Los asuntos de la ANDE están en boga y no habría que perderlos de vista porque es un tema que nos concierne también a la ciudadanía.
Meses atrás hacía la misma pregunta en otro comentario de este mismo espacio, si pagaríamos más cara o no la factura de la luz, pero en ese entonces el motivo de fondo era diferente al de hoy.
Esta vez, la incógnita surge a raíz de la ventaja que el Gobierno de Santiago Peña buscaría darle a inversores privados para que puedan operar en Paraguay con industrias de alto consumo de energía eléctrica.
La salida de Félix Sosa tiene que ver con esta cuestión porque habría estado frenando la intención del presidente de la República que estableció por decretos un régimen de tarifas especiales; es decir, a precios especiales o más baratos para interesados del extranjero.
Esta intención desató un escándalo después de que Sitrande, el gremio de trabajadores, denunciara a inicios de junio que al entonces presidente de la ANDE lo estaban obligando, desde el Gobierno, a firmar un contrato con Atome Energy que contemplaba la venta de energía por debajo del costo real por quince años.
Para entonces ya estaban vigentes los decretos N° 5306/2026 y N° 5307/2026, que regulaban pagos especiales y por largo tiempo para industrias dedicadas a la inteligencia artificial (IA), la criptominería y la producción de hidrógeno verde, los cuales tras la polémica fueron dejados sin efecto de inmediato.
Para los sindicalistas no era otra cosa que un subsidio encubierto, porque de este modo, las industrias pagarían solo un porcentaje y el resto, le tocaría cubrir al Estado.
No obstante, el Gobierno sigue “analizando” formas de dar ventajas y el problema es quién o quiénes realmente pagarían esa diferencia.
Es imposible no pensar que entre las opciones estemos usted, yo, y todos los demás usuarios que pagamos mes a mes nuestra factura de la ANDE con el fruto de nuestros esfuerzos, aunque Félix Sosa negó en su momento que el plan de ajuste semiautomático para 2027 afecte a la tarifa social.
Sin embargo, no es una garantía.
Pese a que fueron derogados los polémicos decretos, ni bien asumió Miguel Báez Reyes en reemplazo de Félix Sosa, el Equipo Económico Nacional le solicitó de inmediato un informe detallado acerca del excedente energético del país para evaluar cuánta es la capacidad para abastecer a megaproyectos tecnológicos de alto consumo, como centros de datos, desarrollo de inteligencia artificial y plantas de hidrógeno verde.
Se registran una avalancha histórica de solicitudes por parte de inversores privados, que piden usar en total de 6.300 MW, que es equivalente a toda la energía de Itaipú disponible para Paraguay.
En épocas de mucho calor, el récord que ya alcanzó Itaipú por el consumo en Paraguay fue de 4.241 megavatios.
De acuerdo con reportes de nuestro medio, esta cifra del consumo nacional representa entre el 60 y el 70 por ciento de la energía que puede retirar de la hidroeléctrica, quedando un remanente del 30%, que hoy en día le cede al Brasil.
El propio nuevo presidente de la ANDE reconoció que la abundancia de la energía que generan las hidroeléctricas está llegando a su fin.
Los sectores industriales y empresariales se pronunciaron en ese marco y esperan reglas claras e iguales que permitan la atracción de mayores inversiones.
Según Báez, la prioridad absoluta de Santiago Peña es establecer los precios todos por igual y definir una tarifa técnica única, de modo que las empresas interesadas a partir de ello puedan evaluar si les resulta conveniente o no apostar a nuestro país y además así marcar la nueva hoja de ruta de la ANDE frente al masivo interés extranjero.
La cuestión es estar atentos y vigilantes. No solamente por este tema, sino porque tampoco está definida aún la fórmula para el aumento que se quiere implementar desde el próximo año para que la estatal pueda salir de su déficit y garantizar que siga pagando las obras urgentes relacionadas al sistema eléctrico nacional.
Preocupa el apuro de esta administración por asentar a inversores en el país si esto termina siendo a costa de una ciudadanía a la que cada vez más le cuesta llegar a fin de mes.