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“No descartamos el estado de excepción dentro de 48 horas”

 Ministro señala que de nada servirá el cierre de frontera si se viola el protocolo sanitario.

rsantander@uhora.com.py
El ministro del Interior, Euclides Acevedo, aseguró que el Gobierno no descarta declarar el estado de excepción dentro de las próximas 48 horas, habida cuenta de que hay gente que no acata las medidas sanitarias. Considera que hay que extremar las acciones para evitar que la situación pueda empeorar como está ocurriendo en otros países. En esta entrevista con ÚH cree que inclusive, si es necesario, se debe analizar la posibilidad de suspender las elecciones internas municipales. En tanto, anoche en el Noticiero Central de Telefuturo aclaró que se evalúa el estado de excepción. “Un equipo jurídico analiza la posibilidad de aplicar el estado de excepción. Si en 48 horas no se alcanza el objetivo de evitar la circulación de personas, se va a plantear al Congreso. Una duración de 15 días sería suficiente”.

–¿Qué evaluación hace de la situación?

–En primer lugar, gratamente asombrado por el acatamiento y me produce indignación la gente inadaptada que de alguna manera insulta y agrede la disciplina ciudadana de la mayoría absoluta. Debo admitir que este compromiso ciudadano debe ser reproducido siempre y no solamente en momentos de crisis. Hay un reencuentro del ciudadano consigo mismo.

–¿Fue una medida acertada?

–Creemos que la medida fue acertada (a nivel del Ejecutivo). A la larga nos va a salvar el cinturón sanitario. De nada nos va servir el cierre de fronteras si nosotros no nos quedamos en casa, si no nos lavamos las manos y si nosotros no cumplimos con el protocolo sanitario.

–¿Qué primó a la hora de tomar esta decisión de limitar la circulación de personas y vehículos?

–Dos cosas se discutieron. O el estado de excepción o estas medidas que propuso el Ministerio del Interior. Esta propuesta fue hecha por nosotros (Interior) porque creemos que no se reúnen las condiciones establecidas en la Constitución para declarar un estado de excepción. Esta última alternativa podíamos hacer si había una conmoción social, cosa que no hay en este momento. Hemos previsto también el aspecto económico. Por eso estas medidas eran para proteger al trabajador. ¿Cuál es el capital que tiene el Estado? Sus habitantes. ¿De qué viven sus habitantes? De la dignidad del trabajo. Queremos hacer las dos cosas: cinturón sanitario y protección de la producción y el trabajo.

–No va ser fácil el escenario que se viene para todos.

–No va ser fácil. Hay que prepararse para lo más duro para que no dure tanto.

–¿Cuál es el nivel de acatamiento de las restricciones establecidas en la emergencia sanitaria?

–Hubo un 95 por ciento de cumplimiento.

–Si está resultando el trabajo de control policial, ¿por qué deciden sacar a los militares a las calles?

–El Consejo de la Defensa recomendó la salida de las Fuerzas Armadas pero con un criterio pedagógico y didáctico. Es bueno que hagamos este pequeño ejercicio conceptual. Fuerzas Armadas de la Nación, Policía Nacional que no es del Gobierno ni del Estado. Es de la nación toda. Las Fuerzas Armadas salieron al solo efecto de decir estamos aquí con ustedes. Se aclaró perfectamente. Las Fuerzas Armadas no pueden detener a nadie. Si hay alguna aglomeración o alguna violación, las Fuerzas Armadas comunican a la Policía, y la Policía hace lo que tiene que hacer en combinación con el Ministerio Público. Es decir, contemplar todos los preceptos y presupuestos del estado social de derecho.

–¿Recibieron alguna denuncia de violación de DDHH en estos procedimientos que está realizando la Policía?

–Prácticamente no hubo abuso. Probablemente un arrebato de prepotencia. Si eso sucediere inmediatamente el ciudadano puede recurrir al 911 o a la comisaría más cercana. Creo que una forma de ejercicio cívico es justamente denunciar los abusos. De tal suerte también se denuncian a las personas que violan el protocolo sanitario.

–A excepción de lo ocurrido en Ciudad del Este con los policías detenidos por supuesto robo a ciudadanos chinos.

–Lamentamos muchísimo esto que pasó en Ciudad del Este porque la Policía estaba trabajando tan bien; ha oî una partida de so´o ne (carne podrida). La manzana podrida hay que sacar de la canasta.

