10 mar. 2026

Cerro Porteño como trampolín

No es crítica ni mucho menos un análisis. Simplemente, es una mirada desde afuera a la campaña electoral de una de las instituciones deportivas más grandes del Paraguay.

Entre las candidaturas habían algunas figuras vinculadas a partidos políticos o al menos a gobiernos pasados. Este elemento fue lo curioso de este acontecimiento.

Consultando a conocedores del fútbol si existen antecedentes así en clubes deportivos del país, coincidieron en que era la primera vez que predominaba la participación de actores involucrados en la clase política.

El movimiento Cerro Primero propuso al empresario del sector inmobiliario Blas Reguera para ser el nuevo rostro que pusiera fin a la era Zapag, históricos dirigentes de Cerro Porteño. Este candidato es nieto de uno de los mayores potentados que tuvo Paraguay, Blas N. Riquelme, ex senador colorado y ex presidente de dicho partido.

Su entorno estuvo conformado por nuevas figuras, tales como las de Luis Ortega, representante de un importante emblema de combustibles. También, por algunos miembros de la dirigencia anterior, de Juan José Zapag.

La campaña de este movimiento transmitía mucha ostentación y poder económico. Este mensaje quedó más claro cuando se vistieron todos de traje, con estilo formal, para ir a inscribir su candidatura en la sede del club. Hay fotografías de esto.

En contrapartida, ese mismo día, del grupo rival fueron todos con camisetas azulgranas. Este segundo movimiento se trata de Nuevo Cerro, cuyo aspirante a la presidencia fue Carlos Rejala, el ex diputado del Partido Hagamos, cuyo único senador que quedaba en el Congreso en este periodo era Patrick Kemper, que luego se mudó a las filas del cartismo.

Esta candidatura era respaldada curiosamente por figuras cartistas. Se mostraban como sus fuertes aliados Enrique Berni, el actual miembro del Consejo de la Magistratura y Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados; y Ariel Martínez, un ex viceministro de la cartera del Interior en el gobierno de Horacio Cartes.

A estos dos, se suma el acompañamiento muy cercano del ingeniero Eduardo Viedma, ex consejero de Itaipú durante la gestión de Mario Abdo Benítez y también ex candidato a diputado por el Partido Hagamos.

Frente a todas estas piezas que construyen el escenario de las últimas elecciones en Cerro Porteño es irresistible pensar en las intenciones que pueden haber más allá de llegar solamente a la dirigencia del “club de sus amores”. Por qué no considerar que habrían aspiraciones políticas de fondo por el caudal de votos que se puede lograr para esos fines. Hablamos del apoyo de la mitad+1 del país.

Por esto planteaba la posibilidad de que el club de fútbol fuera un trampolín para los candidatos que aspiran ser la nueva dirigencia. No tengo pruebas, pero tampoco dudas. No descarto que en las elecciones generales veamos a alguno de ellos aspirando un curul del Congreso u otro cargo electivo a futuro.

De acuerdo con la organización Diálogo Político, existen innumerables casos de dirigentes en el mundo que usaron el fútbol como trampolín hacia la política, ya que el deporte da una visibilidad infinitamente mayor que cualquier campaña proselitista tradicional.

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