Mundo

Elon Musk, ¿un verdugo de las élites o un pragmático egoísta?

Una figura contradictoria. Ha despreciado los sindicatos, se ha burlado de la corrección política y simpatiza con la idea de un gobierno diminuto. Critica la censura de Twitter y entrega donaciones tanto a Obama como al mismo Partido Republicano. ¿Un pragmático?

De todas formas, al ser un tipo que fuma marihuana durante las entrevistas, que coquetea con Hollywood haciendo cameos en películas y que fantasea con bombardear Marte, no parece ser el favorito de los políticos tradicionales.

En un Estados Unidos polarizado, la oposición del magnate de 51 años a las restricciones contra el covid-19 es a menudo asumida como una demostración de simpatía hacia la orilla republicana, pese a dar muestras que sugieren lo contrario, como su desdén por las medidas draconianas de control migratorio.

El hombre más rico del mundo ha criticado al presidente Joe Biden por proponer un crédito fiscal para autos eléctricos fabricados por trabajadores sindicalizados. Además ha ido más lejos al pedir el fin de todos los subsidios federales estadounidenses.

Lea más: Elon Musk cancela la compra de Twitter por supuesta "brecha" en el acuerdo

Sin embargo ha perseguido vehementemente el respaldo gubernamental y tomado miles de millones en desembolsos para sus propias compañías.

El inversor internacional James Hickman, fundador del boletín de corte libertario Sovereing Man, ve en Musk un freno a la "tiranía de las minorías", una especie de nicho de élites tecnológicas, mediáticas y académicas que toman decisiones por el resto de la sociedad y sin embargo "constantemente se equivocan".

"Lo que hace a alguien un verdadero libertario es un rechazo absoluto por las etiquetas y ser completamente independiente en su pensamiento", dijo Hickman a la AFP.

Entérese más: SpaceX abre las puertas del espacio a los civiles con histórico lanzamiento

"Musk claramente clasifica en esta categoría tanto política como profesionalmente".

Otros analistas han sugerido que, a pesar de lo inconsistente que pueda parecer su filosofía política, Musk rara vez controvierte sus propios intereses en los negocios.

Sus donaciones políticas tampoco se inclinan particularmente hacia un partido o punto de vista.

Autoproclamado como un independiente "moderado", con todo y que también se ha descrito como "socialista", en 2020 Musk se mudó a la Texas profundamente conservadora desde la ultraliberal California.

Él ha donado a los gobernadores de ambos estados, pese a criticar las leyes de Texas que prohíben la eliminación se fetos humanos en el vientre materno, así como el entorno de negocios "complaciente" de California.

Libertad de expresión ¿o no?

Otras donaciones han ido a pesos pesados demócratas como Hillary Clinton y Barack Obama, al líder de la minoría republicana en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, y al mismo Partido Republicano.

Musk, sin embargo, no duda en arremeter en las redes sociales contra figuras de autoridad de Washington, como lo hiciera con Donald Trump, con la excandidata presidencial Elizabeth Warren y con el mismo presidente Biden.

Le puede interesar: Elon Musk revela que tiene el síndrome de Asperger

Además está el asunto de la libertad de expresión, que describe como "la base de una democracia funcional".

Musk se ha quejado de que Twitter censura demasiado, llegando a ilustrar su opinión con un tuit en el que el director ejecutivo de la compañía, Parag Agrawal, es representado como el brutal dictador soviético Joseph Stalin.

Los críticos dicen que su pasión por las conversaciones sin filtro luce menos enfática cuando están de por medio sus propios intereses.

Algunos medios se han mostrado inquietos por la reacción de Musk a los artículos críticos de Tesla y fue acusado de desatar a su ejército de seguidores contra periodistas.

En 2018, Musk tuiteó sobre crear un sitio web sobre la prensa.

"Voy a crear un sitio donde el público pueda calificar la verdad de cualquier artículo y rastrear el puntaje de credibilidad a lo largo del tiempo de cada periodista, editor y publicación". La iniciativa no resultó en nada.

Exenciones de impuestos

Judd Legum, exempleado de la campaña de Hillary Clinton, que publica el boletín político Popular Information, señaló un tuit también de 2018 en el que Musk parecía amenazar con rescindir las opciones sobre las acciones de los empleados de Tesla si ellos decidían sindicalizarse.

Los críticos dicen que Musk sigue un patrón en el que acalla las voces menos poderosas, algo que se refleja en la inclusión de acuerdos de confidencialidad notoriamente restrictivos que los trabajadores deben firmar.

En uno de esos acuerdos supuestamente se advertía a los empleados que "no estaba permitido hablar con los medios sin permiso explícito por escrito", pero la compañía se olvidó de agregar que la ley los protegía de represalias cuando se estaban negociando las condiciones de trabajo.

Baruch Labunski, experto en marketing en línea y consultor web, dice que, en medio de tanta "evidencia contradictoria", lo más seguro sería describir la política de Musk como "pragmática".

"Con frecuencia se lo cataloga como un libertario, pero esa designación no describe con precisión al hombre cuyas empresas se han beneficiado de las exenciones fiscales y los subsidios comerciales del gobierno", dijo Labunski a la AFP.

El consultor ve a Musk como una celebridad "fundamentalmente egoísta".

"Musk puede acercarse a la política porque es rico y desfachatado".

Fuente: AFP

Dejá tu comentario