Ya durante el periodo de campaña electoral, como en otros años, escuchamos a los candidatos menos favorecidos; es decir, los que no están en el poder, arengar a sus seguidores para que tomen el dinero que ofrecen sus contrincantes, pero que luego voten por ellos.
Como ya lo hizo en otros comicios, el ex presidente de la República Mario Abdo Benítez volvió a instar a los colorados a aceptar los billetes que ofrece el oficialismo y luego votar a la disidencia.
En un acto partidario en Yabebyry del movimiento Colorado Añetete, Marito habló de la vieja práctica de la compra y venta de votos en la interna colorada, usando un tono crítico, pero posteriormente instando a aceptar lo que está tipificado como un delito electoral.
“Ellos piensan que el voto es una mercancía... No pidan G. 200.000, pidan G. 400.000 o G. 500.000, que paguen”, arengó el líder del citado movimiento colorado disidente.
Los comicios internos de la Asociación Nacional Republicana (ANR) Partido Colorado del día de ayer nuevamente demostraron que es la puja más intensa para ellos, ya que es el momento cuando se enfrentan colorados contra colorados, incluso del mismo movimiento oficialista en varios casos, lo que genera una batalla más aguerrida que demanda una “mayor inversión” de lo que posteriormente realizan cuando llegan a las generales.
La compra de votos y los delitos electorales han marcado la jornada de las elecciones internas partidarias simultáneas de ayer, particularmente, en la contienda electoral de los colorados.
Ayer, en diversos puntos del país se han reportado incidentes vinculados al clientelismo y al control del voto,
En Fernando de la Mora, el precandidato colorado a concejal municipal del movimiento Fuerza Republicana Alfonso Orella González fue demorado tras una intervención policial por presunta compra de votos.
Un agente policial sorprendió al candidato entregando dinero a una mujer que acababa de salir de votar, y tras ser detenido, se incautaron la suma de G. 3.260.000 en efectivo que poseía, presuntamente para la compra de votos.
Se expone a ser condenado hasta cinco años de cárcel, según establece la ley.
En Luque, la Policía detuvo en la Escuela General Elizardo Aquino a Franccesco Nathannael Canatta González, influencer conocido como Mocaccino o Masivo Bro, donde fue sorprendido con la suma de G. 10 millones en efectivo, presuntamente para la compra de votos.
En Tomás Romero Pereira, feudo de Hernán Rivas, padre del ex senador homónimo expulsado por su caso de supuesto título falso, también hubo fuertes acusaciones de compra de votos.
Según los colorados disidentes, supuestamente el oficialismo manejó unos 3.000 millones para movilización de recursos y captura de voluntades.
También advirtieron sobre planes de exigir a los electores el ingreso de teléfonos celulares al cuarto oscuro para capturar fotografías de sus papeletas o pantallas de votación como método de verificación para el cobro del voto.
Esta vieja práctica reaparece en cada elección interna o general en el país, y hasta en comicios de menor rango, y pese a constituir un delito, está tan normalizando que los propios dirigentes políticos instan a aceptar, pero votar en sentido contrario, como una estrategia que entiende que no puede ir contra esta práctica deleznable.
Del archivo tenemos el caso de un personaje que luego se hizo popularmente conocido como “el compravotos” y “Josédula”, que aparece en el documental político de 2008 titulado Dios Bendiga al Paraguay, filmado por el cineasta francés Gregory Schepard. Este sigue siendo una figura del oficialismo y desde el 2023 tiene un cargo importante en una de las binacionales donde gana G. 33.914.686 al mes.
La desfachatez política en el Paraguay, sobre todo en la ANR demuestra que la corrupción es considerada una herramienta válida para alcanzar y sostener el poder, y actúa de manera contagiosa y seductora, haciendo partícipe a la ciudadanía, ya que la gente piensa que es “legítimo” y es la “única oportunidad de sacarle algo a los políticos”.