11 abr. 2026

“Apunto a dejar un mensaje espiritual”

La artista plástica paraguaya Adriana Villagra en la muestra Metáforas visuales, deja entrever, de manera clara, su sensibilidad lírica.

pintura de adriana villagra

Obra de Adriana Villalba.

César González Páez-cesarpaez@uhora.com.py

____

Adriana Villagra (1978) es oriunda de Ciudad del Este. Se define como una artista principalmente autodidacta. Su formación es producto de su propia investigación y de la tutoría de su madre, Ramona Riquelme, también artista autodidacta. Su primer contacto con el arte fue a través del dibujo, iniciándose en la pintura recién en el año 2002. Posteriormente, se perfeccionó en seminarios aquí y en Argentina. Ha cursado la carrera de Diseño Gráfico en la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”.

Lo que atrae de sus pinturas es esa concepción argumental con un marcado tono lírico, en donde la naturaleza surge como un planteamiento de belleza. Sus obras ya se encuentran en importantes colecciones del Paraguay y el extranjero. Regularmente también colabora con causas benéficas a través de su arte. Actualmente expone en el Centro Cultural “Pedro Páramo” (España 1428), de la Embajada de México. La muestra se denomina Metáforas visuales y estará habilitada hasta julio. En esta entrevista nos cuenta cuáles son las fuentes de su inspiración y el porqué de su acercamiento a la pintura.

--¿Dónde surgen los motivos de tus pinturas?

--Los motivos de mis pinturas surgen de mi entorno cotidiano, de aquello que está cercano, pero tal vez pasa inadvertido o es aparentemente insignificante. A veces estos temas surgen por un propósito, por una idea predefinida, pero también surgen por azar, ya que a veces me topo con cosas que atrapan mi atención y me motivan a crear algo. Trato de no cerrar demasiado los temas, sino de mantener una postura abierta, que deje lugar para la intuición. Yo creo que dejar lugar al azar en la creación artística es dejar una puerta abierta a la intuición, el misterio y la sorpresa. No todo puede crearse premeditadamente.

--¿Cuál es el mensaje que quiere dejar en ellas?

--Yo creo que apunto a dejar un mensaje espiritual. Mostrar que, más allá del mundo físico en el cual habitamos, hay una realidad trascendente, que nos supera. Yo parto de la realidad para crear, pero no me quedo con aquello que observo, con aquello que tengo frente a mis ojos, sino trato de que la pintura sea un camino de descubrimiento de una realidad trascendente, y por ello me adentro en el estudio de lo simbólico, que me provee del bagaje que necesito para complementar mi trabajo pictórico. No quiero quedarme en un mero virtuosismo técnico (que considero importante) ni limitarme a describir una realidad objetiva.

--¿Cuántos cuadros ha realizado?

--Honestamente, no llevo la cuenta de cuántos cuadros habré pintado, porque, si bien empecé a pintar en el 2002, aproximadamente, recién desde el 2003 que pinto más regularmente y, además, cada cuadro me lleva bastante tiempo de ejecución, porque trato de cuidar al máximo los detalles, desde la concepción, el dibujo, la pintura y la investigación; y, por otro lado, al ser una artista más autodidacta que otra cosa, pues cada cuadro es un aprendizaje y uno va aprendiendo con cada obra que realiza.

Los temas de su pintura

--¿Cuál sería la temática predominante en su pintura?

--Si tuviera que buscar un tema principal en mi obra, creo que sería la trascendencia. Y me refiero a la trascendencia como una necesidad de elevarnos hacia ideales supremos. Me interesa este tema sobremanera, porque considero que la trascendencia es una necesidad profundamente humana. Quien más quien menos la experimenta con más fuerza, y muchas de las actividades que realizamos, desde la más insignificante hasta la más importante, conllevan esta necesidad. Es lo que nos diferencia del resto de los seres vivos, y es lo que nos lleva a buscar refugio en la religión o en el arte. Es una respuesta a una necesidad de buscar, más allá de la realidad, una contención espiritual. De ahí que en mi obra utilice bastante, por ejemplo, los cielos o los elementos relacionados a la construcción y la arquitectura.

Gestión cultural y curaduría

--¿Cuál es su técnica?

--Óleo sobre lienzo.

--¿Qué tema le queda pendiente para el futuro?