–El protocolo sanitario exige que algunas personas deben estar en cuarentena. ¿qué sanción para aquellos que violan y salen a pasear?

–La Policía al percatarse de que alguien viola la cuarentena inmediatamente hace la denuncia ante un fiscal del medio ambiente porque se aplica el artículo 10 de la Ley del Medio Ambiente que es prisión de 12 a 18 meses; y multa de G. 8 a 40 millones. Se denuncia al Ministerio Público, al Juzgado y se aplica la sanción. La Policía está obligada a hacer eso. Hasta ahora no hay denuncias.

–¿Cómo reforzarán el control en la frontera seca? Nuestro principal problema es Brasil.

–El vecino tiene medidas que no son proporcionales a las nuestras. Sin embargo, hoy día las Fuerzas Armadas están cumpliendo estrictamente su rol constitucional de cubrir toda la frontera. En este momento las FFAA acordonaron la frontera seca entre Pedro Juan y Ponta Porã. Obviamente los 700 kilómetros no están cubiertos del todo, pero la parte del flujo de gente hoy día es un filtro casi inviolable que hay en la frontera. Las Fuerzas Armadas están cumpliendo y la Policía está detrás y el Ministerio Público atento.

–¿Falta mejorar el control del ingreso de paraguayos por territorio argentino y brasileño?

–Al comienzo había cierta flexibilidad para los paraguayos que trabajan en el Brasil y los brasileños que trabajan en Paraguay. Hoy estamos tomando una medida mucho más estricta por una razón muy sencilla, que del otro lado de la frontera no se están cumpliendo los presupuestos sanitarios exigidos para evitar el contagio.

–Tenemos el caso de las personas que fueron a una fiesta en Foz de Yguazú

–Es una irresponsabilidad inentendible. Me parece que hay varias cosas contra las que tenemos que luchar. En primer lugar contra la desinformación. En segundo lugar, contra el desorden y en el tercer lugar contra el ocio. En cuarto lugar, luchar contra hábitos de los que no queremos desprendernos. Creo que es un momento de reflexión. Acá no se trata de decir la lucha contra el virus. No. Esta es la lucha por la vida.

–¿Qué es lo que quiere el Gobierno?

–Que los hospitales no sean refugios de enfermos, sino templos de salud. Y eso solamente se consigue con la disciplina cívica. Un Premio Nobel de Nedicina Ramón y Cajal decía que la desdicha sanitaria debe convertirse en un arco de solidaridad moral para poder recuperar lo más importante que es la vida. Fuera de todas las medidas hay un cambio en nuestras vidas. Tenemos que luchar a favor de los desvalidos, de las familias, de las empresas y tenemos que destinar no solamente fondos para los hospitales, para aquellos que quieren comer todos los días, sino fondos para la investigación.

–Se está generando una sicosis colectiva ante esta situación.

–Ojekyhyje pa (se tiene mucho miedo). El pánico es uno de los grandes enemigos que tiene esta coyuntura. Hace 150 años Solano López sacó la Orden del Amambay y una medalla para aquel que vencía penurias y fatiga. Ahora es vencer penurias y fatigas y estar vivos. Ese es el mensaje que tenemos que dar desde el punto de vista de la conducción del Estado. Esta es una epopeya donde el enemigo es invisible pero muy perceptible y peligroso. Es mucho más grave de lo que uno se imagina. Apelamos a la conciencia y los medios de comunicación favorecen y hacen un trabajo fantástico desde el momento en que informan. Hay que informar denunciando la desinformación.

–Hablando de desinformación. ¿Habrá castigo a quienes están con esto en medio de la crisis?

–Creo que hay que investigar a quienes desinforman y recurrir a todo el peso del derecho penal. Es un crimen desatar el pánico. Es tan grave como la propagación de la epidemia. Eso tiene que ser investigado, denunciado y castigado porque es un boicot, sabotaje para la salud, y la propia existencia del Estado, es gravísimo. Merece el fusilamiento moral de la ciudadanía.

–Cuando dice que hay que prepararse para lo peor, ¿hasta qué punto hay que prepararse?

