La permanencia de niños y niñas en las calles de Colonias Unidas, Itapúa, es un tema que preocupa porque se exponen a altas temperaturas, riesgo por el fluido tránsito automotor, en muchos casos bebés de meses en brazos de sus madres pidiendo limosna en los puntos semafóricos y pernoctando de noche a la intemperie.
Funcionarios de las instituciones respectivas están haciendo recorridos, con la intención de imponer la prevención y acompañamiento para que los nativos regresen a sus comunidades de origen. Tienen el respaldo y el apoyo del Instituto Nacional del Indígena, los municipios y otras áreas y reparticiones del Estado. Sin embargo hasta ahora no se consigue una solución definitiva al drama que padecen a diario.
En el abordaje anterior, hace tres semanas atrás, más de 20 chicos fueron derivados a sus asentamientos de origen en Pastoreo, distrito de Obligado, Guaviramí en el distrito de Trinidad entre otros lugares y también se advirtió a los responsables que podrían volver a las calles como está ocurriendo ahora.
Un dato clave e importante es que en el Departamento de Itapúa hay más de 30 comunidades indígenas y se detectó presencia de familias de al menos 9 comunidades en la zona de Colonias Unidas y alrededores. Cuando se interviene en un punto, después aparecen en otros.
Muchos niños realizan ventas ambulantes en las ciudades como limón, algunos objetos artesanales entre otros. En ese sentido, la secretaria del Consejo de la Niñez y la Adolescencia Codeni de Hohenau, Marisol Tillería, dio un mensaje.
“No se prohíbe el trabajo de los adultos, pero no se va a permitir que los menores sigan expuestos. Si no hay respuesta, advertimos que podrían venir otras medidas”, dijo. “La prioridad es directa y sin vueltas en el sentido de que los niños deben estar en la escuela y protegidos, no en la calle, expuestos al tránsito y a peligros, estamos trabajando para lograr el objetivo”, dijo Tillería.