--No me gusta mucho planificar mi futuro a muy largo plazo; pero de lo que estoy segura es de que seguiría aprendiendo y mejorando, ya sea por mi cuenta o, a través de algún curso en el extranjero, exponer en diferentes países. El arte es un aprendizaje constante, y quien cree que lo sabe todo, está en un error. También me gustaría incursionar en la docencia alguna vez, pero no todavía por ahora; quiero tener el caudal de conocimiento y experiencia suficiente para poder aportar a otros y trabajar con gente que quiere abrazar la vocación del arte con pasión.

--¿Otros intereses...?

--También me interesan mucho la gestión cultural y la curaduría, ya que son una forma de aportar a la cultura a través de proyectos destinados a dignificar la creación artística y sus protagonistas, y otorgarle visualidad a aquello que merece la pena. Y, finalmente, tal vez escriba un libro.

--¿Pasaría a otro tipo de expresión que no sea la pintura?

--¿Por qué no...? Yo creo que un artista busca experimentar; y, según uno va adquiriendo destreza y dominio sobre diferentes técnicas, uno se vale de otros recursos de expresión o los combina.

--¿Vive de lo que pinta?

--Todavía no, pero mi meta es poder vivir de lo que amo hacer: el arte. Aún dependo de otros ingresos, como, en mi caso, el diseño gráfico. Si bien tengo cuadros vendidos tanto aquí como en el extranjero, todavía no representan un ingreso lo suficientemente fuerte como para poder consagrar mi vida solamente a pintar.

Más contenido de esta sección
La Semana Santa vuelve cada año con esa mezcla un poco extraña de solemnidad heredada y costumbre domesticada. Convertida, cada vez más, en una semana de pausa total, en Paraguay empieza a vivirse con mayor intensidad desde el “miércoles santo”, con el centenar de chipas que inundan las redes sociales. Mientras en muchos otros lugares el gesto es más honesto aún, pues ya ni se la nombra como tal, es simplemente la “Semana de Turismo”, entre nosotros, en cambio, preferimos sostener la palabra mientras cambiamos el contenido.
Este marzo señala la presencia de tres autores visuales reconocidos en la escena local y sus saltos cuánticos en el mundo internacional del arte.
Ante la escena tragicómica de nuestro espacio de deliberación política –nuestro Congreso Nacional– saturada de gestos, escándalos, indignaciones fugaces y linchamientos morales que duran lo mismo que el ciclo de una noticia viral, uno se pregunta qué queda de la política como búsqueda del bien común, como espacio de deliberación sobre principios normativos o, al menos, como disputa argumentativa en torno el poder. Pero quizá la pregunta deba ser más simple y directa: ¿no estamos asistiendo más bien, a la repetición de un ritual que nos ofrece la ilusión de una limpieza moral de la política, cada vez que un nombre concentra sobre sí todas las culpas?
La cinematografía brasileña atraviesa un proceso de relegitimación internacional en el circuito global de festivales. Obras como Ainda estou aqui (Walter Salles, 2024), A melhor mãe do mundo (Anna Muylaert, 2025) consolidan este panorama, donde la dimensión política es parte intrínseca de su discurso. A este fenómeno se suma la poética de “El agente secreto” de Kleber Mendonça Filho.
Tras el reciente aniversario del sacrificio final en Cerro Corá, surge otra efeméride clave para terminar de armar el rompecabezas de nuestra historia. El 9 de marzo de 1893 marcaba el fin de la existencia de Silvestre Carmona Milesi, el coronel que entregó la posición paraguaya al enemigo. Carmona representa la cara más cruda de la tragedia: la del héroe condecorado que termina convertido en el arquitecto de la caída final. Su figura es una pieza rota, aunque imprescindible, para comprender el trauma y las contradicciones más profundas de la Guerra Guasu.
¿Fue el final de la Guerra Grande un sacrificio planificado o un intento de fuga frustrado por la geografía? Mientras el Mariscal Francisco Solano López arrastraba a su menguante tropa por las serranías del norte, el alto mando brasileño y los cónsules europeos en el Plata compartían una misma sospecha: el objetivo era Bolivia. Entre la lealtad incondicional de sus allegados y las acusaciones de deserción de sus enemigos, la verdadera intención de López permanece bajo el velo del misterio. Este artículo profundiza en los testimonios y documentos que alimentaron la hipótesis de un exilio andino y las razones estratégicas que pudieron haber convertido esa ‘huida’ en un repliegue táctico de largo alcance.