Todos somos peatones en algún momento y conocemos los riesgos de caminar entre vehículos. Una práctica habitual es tener que correr o agradecer con un gesto cuando un conductor detiene la marcha para ceder el paso hacia el otro extremo de la calzada, más aún cuando hay una franja peatonal de por medio.
Aunque la Ley Nacional de Tránsito y Seguridad Vial, en sus artículos 31 y 33, garantiza el uso de la vía pública y la prioridad del peatón en la franja, salvo en zonas con señalización semafórica, ser peatón en Paraguay sigue siendo una actividad de alto riesgo.
Incluso cuando las franjas peatonales están despintadas o no existen en determinadas zonas urbanas, la legislación establece que los cruces deben realizarse siempre en las esquinas.
Peatones desprotegidos por falta de interés o ignorancia
El inspector Andrés Benítez, jefe de la Dirección de Educación Vial de la Patrulla Caminera, afirma a Última Hora que la Ley Nacional de Tránsito es bastante clara y fácil de leer. Sin embargo, reconoce que los ciudadanos están desprotegidos porque “ni se interesan en leer un poquito”.
La falta de concienciación y la escasa cultura vial derivan en accidentes con consecuencias irreparables. Estos siniestros también arrastran a las partes involucradas a un impacto emocional profundo y a procesos penales.
Puede interesarle: Caminar por veredas de Asunción es casi un deporte de alto riesgo
Benítez resalta que tanto en zonas urbanas como rurales “vemos cómo las personas no usan correctamente la franja peatonal. Puede ser por el desconocimiento o puede ser porque hay personas que conocen la ley y ni intentan cumplir”.
¿Qué debo tener en cuenta para cruzar?
La ley establece una serie de reglas para realizar un cruce seguro. Por ejemplo, en su artículo 32, se detalla que el cruce de la calzada debe realizarse tomando las precauciones necesarias, teniendo en cuenta factores como la visibilidad, la distancia y la velocidad de los vehículos.
El cruce nunca debe realizarse a mitad de cuadra, ya que esta práctica incrementa el riesgo de sufrir un siniestro.
“El peatón es prioridad de paso en la franja peatonal, en las esquinas. En la media cuadra es el momento en que el conductor le imprime mayor velocidad a su vehículo. Entonces, es todo un riesgo para quienes van a cruzar la ruta o la calle o la avenida. Es muy riesgoso cruzar a mitad de cuadra”, insiste Benítez.
Benítez relata que existen casos en los que una persona, pese a ubicarse en una esquina o franja peatonal, observa que se aproxima un ómnibus repleto de pasajeros o un vehículo a alta velocidad y, aun así, intenta cruzar “porque dice tener la preferencia porque hay una franja peatonal”.
“La ley en ese sentido ya no le va a poder proteger si hay un siniestro porque es muy difícil detener a un vehículo cargado, a un auto que viene a gran velocidad, en un tiempo corto y en una distancia muy cercana”, agrega.
Lea más: Peatones, autos y los tipos de vías públicas: ¿Cuál es el orden de prioridad en el tránsito?
De acuerdo con Benítez, el cruce del peatón, sea solo o acompañado, debe ser determinado, firme y rápido.
Cruzar la Costanera: Entre la prioridad y el riesgo
La costumbre de correr se observa principalmente en vías diseñadas para la rápida circulación vehicular, entre ellas la Costanera Norte, que cuenta con franjas peatonales. Sin embargo, cruzar por estos lugares puede resultar peligroso, sobre todo porque vehículos y motocicletas circulan a una velocidad considerable.
Los domingos, la circulación puede volverse especialmente caótica, tanto para los automovilistas como para quienes se desplazan a pie.
Benítez cree que las franjas no se respetan porque “estamos demasiado apurados, vivimos muy apurados”.
“La Costanera Norte es un lugar de recreación. Entonces, quienes van a cruzar la Costanera Norte a pie, tienen que cruzar en la franja peatonal y tienen que cruzar con determinación. Y tienen que cruzar, viendo que el vehículo que está viniendo se va a detener porque se va a detener si usted inicia la marcha”, valoró.
