Esta tarde finaliza el Mundial en un duelo en español. España versus Argentina. Y con este final, que esperamos sea favorable a la Selección Argentina, cae el telón del entretenimiento masivo más grande del mundo que puso en segundo lugar los dramas nacionales e internacionales. Las portadas de los medios de comunicación y las conversaciones en las redes sociales se centraron en el fútbol. Ninguna noticia pudo bajar del podio al Mundial.
Si bien la Selección Paraguaya quedó fuera de la competencia el 4 de julio, la polémica por los comentarios racistas de la senadora liberal Celeste Amarilla y la respuesta del francés Mbappé caldeó los ánimos nacionalistas que sirvió como narcótico escape para aliviar por algunos días el profundo dolor por la eliminación.
Hoy cae el telón y la realidad vuelve a entrar a escena la vieja corrupción de los viejos protagonistas. Los padecimientos no habían desaparecido, simplemente estaban soterrados por la emoción arrolladora que genera el fútbol.
LARGA LISTA. En ese contexto, el IPS nunca falla, cuya situación es cada vez más escandalosa y catastrófica. La radiografía muestra una descomposición institucional grave. No hay un solo lugar que no esté infectado por la corrupción: Falta de medicamentos, renuncia de médicos y enfermeras por las malas condiciones laborales, pésima atención a los asegurados, etc. Se roban desde paneles solares hasta cables.
Se reclama al titular, Ricardo Fretes, que denuncie las irregularidades al Ministerio Público como paso siguiente al descubrimiento de los indicios, pero acudir a la Fiscalía tampoco es garantía de justicia, aunque hay que hacerlo para dejar constancia. Allí, duermen 38 denuncias de sospechas de corrupción de licitaciones anteriores. El caso Vicente Battaglia (ex titular) se sigue disputando en los pasillos judiciales. Está acusado de un perjuicio patrimonial de 1.6 billones de G. La Fiscalía pidió desestimar porque supuestamente no hubo daño patrimonial, pero un tribunal determinó proseguir la investigación, cortando, por ahora, un intento de impunidad.
El doctor Jorge Brítez tampoco corrigió el descalabro y es responsable de continuar con el mismo sistema ya en la era Peña. De nada sirvió a los asegurados y jubilados el cambio de timón dentro de la misma ANR. Será recordado por modificar reglas para beneficiar al banco amigo del poder, que parecer ser su mayor blindaje para frenar, por ahora, las denuncias contra su administración.
El IPS es la gallina de los huevos de oro para esa coalición perversa entre la clase política corrupta y las proveedoras de medicamentos e insumos varios, sostenida por una burocracia que se alimenta del mismo corrompido sistema. Es ingenuo pensar que se solucionará esta crisis porque el sistema está manejado por los mismos protagonistas, a no ser que se desate una rebelión y se plantee una cirugía mayor. Aún queda en la duda si dejarán utilizar el escalpelo a Fretes, quien ha demostrado buenas intenciones de cambio.
Luego aparece la Municipalidad de Asunción. Ese elefante blanco donde operan todas las mafias posibles. El concejal Pablo Callizo investigó y mostró con evidencias la caja paralela del asfalto. Negocio redondo con ganancia del 100% para funcionarios infieles y sus padrinos políticos: Ofrecían servicio de asfaltado a sectores privados en horario laboral utilizando materiales asfálticos, maquinarias y camiones para la ejecución de las obras. El intendente Bello intervino y apartó al director. Pero este es un cuento recurrente. Algunos funcionarios que fueron apartados el año pasado por el mismo delito retornaron al mismo lugar para cometer los mismos delitos. Gatopardismo puro. Son los mismos que hoy piden el voto asunceno para seguir en el mismo bache, los mismos que blanquearon la escandalosa gestión de Nenecho Rodríguez.
Luego está el negociado de los títulos falsos. Hace días allanaron un instituto que ofrecía programas de posgrado a estudiantes brasileños de manera irregular. Se hizo a pedido de Brasil. Una estafa que traspasa fronteras. Las universidades garaje pululan porque detrás hay protección política. Incluso funcionan como “lavanderías” para narcotraficantes. Una “industria” que mueve 500 millones de dólares al año es la razón fundamental para no resolver el problema de fondo.
En la docencia se estiman 15.000 títulos falsos. Aquí está la respuesta a la pésima calidad educativa.
En el IPS, según su propio presidente, 800 médicos no cuentan con especializaciones o provienen de universidades no acreditadas. Ya en el 2017 se denunció la existencia de anestesiólogos “mau”. Acá está la respuesta a la pésima atención médica y miles de negligencias que cuestan vidas.
Son algunos de los temas que volvieron al tapete. Cae el telón del Mundial. Y vuelven a escena los mismos dolores para la gente que no forma parte del círculo privilegiado del poder, que ya estará afilando el lápiz para contar nuevos relatos fantasiosos.
“Cae el telón del mundial y vuelven los dolores a la gente que no forma parte del círculo privilegiado del poder”.