La revista británica The Economist dedicó un artículo al idioma guaraní y calificó su actual uso como un resurgimiento del idioma, al que definió provocativamente como “el idioma hipster de Sudamérica”, una lengua “más atractiva que el español”.
“The South American hipster language cooler than Spanish” (“El idioma hipster sudamericano, más atractivo que el español”), tituló la revista, que analiza el supuesto renovado interés por el guaraní y su “creciente” presencia en las instituciones públicas en áreas de educación, cultura, así como también en las redes sociales y el día a día de la gente.
El artículo parte con la historia de un día de clases para estudiantes de Medicina de la Universidad Nacional de Asunción, brindada en guaraní, donde los futuros médicos aprenden términos como pytyvõpya’ehasývape (primeros auxilios), kangue opẽ (fractura), tajygue mboaty rehe (sistema nervioso) y ñembovo (cirugía).
“Este entusiasmo refleja el reciente resurgimiento de la antigua lengua paraguaya. Solo el 2,3% de la población se identifica como indígena, pero cerca del 90% entiende guaraní. Según una encuesta reciente, casi el 40% lo habla a diario en casa junto con el español”, indica el artículo, y sostiene que “esta es una de las tasas de bilingüismo más altas del mundo, muy por encima de países con idiomas oficiales como Canadá e Irlanda”.
Uno de esos estudiantes, de nombre Tadeo Ramírez, les dijo: “Me encanta hablar guaraní; es mucho más amigable que el español”.
La revista destaca además el peso del jopará, que según uno de los entrevistados —Miguel Ángel, taxista—, funciona como “nuestra lengua franca”.
De lengua despreciada a símbolo de identidad
El artículo recuerda el desprecio por las élites hacia el idioma, lo que utiliza como eje para sostener que se trata del idioma hipster de Sudamérica, señalando la transformación del prestigio social del guaraní.
“Las élites paraguayas habían despreciado durante mucho tiempo el guaraní por considerarlo una lengua vernácula rural, ridiculizando sus sonidos nasales y oclusivas glotales”, dice el artículo, refiriéndose sobre todo al uso del pusó (‘), que obliga a cerrar de golpe las cuerdas vocales para cortar por completo el paso del aire para volver a abrirlas de forma repentina.
Recuerda también que el dictador Alfredo Stroessner desalentó su uso en las escuelas durante las décadas de 1950 y 1960 y que “solo con el retorno de la democracia en 1992 se reconoció el guaraní como idioma oficial de Paraguay junto con el español”. Agrega que “una ley de 2010 creó un currículo y una administración bilingües. Hoy en día, los paraguayos pueden votar, casarse y ser juzgados en guaraní”.
Guaraní, cool
Pero, para la publicación británica, el fenómeno va más allá de las políticas lingüísticas oficiales. Todo esto “ha impulsado una auténtica fiebre cultural”, afirma.
Menciona la interpretación de la Oda a la Alegría de Beethoven en guaraní por parte de la Orquesta Sinfónica Nacional, el saludo en guaraní de la reina Letizia de España durante una mensaje a Paraguay y la utilización del idioma por parte de influencers, músicos y artistas.
También decide destacar que jóvenes paraguayos producen contenidos sobre vocabulario guaraní en TikTok e Instagram, mientras artistas incorporan el jopará al rap y al jazz difundidos a través de Spotify.
Incluso destaca que muchos padres jóvenes eligen nombres en guaraní para sus hijos y pone como ejemplos Yerutí y Marangatu.
Por todo esto, cobra sentido la expresión “hipster” que utiliza The Economist, ya que no se refiere simplemente a una moda pasajera. Plantea, desde una expresión muy utilizada en Europa, que el guaraní representa para generaciones que ya se desenvuelven naturalmente en español, una manera de expresar su identidad y autenticidad, y demostrar su pertenencia cultural.
El riesgo del desplazamiento
Sin embargo, The Economist no deja de advertir que el resurgimiento cultural del guaraní puede traer consigo otros problemas, sobre todo con el bilingüismo o jopara.
“Algunos temen que el creciente bilingüismo provenga de hablantes de guaraní que aprenden español, en lugar de al revés”, plantea, agregando que se redujo el porcentaje de aquellos que solo hablaban guaraní desde 2002 al 2022, último censo.
El funcionario de la Secretaría de Políticas Lingüísticas (SPL), Arnaldo Casco, sostiene que se trata de “un proceso de desplazamiento”.
Sugiere que el crecimiento del bilingüismo estaría produciéndose, principalmente, porque los hablantes de guaraní incorporan el español, y al revés, como una manera de aceptación social, obligados a la hora de asistir a la escuela o el trabajo.
Por ello, la SPL busca ampliar el uso del idioma hacia todos los ámbitos de la vida social, del día a día, desarrollando contenidos que van desde diccionarios técnicos hasta poesía. “El guaraní debe abarcar todas las esferas de la interacción social”, señaló para el artículo el ministro de la SPL, Javier Viveros.
“Otros se lo toman con calma. El monolingüismo español es uniforme. El guaraní está presente en Google Translate y Wikipedia («Vikipetã»)”, agrega el material británico.
El material explica que la SPL está entrenando modelos lingüísticos a gran escala en el guaraní.
“Las normas sociales han cambiado. ‘Quienes de niños tuvimos reparos en hablar guaraní hoy nos sentimos completamente libres’, declara María del Carmen Giménez, del Instituto Patria Soñada, un centro de estudios. Esto es muy significativo”, concluye.
Este martes, como cada 25 de agosto desde 1967, se celebra el Día Nacional del Idioma Guaraní (Avañeꞌẽ Ára Retãygua).