El urbanista y arquitecto Federico Franco Troche conversó con Última Hora sobre las dificultades que enfrentan a diario quienes caminan por Asunción y el área metropolitana. Para el especialista, ser peatón en estas zonas constituye prácticamente un deporte de alto riesgo, en el que el ciudadano queda como el eslabón más débil del sistema vial.
Para que un plan urbano sea realmente sostenible en el tiempo, Troche sostiene que el peatón debe ser la prioridad, seguido por los medios alternativos de movilidad, como las bicicletas; luego, el transporte público y, finalmente, el vehículo particular.
En Asunción, sin embargo, ocurre lo contrario. La falta de infraestructura vial centrada en el peatón convierte al espacio público en un entorno que privilegia al automóvil particular.
La capital del país carece de una gestión integral de la movilidad y de un sistema de transporte público que facilite los desplazamientos, lo que obliga a muchos ciudadanos a depender del automóvil. Esta situación, a su vez, contribuye a saturar las vías.
“Otro componente es que no se cuentan con equipamientos adecuados para el uso peatonal. Por ejemplo, semáforos, señaléticas, donde el peatón sea identificado y priorizado de manera que no cuente con accidentes, que son grandes consecuencias precisamente del mal uso del equipamiento vial”, agregó.
“No hay respeto hacia el peatón, no hay respeto hacia el ciclista. Hemos tenido casos y ejemplos muy lamentables por la falta de respeto hacia el peatón”.
Veredas deterioradas
A esta problemática se suma el estado de las veredas, muchas de ellas totalmente deterioradas, pese a que existe una ordenanza que habilita a la Municipalidad de Asunción a licitar y ejecutar su reparación.
Según un relevamiento realizado años atrás, entre el 80% y el 90% de las veredas de la ciudad no se encontraban en condiciones adecuadas para el tránsito peatonal.
En otras zonas del país, directamente no existen veredas, mientras que en otros casos son de tierra o presentan desniveles y obstáculos. Estas condiciones dificultan el desplazamiento y terminan llevando al peatón a caminar por la calle, exponiéndose aún más al tránsito vehicular.
La situación se vuelve todavía más complicada durante los días de lluvia. El agua se acumula por dos factores principales: la falta de desagües pluviales y el peralte de los pavimentos.
“Es decir, una pequeña curva que hace que las aguas se desplacen hacia la orilla, hacia los cordones. Y el cordón es el sitio cercano al peatón y es por eso que normalmente los vehículos, cuando circulan, toman esa zona cercana al cordón y levantan el agua que se acumula en esa zona después del día de lluvia”, explica.
Una educación vial deficiente
El peatón es el más débil en el uso del espacio público porque, de acuerdo con Troche, se encuentra generalmente sin ninguna protección y el desconocimiento de las normas de tránsito tanto de conductores como peatones.
“No hay respeto hacia el peatón, no hay respeto hacia el ciclista. Hemos tenido casos y ejemplos muy lamentables por la falta de respeto hacia el peatón. Y el peatón también muchas veces desconoce que existen lugares para cruzar, zonas que no pueden ser atravesadas, respetar en los casos que existan las luces, los semáforos de no pasar, porque hay algunas intersecciones que cuentan con semáforos peatonales y a veces tampoco a eso se respeta”, resalta.
Entonces, Troche resume que se genera un entorno de la “ley de la selva”.
“Hay que hacer una educación vial muy importante para instalar ese respeto al ciudadano y que la gente conozca. Uno de los problemas más graves que tenemos, justamente, es que tenemos muchísimas normas, pero no se respetan”, enfatiza.
La ley establece sanciones y reglamenta la circulación de vehículos y personas, además de incluir restricciones de tránsito; sin embargo, “para la sociedad, de repente, determinadas conductas no están sancionadas”.
“No hay una reprobación social a una conducta transgresora de las normas, no hay nada. Y también moralmente, individualmente, no distingue que estén bien o que estén mal determinadas conductas”, agrega.
“Hay que hacer una educación vial muy importante para instalar ese respeto al ciudadano y que la gente conozca”.
Como ejemplo, citó la práctica normalizada de arrojar basura también a los desagües, a pesar de que existen leyes y sanciones muy fuertes para estos casos.
“La conducta, la sociedad, la cultura en general no acompaña estas transformaciones que se dan a través de las normas”.
Frente a estos desafíos y falta de cultura vial, Troche describe en pocas palabras qué significa ser peatón en Paraguay.
“Diría que es de una audacia indescriptible; o sea, ser peatón, es mucha audacia, mucho coraje, requiere de mucha voluntad, sobre todo desafiar una serie de obstáculos que hacen al desplazarse por este medio”, sentenció.
Día Mundial del Peatón
Cada 17 de agosto se conmemora el Día Mundial del Peatón, una fecha que busca poner en el centro de la discusión a quienes se desplazan a pie.
La jornada apunta a promover la seguridad vial, recordar los derechos y obligaciones de los peatones y llamar la atención sobre la necesidad de construir ciudades más accesibles, seguras y pensadas para caminar.