23 ago 2026

El derecho ante la era de la inteligencia artificial: Desafíos para el jurista del siglo XXI

Cada gran salto tecnológico modificó profundamente la manera en que la humanidad piensa, aprende, se comunica y trabaja. La escritura conservó el conocimiento; la imprenta multiplicó su difusión; la computadora aceleró su procesamiento e internet eliminó barreras para acceder a la información. Hoy, la inteligencia artificial (IA) representa un nuevo punto de inflexión estructural, y el derecho no está al margen de esta transformación. El 19 de agosto expuse en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción, invitado por el Dr. Godofredo Fleitas en Técnica Jurídica. La exposición abordó un tema decisivo: La IA en la práctica forense del estudiante del siglo XXI, ocasión en que presenté Dr. IA, una herramienta concebida para interactuar con el derecho paraguayo.

La herramienta Dr. IA nace para acercar el conocimiento del derecho paraguayo a abogados, estudiantes y ciudadanos. No busca reemplazar al abogado, sino ser un soporte que potencie su trabajo. El debate real no es si las máquinas nos sustituirán, sino cómo utilizarlas para ejercer mejor. El desafío es colaborar con sistemas que procesan datos masivos, estructuran argumentos y organizan documentos en segundos. Gran parte del ejercicio legal estuvo ligado a tareas operativas como buscar antecedentes, revisar documentos y redactar borradores. Hoy, estas labores pueden ser asistidas por la IA. Esto abre las puertas a una democratización del conocimiento: Un estudiante puede comprender figuras complejas en lenguaje sencillo; un abogado puede diseñar la estructura de un análisis inicial y un ciudadano puede comprender qué instituciones están asociadas a su problema.

Los límites de la IA y el valor de la técnica jurídica. No obstante, esta apertura exige límites nítidos. La técnica jurídica no se reduce a redactar escritos o conocer normas; su esencia consiste en transformar el saber en una actuación profesional dotada de criterio y responsabilidad. Aunque la IA puede localizar leyes, resumir información y proponer argumentos, el factor humano sigue siendo insustituible. Corresponde al abogado interpretar las normas, comprender el contexto, distinguir lo relevante de lo accesorio y escuchar a su cliente. La IA genera respuestas; la técnica jurídica las transforma en soluciones reales con criterio.

La destreza del futuro no consistirá solo en formular instrucciones o prompts. La habilidad principal radica en saber qué preguntar, cómo profundizar, cómo identificar errores y verificar la información. En el campo del derecho, donde una referencia inexistente puede lesionar derechos fundamentales, el uso de la IA sin control puede amplificar fallos de forma peligrosa. Por ello, el deber ético de contrastar fuentes y el secreto profesional siguen siendo obligaciones ineludibles.

La necesaria transformación de las universidades. La llegada de plataformas como Dr. IA traslada este debate de la teoría a la práctica diaria. Al demostrar que el procesamiento avanzado es una realidad presente, se plantea un desafío directo a las instituciones de enseñanza. Las facultades de Derecho deben adaptar sus metodologías, superando la transmisión de contenidos memorísticos que cualquier máquina recupera en segundos. El valor del jurista no estará en el acceso a la información, sino en su capacidad para interpretarla críticamente, verificar fuentes y decidir con prudencia. El reto final para el sistema legal paraguayo no es tecnológico, sino profundamente humano y ético.

Más contenido de esta sección