24 sept 2026

Marzo Paraguayo: De la Unidad Nacional a la esperanza que se diluyó

A 27 años del Marzo Paraguayo, el historiador Herib Caballero lo describe como el acontecimiento más significativo de la violencia política en el Paraguay durante la transición a la democracia. El enfrentamiento marcó a la política paraguaya con el magnicidio del vicepresidente Luis María Argaña y el protagonismo del ex general Lino César Oviedo.

Marzo paraguayo

Imagen del Marzo Paraguayo de 1999.

Foto: Archivo ÚH.

El historiador Herib Caballero analizó los factores que desencadenaron el Marzo Paraguayo y sostuvo que uno de los elementos centrales fue la figura del general Lino Oviedo y su influencia dentro del escenario político de la época.

“Yo creo que el primer factor tiene que ver con el indulto que le dio el presidente Raúl Cubas Grau al general Oviedo, quien había sido condenado a 10 años de prisión por intento de golpe de Estado en abril de 1996", recordó.

El historiador subrayó que Oviedo era una figura popular con fuerte respaldo político y que originalmente Raúl Cubas fue su candidato a vicepresidente. En ese contexto, señaló que el entonces vicepresidente Luis María Argaña se convirtió en su principal adversario dentro del Partido Colorado.

“Esa rivalidad y coexistencia dentro del Poder Ejecutivo fue creciendo y escalando, pasando de un discurso bastante violento a acciones concretas. Hubo ataques y un clima de confrontación que fue a lo largo de esos meses”, indicó.

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El historiador precisó que Cubas había asumido la presidencia en agosto de 1998 y que, para marzo de 1999, la tensión política ya era crítica. “Se decía que la oposición a Oviedo tenía los votos para impulsar un juicio político contra Cubas, y se cree que eso terminó desencadenando el magnicidio del vicepresidente”, afirmó.

Herib Caballero Campos

Herib Caballero Campos

Para Caballero, el asesinato de Argaña fue el punto de quiebre definitivo. “Eso fue lo que colmó el vaso dentro de un clima de violencia previo. A partir de ahí, la población y los sectores políticos contrarios al oviedismo se movilizaron, se activó el juicio político en el Congreso y se generó el conflicto que se extendió durante toda esa semana”, relató.

En cuanto al rol ciudadano, destacó la participación activa de la población. “Las movilizaciones tuvieron un papel muy importante. También hay que recordar que coincidió con la tradicional marcha campesina, por lo que había una importante presencia de campesinos en la ciudad”, señaló.

Caballero explicó que Raúl Cubas Grau, finalmente, renunció lo que permitió que asumiera el entonces presidente del Senado, Luis Ángel González Macchi.

“Se conformó un Gobierno de Unidad Nacional, algo que no existía en el pasado desde la Primavera Democrática. Esa configuración fue una esperanza para muchos sectores, sobre todo porque veníamos de una larga dictadura y de años de inestabilidad económica y social”, destacó.

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Según el historiador, ese momento generó expectativas de cambio. “Fue visto como una oportunidad para que el país realmente pudiera mejorar. Sin embargo, con el paso de los años, esa esperanza se fue diluyendo y el Gobierno de Unidad Nacional terminó desintegrándose”, añadió.

Caballero también reflexionó sobre las consecuencias a largo plazo. “Las tensiones dentro del Partido Colorado continuaron y no hubo cambios profundos, en parte porque el partido siguió en el poder”, afirmó.

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No obstante, marcó una diferencia clara entre aquel contexto y la actualidad. “El nivel de tensión que existió en 1999 no volvió a repetirse. Se llegó a un extremo de violencia muy alto, incluso con el asesinato de un vicepresidente, algo muy duro para el país. Hoy no existe un clima similar”, sostuvo.

Si bien reconoció ciertos focos de preocupación, destacó avances democráticos. “A veces resurgen tensiones y hay discursos que reivindican figuras autoritarias. Pero, en líneas generales, creo que los paraguayos y paraguayas hemos avanzado en la valoración de la democracia”, manifestó.

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