de mostrar a la capital argentina como un organismo vivo, como espacio agridulce de alienación y deseo.

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Víctor Beckelmann, La ciudad de la furia I (día), fotografía digital sobre tela,100 × 150 cm, 2026.

La muestra es como una ventana abierta a la emoción, a la historia, a la belleza y al caos como recuerdo perdurable de la experiencia urbana porteña. Los collages bidimensionales de Víctor Beckelmann nacen del acto fotográfico como gesto primordial, pensando la cámara digital como herramienta de observación. Posteriormente las imágenes se someten a la edición digital, dónde surgen procesos de simetría caleidoscópica y fractal, construyendo collages de múltiples capas.

En ese línea, el hacer de Beckelmann dialoga inicialmente con la fotografía urbana como archivo en transformación constante. Sin embargo, en lugar de reafirmar la ciudad como documento, la convierte en materia mutable, en estas composiciones la repetición y la simetría revelan aspectos urbanos como estructuras, a la manera de mandalas contemporáneos. Las avenidas se transforman en ejes axiales barrocos; las fachadas industriales adoptan la solemnidad de los templos mecánicos, las cúpulas, torreones o puertas fungen de elementos totémicos.

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El artista Victor Beckelmann (derecha) en compañía de la productora de la muestra, Christy Russo y del encargado de negocios de la Embajada de Paraguay, Santiago Bartrina.

Víctor trabaja sobre la idea de ciudad como cuerpo y como construcción imaginaria. En sus palabras: “Buenos Aires es tantas cosas: la ciudad de las migraciones, de las crisis cíclicas, de intensidades políticas y culturales, de tensión, de furia permanente. La manipulación algorítmica no sustituye mi mirada sino que la amplifica; en el cruce entre ojo humano y sistema digital, cuestiono la noción clásica de autoría asumiendo una práctica expandida, en donde integro la tecnología como colaboradora conceptual. (…) Mis universos visuales no representan Buenos Aires, la reconfiguran. Desde mi condición de artista paraguayo en diálogo con el espacio rioplatense, construyo imágenes que hablan de identidad compartida y diferencia, de pertenencia y distancia. En la repetición infinita de la forma urbana encuentro una pregunta constante: ¿cuántas ciudades habitan dentro de una sola ciudad?”
Boesmi cosmopolita

La primera participación de la galería de arte Matices en la feria JUST MAD desembarcó en la capital española y fue dedicada a la obra reciente del artista Sebastián Boesmi (nacido en 1980 y residiendo en Madrid). Sus lienzos y esculturas son conocidos por sus elementos lineales de cuadrículas urbanas, acumulaciones orgánicas o mapas meteorológicos, utilizando múltiples puntos de vista y proporciones de perspectiva para construir visiones planas de la vida social, comunitaria o urbana.

Sus trazos retoman una escritura automática, como una especie de léxico de signos, significante o lenguaje para un público empático con la identidad y con su capacidad de acción o competencia social. Los personajes de estos mapas, así como el propio Sebastián, están incrustados en estas telas, pues trazaron planes, viajaron, evolucionaron y construyeron vidas nuevas y plenas.

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Sebastian Boesmi, “Dos en un mismo instante”, pintura sobre lienzo, 45 cm. x 70 cm, 2024.

Cartografiando su experiencia y desarrollo en las ciudades y suburbios donde vivió; sus pinturas podrían transcurrir en un no-lugar, en espacios intangibles: sin coordenadas y rellenando el vacío. Sebastián crea una visión metafórica y tectónica de la historia estructural de su propia vida nómada, que lo ha llevado a lo largo de Europa, las Américas, África o Asia.

La escala mayor se convierte en un palimpsesto de diferentes colores y desenfoques, y en la superficie, estas figuras comienzan a emerger y diferentes narrativas comienzan a surgir desde planos dobles o triples, del desenfoque, de la veladura, que es algo que me interesa de esta pintura y que tanto me hace recordar a la del gran pintor Lucio Aquino (1959-2007).

Y existen noticias falsas y ocultamientos en nuestra sociedad del arte, también. Pero una de ellas resuena con eco: varios artistas consiguen traspasar las mallas de nuestras fronteras, que más que físicas, son mentales. Como una dictadura a la que se suman a todas estas confusiones, por lo que esta obra fresca y contundente de Boesmi es también una buena manera de expresar esa confusión: se trata de inventar y desarrollar el lenguaje de la pintura y evolucionarlo en este momento del tercer milenio, y hacerlo público.

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El artista Sebastián Boesmi (izq) acompañado del crítico de arte Javier Díaz Guardiola.

Enciso, abierto y pleno

El proyecto “Exposición en Proceso”, que transforma la Galería Leme de São Paulo en un estudio de creación en tiempo real, parte de la figura de uno de los grandes nombres del arte contemporáneo paraguayo: Jorge Enciso (Asunción, 1972). A primera vista, los bloques de arcilla parecen dialogar con la arquitectura brutalista de la galería, con sus líneas rectas y tonalidades de gris.

Jorge Enciso trabajando en la galería Leme, con detalle de obra cerámica en proceso de esgrafíado o bajo relieve.

Acostumbrado a trasladar su estudio a nuevos territorios, como fueron Itá, Areguá, el Centro Cultural de España de Asunción o ahora en la megalópolis paulista, Enciso acepta el reto de crear bajo miradas curiosas, en un gesto liberador que amplía los límites y pone de relieve cómo la cerámica puede transmitir temas sensibles a la sociedad, desde la identidad hasta la preservación del conocimiento tradicional.

La cultura guaraní forma aún en Paraguay un espacio y tiempo vivos, felizmente insumisos al legado de Europa. Para artistas contemporáneos como Enciso, el uso del guaraní no es un gesto exotista, decorativo o folklórico sino que es un firme retrato identitario. El guaraní no aparece como lengua del pasado en las inscripciones esgrafiadas, sino como una lengua vibrante, cargada de matices actuales.

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Enciso acepta el reto de crear bajo miradas curiosas, en un gesto liberador que amplía los límites y pone de relieve cómo la cerámica puede transmitir temas sensibles.

Foto: Camila Lebeis.

Su presencia en estos cuerpos cerámicos, sus pellejos de escritura en esta lengua poderosa nos recuerda que el país es plural, complejo y atravesado genotípica y culturalmente por la resistencia. Resistimos a la mezquindad de una sociedad y de un Estado que se espeja en Europa y en sus funciones centrales antes que en las nuestras, de una vitalidad y calidad insuperables.

Jorge trabajó in situ, en la misma sala de exposiciones de la galería Leme, permitiendo la observación de su proceso por parte del público, de la prensa y de coleccionistas, en una actitud si se quiere “performática”, es decir, propiciando la imaginación y la realidad del atelier del artista, sin límites.

Escritor, crítico de arte y cine, es curador de exposiciones y programas fílmicos.
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