23 jun. 2026

Caboto

El 3 de abril de 1526 partía la expedición del veneciano Sebastián Caboto, “el descubridor por agua” del Paraguay para quienes iniciamos nuestros estudios primarios hace varias décadas atrás, concepto que ya fue corregido por el de primer europeo en explorar los ríos Paraná y Paraguay, al igual que Alejo García son dos personajes históricos cuyos nombres forman parte del pasado histórico paraguayo, pero de los cuales sabemos muy poco.

La expedición de Sebastián Caboto tenía el propósito de dar la vuelta al mundo tras los pasos de la célebre y tortuosa expedición de Fernando de Magallanes-Sebastián El Cano, pero al recibir noticias de la existencia de una Sierra de la Plata por parte de Melchor Ramírez, uno de los compañeros de Alejo García en la costa del Brasil, decidió cambiar su rumbo. Lo realizado por Caboto luego le costaría a su regreso a España un largo proceso judicial, la cárcel, el destierro hasta que finalmente fue indultado por el rey Carlos V.

Durante tres largos años realizó exploraciones en los ríos de la región del Río de la Plata en busca de los tesoros sobre los cuales le habían informado, pero sus esfuerzos no lograron el objetivo anhelado. El 9 de junio de 1527 fundó el fuerte de Sancti Spiritu, primer asentamiento europeo en la región del Río de la Plata, que años después sería destruido por los indígenas.

La conmemoración del Quinto Centenario de la expedición de Sebastián Caboto a las aguas del río Paraguay en 1528 es un momento propicio para reflexionar sobre el proceso histórico de la conquista española, las tensiones, alianzas y estrategias que generaron los europeos al llegar a estas tierras y de qué modo los pueblos originarios reaccionaron ante la presencia de estos grandes barcos que traían a otros seres humanos con unos rasgos físicos totalmente diferentes y con tecnologías de guerra que ellos no conocían y que les causaron asombro, pavor y dolor.

Es una brillante oportunidad para discutir el origen de la comunidad que se conformó entre quienes vinieron con los que ya estaban en estas tierras, un momento que puede permitirnos reflexionar además sobre qué elementos nos identifican y caracterizan en un mundo más globalizado y digitalizado. En otros países, las conmemoraciones no se circunscriben al ámbito académico con un fin exclusivamente de recordación, sino que se constituyen en oportunidades en las cuales la sociedad puede organizar diferentes tipos de actividades que permiten reforzar los vínculos de sus integrantes, y en el caso de los 500 años de la exploración de Caboto, forma parte de la memoria de los países de la región del Río de la Plata.

Los cinco siglos de la exploración de Alejo García pasaron desapercibidos, sin ninguna actividad de relevancia pública; esta nueva oportunidad no debería ser desaprovechada, pensando en el camino de recordar en 2037 el Quinto Centenario de la Ciudad de Asunción.

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