10 mar. 2026

Condenado por abuso que estaba en su casa por “ansiedad y depresión”, debe volver a prisión

El Tribunal de Apelaciones, integrado por los camaristas Favio Cabañas, Luis Ruiz y Julio Cabañas, revocó el arresto domiciliario que tenía un hombre que había sido condenado a 10 años de cárcel por abusar de su propia hija, cuando la víctima tenía solo 9 años. Alegando problemas psicológicos, el hombre había logrado evadir la cárcel. El hecho ocurrió en Concepción y causó gran conmoción.

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El hombr fue condenado por abusar de su hija.

La fiscala Carolina Quevedo había apelado la decisión del Tribunal de Sentencia que lo condenó, pero llamativamente decidió enviarlo a casa, alegando “trastorno mixto de ansiedad y depresión”.

Los jueces de Sentencia Shirley Morales y Richard Alarcón habían decidido el 19 de diciembre por mayoría el arresto domiciliario del ahora condenado, mientras que el juez Darío Estigarribia votó por la prisión preventiva.

Ver más: Por “trastorno de ansiedad y depresión”, condenado a 10 años por abuso tiene arresto en casa

La fiscala explicó que esa resolución desembocó en un agravio, explicando que “con el beneficio otorgado el mismo (el condenado) fácilmente puede burlar la acción de la Justicia”.

El Tribunal, por su parte, también confirmó que “el procesado pudo voluntariamente haber participado en todas las audiencias del juicio oral”, pero que “esto no implica que no pueda fugarse y más cuando ya existe una condena”.

En cuanto al tratamiento por “trastorno mixto de ansiedad y depresión” que alegaron para concederle el arresto domiciliario, dijeron que “estas no son condiciones extremas que no puedan ser tratadas”.

El camarista Luis Ruiz no dudó en decir que “de más está señalar los daños psicológicos que el abuso sexual en niños produce a la víctima”.

Se comprobó en juicio que el hombre manoseó en sus partes íntimas a su propia hija el 20 de febrero del año 2022 en el interior de la vivienda del padre, en el Departamento de Concepción.

¿Fingió alteración mental?

El Tribunal se basó en que el condenado tiene trastorno mixto de ansiedad, y que no puede valerse por mí mismo. “Es una bofetada”, cuestionó la agente.

El hombre durante todo el juicio se iba de la mano con su mamá, se golpeaba la cabeza contra la pared, y alegaba alteración mental, pero afuera llevaba una vida normal.

Familiares de la niña confirmaron también que el hoy condenado se paseaba por la ciudad de manera normal, pese a su arresto domiciliario.

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