09 ago 2026

Deudas

Cuando subió este Gobierno hace 3 años culpó al anterior de que le había engañado en torno al verdadero monto de la deuda heredada. Afirmó que era una vergüenza y un insulto no incluir los montos reales e inmediatamente pidió al Congreso en mayoría autorizara un préstamo para poner en orden las acreencias. Un ardid contable fue condenado por el primer Gobierno de mayoría de economistas que exhibía sus pergaminos académicos y su paso anterior por la administración del Banco Central y el Ministerio de Hacienda como timbres de orgullo y profesionalismo. Eran duchos y experimentados, por lo tanto nadie podría engañarlos..., en apariencia. Lo cierto es que no se sabe hoy si con aquel monto qué se hizo. Lo cierto es que la deuda se triplicó y hoy es del orden de los USD 1.500 millones y solo saltó porque ya no podían esconderla debido a que no cerraba el déficit fiscal en 1,5% que por ley estaban mandados a cumplir. Se entregaron. La situación fue tan gravosa que el más vivo entre ellos dijo con las manos arriba que estábamos en “una economía de guerra”, al tiempo que se ufanaban del crecimiento económico macro, pero que no cerraban para pagar las acreencias. No había plata ni se esperaba que lo hubiera. Culparon al fortalecimiento del guaraní frente al dólar, a que no sabían si los insumos de hospitales fueron entregados o no y que la política económica de Milei había aumentado el pire vai de la gente al tiempo de que los ingresos en aduanas eran menores. “La tormenta perfecta”, como diría el proctólogo del Gobierno en el IPS que más o menos le pasa lo mismo que al Gobierno Central.

¿Cómo llegaron a esta situación los que supuestamente más sabían de estos temas? Nadie puede responder a ese enigma. Peña en la búsqueda de la verdad y “las fuerzas del cielo” reunió a los ex ministros de Hacienda junto con el actual titular, pero sin el que arregló la cuentas públicas en dos gobiernos: Dionisio Borda y sin el que descarriló el tren: Fernández Valdovinos. Nadie pudo explicar ambas ausencias, pero los participantes le aleccionaron a Pena a dejar de mentir, esconder la cifras y transparentarlas. Nada de autocrítica hasta hoy por parte del hoy titular del Ejecutivo y anterior ministro de Hacienda. Su actual titular soltó en la semana algo que tendría que ser un escándalo en cualquier país. Dijo que no estaba seguro de que los medicamentos hayan sido entregados en verdad a los hospitales. Que no había trazabilidad poniendo en duda la honorabilidad de los que compraron y de los que proveyeron. Nadie dijo nada mientras un fiscal imputaba a los dos últimos titulares del IPS. Uno se presentó y el otro está completando su viaje numero 297 desde que dejó el cargo. Bataglia y Brítez están acusados de una malversación de 10 millones de dólares y el siempre sospechoso Bachi Núñez dijo que era solo la punta del iceberg. El monto podría hacer palidecer a Nenecho que todavía no tiene juicio oral por la desaparición de 500 mil millones de guaraníes del Municipio asunceno. Juega con los tiempos por cuestiones electorales porque un proceso en este momento hunde la campaña de Camilo Pérez. Total, manejan la justicia y sus tiempos. Leite que parece muy concentrado en pagar las acreencias a las farmacéuticas plantea un recorte cadete del presupuesto para ahorrar 400 millones de dólares del actual presupuesto aunque se tranquen los baños del los entes públicos porque los artículos de limpieza y papel higiénico se deben recortar. Según dijo en el Senado deben ir presos los responsables que produjeron esta descomunal deuda. Incluyó a Fernández Valdovinos y a las ministras de Obras Públicas y de Salud que contrataron los servicios y bienes. Según un amigo suyo desde los EEUU le dijo que el monto a cortar podría alcanzar mil millones de dólares. Podría incluir que los contratos de salud con sanatorios privados incluido el suyo lo paguen ellos de su bolsillo y no del nuestro. Ahí hay un ahorro de 100 millones de USD anuales. Y, si dejan de robar hay 2.500 millones de USD anuales y si cobran los que no pagan tributos una cifra igual. Lo cierto es que con todo eso hay disponible por lo bajo 6 mil millones de dólares anuales. Claro, hacerlo es hundir al Partido Colorado a la llanura y eso no lo quiere nadie ahí adentro incluido Leite. La administración pública es un desastre y ya no hay manera de eludir la realidad. Solo le queda al Gobierno plantear elevar los tributos o pedir un gran préstamo para cubrir las acreencias. Mientras el Gobierno proclama su felicidad por los dos años del programa Hambre Cero a cuyos proveedores también debe los fondos de Itaipú para eso se acaban en diciembre y en las condiciones actuales no tienen forma de seguir siendo sostenibles. Los economistas han chocado la economía y no saben cómo explicarlo a pesar de que Peña dijo que controla estas cosas “minuto a minuto”. Tal vez se distrajo con algún sobre que le llegó y por eso no se dio cuenta de que el techo de la casa se desplomó.

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