En las costaneras Norte y Sur, Benítez señaló que la franja le da preferencia a los que van a cruzar” y aseguró que si el peatón cruza “con determinación, con rapidez, no digo que corra, pero que cruce directamente en la franja peatonal, va a hacer que nos acostumbremos a detener la marcha de nuestro vehículo”.
En zonas urbanas y rurales si existen cruces o pasarela peatonal a distinto nivel, su uso es obligatorio para atravesar la calzada.
Cero tolerancia a infractores
Para el jefe de Educación Vial de la Caminera, si no existe una sanción para las infracciones, “no hay miedo a nada”. Por ello, considera que las violaciones a las normas no deben ser toleradas en ninguna circunstancia.
“Cuando estamos en casa, papá o mamá me dice que me va a castigar y yo tengo miedo. Pero si nunca me castiga, entonces no voy a tener miedo de nada, porque nunca viene una sanción”, planteó.
Ante dudas sobre las normas de tránsito o para denunciar irregularidades, como pedidos de coima, la ciudadanía puede escribir al WhatsApp (0981) 888 077.
Aprender a ceder el paso: Tres décadas de educación vial en Encarnación
La ciudad de Encarnación, Departamento de Itapúa, ejecuta desde hace 32 años la campaña de educación vial “Vamos, vamos, vamos, Encarnación”, un programa de concienciación que busca educar a niños, jóvenes y adultos sobre las normas de tránsito, informó el corresponsal Antonio Rolin.
Asimismo, la detención de los conductores ante la presencia de una o más personas en la franja peatonal, en especial en los alrededores de la costanera, sorprende y es aplaudida por la sociedad.
Óscar Ruiz Díaz, inspector de Primera de la Policía Municipal de Encarnación, atribuye el logro al “arduo trabajo” que vienen realizando hace tres décadas, además de los 12 años de presencia activa de agentes de tránsito en la Costanera y playas municipales.
“Somos seres de costumbre y los hábitos que se adaptan de manera continua, después ya se repiten de manera automática en otros puntos de la ciudad, no solamente en la costanera”, observa.
El programa de educación también llega a barrios, instituciones cívicas y empresas privadas. Su desarrollo se hace según la edad de los participantes; mientras que para los niños y niñas más pequeños, el trabajo es práctico.
Se monta un parque temático que simula la ciudad con señalizaciones de tránsito.
El consejo que Ruiz Díaz deja a los conductores y peatones es simple: respetar las normas.
“Seguir recordando que es importante respetar las reglamentaciones. Sabemos que muchas veces salimos apurados; estamos día a día contrarreloj. Pero recordar que ese minuto que damos para respetar las señales marca la diferencia para llegar sanos o que los otros usuarios de la vía pública lleguen a destino”, subraya.
Las realidades opuestas en Ciudad del Este
Si viajamos al este del país, la situación del peatón expone contrastes en el uso de los espacios públicos en Ciudad del Este, Departamento de Alto Paraná, informó el corresponsal de Última Hora Wilson Ferreira.
Caminar por las áreas habitacionales 1, 2, 3, 4 y 8 representa una experiencia completamente diferente a la que se observa en el congestionado microcentro. Se tienen veredas prácticamente libres de obstáculos y pueden ser utilizadas sin inconvenientes por peatones.
Una situación similar se observa en el barrio Don Bosco, donde existen sectores con espacios peatonales que permiten una circulación más ordenada. En este barrio se encuentra la avenida Perú, considerada una de las avenidas modelo de Ciudad del Este por sus características y por ofrecer mejores condiciones para la circulación.
En contrapartida, el microcentro comercial expone una de las principales dificultades urbanas: las veredas están ocupadas por casillas comerciales, exhibidores y otras estructuras que reducen o directamente eliminan el espacio destinado al peatón.
El problema no afecta solamente a los habitantes de la zona, sino que repercute directamente en los turistas que llegan diariamente a la ciudad, muchos de ellos para realizar compras. Para quienes recorren por primera vez el microcentro, encontrarse con veredas bloqueadas significa tener que caminar entre vehículos o bajar a la calzada para continuar su trayecto.
El Día Mundial del Peatón vio su origen en una tragedia ocurrida en 1897, cuando se produjo la primera muerte de una caminante en Londres, Inglaterra. La fecha busca fomentar la cultura vial y promover los derechos de caminar sin temor de perder la vida.