–Si nosotros no llegamos a contener, a mitigar la propagación del virus. Podemos tener una colmatación. Henyheta la ñane hospital (colapsarían nuestros hospitales). Nuestro sistema de salud estará desbordado y eso va a producir un estado de conmoción social. Lo peor que puede pasar es que va a terminar paralizando la producción. Por eso Paraguay tiene la ventaja de haberse anticipado. Creo el presidente y el ministro Mazzoleni cuando tomaron la medida del anticipo, medio que no noroviapai chugui la gente (no le creyeron) pero tuvieron razón. Fíjese lo que pasó con España e Italia que subestimaron y ahora no pueden con sus casos. El mejor sistema de salud ha sido desbordado y mueren 300 0 400 por día. Esta es una cosa seria.

–La parte preocupante es el impacto económico.

–Esa es la parte más preocupante porque si bien es cierto que nosotros podemos autoabastecernos como un país de exportación de materia prima y un gran volumen de importación, podemos entrar en un desequilibrio económico del que vamos a tardar en recuperarnos. Por eso las medidas sanitarias deben ser extremas, drásticas para garantizar y no llegar a un colapso económico. Ser lo más duro posible para ir flexibilizando de a poco y garantizar la continuidad del trabajo y la producción. Es importante que la gente tome conciencia de lo que puede venir en esta coyuntura. Una cosa es el sentido de la reserva, pero no la desesperación de la acumulación porque eso además de ser egoísta y no ser solidario termina afectando todo el circuito comercial.

–Se está hablando de postergar estas elecciones. ¿Cree que es factible y hay que analizar?

–Todas las cuestiones coyunturales deben ser postergadas cuando está en juego la vida. Ningún espectáculo sea político, sea artístico, sea deportivo no merece la pena su funcionamiento si va en detrimento de la vida. ¿De qué nos sirven unas elecciones si eso va atentar contra la prosperidad y la existencia misma de la ciudadanía?

–Aunque algunos consideran que puede atentar contra la democracia...

–La democracia es una medida transitoria en la existencia comparada con la vida. La vida es perpetua y la democracia es transitoria, en el sentido de su liturgia porque de qué me sirve el ejercicio democrático con la memoria de mis muertos. No puedo tener la sombra militar de mis muertos a cambio de unas elecciones que por otra parte, no siempre son democráticas. La democracia hace a la vida y sin la vida la democracia no tiene sentido.

–Esta reunión entre Cartes y Mario Abdo para encaminar el abrazo republicano, ¿se dio en un momento inoportuno?

–Me parece que algunas cosas deben seguir funcionando. Las instituciones deben seguir funcionando. Estamos hablando de medidas extremas, pero mientras no lleguemos a situaciones extremas, la vida debe continuar. Estamos dibujando escenarios extremos y situaciones cotidianas. El derecho tiene que seguir funcionando, los medios y los acuerdos políticos también pueden seguir funcionando. Ahora que los acuerdos políticos sean oportunos, provechosos o no es responsabilidad de quienes los protagonizan.

–¿Qué falta ajustar en todo este operativo para extremar restricciones?

–Hay que ajustar los controles de frontera, la disciplina sanitaria y contemplar y monitorear el proceso productivo de la producción de alimentos y de salud. El comercio debe seguir funcionando pero tiene que continuar porque sino vamos a desabastecernos.

–¿Cómo evalúa el trabajo de la policía?

–No hay inconvenientes, pero estamos teniendo problemas de insumos. No tenemos guantes suficientes, no tenemos tapabocas suficientes, botas suficientes y se cansa la tropa. Hay demasiada demanda de presencia policial y no podemos cubrir todo el territorio. Nos estamos dando cuenta de que la seguridad no es una planificación, sino un ejercicio. La crisis nos está enseñando muchas cosas. Para cooperar sacan a la calle a todos los efectivos, incluyendo a aquellos que hacen oficina. Todos esos policías que están en una especie de invernadero y de vacación forzada ahora saldrán a las calles.

–¿Disminuyeron los delitos en esta cuarentena?

–Prácticamente a cero. No hubo más asaltos. No hay nada. La presencia policial y segundo la soledad hace que el asalto sea visible. La aglomeración suele proteger al delincuente.

–En cuanto a la solidaridad empresarial

–Estamos percibiendo un comportamiento solidario pero hay algunos bolsones de mezquindad y egoísmo.

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