Opinión

Al final, todo se sabe...

Liz Analia Acosta Por Liz Analia Acosta

No hace mucho era una utopía que los entramados de ciertas personas importantes salgan a la luz pública, pese a que sus andanzas ya se intuían como secretos a voces. De a poco, esa normalidad se va rompiendo, ya que como dice el dicho “al final todo se sabe”.

La semana pasada, vimos una imagen muy poco usual. Apareció el poderoso Ramón González Daher, esposado, por segunda vez. Un tiempo atrás parecía un hombre intocable y que su imperio iba a quedar firme, pero resulta que las cosas cambiaron y ahora ese dominio está tambaleando.

Nuevas denuncias encima y nuevas investigaciones de parte del Ministerio Público lo ponen de vuelta a la luz de la opinión pública. Se sospecha que su esquema fue evolucionando (con el sistema Ponzi) cuando inclusive estaba en pleno juicio y podía ser condenado, hecho que finalmente sí ocurrió.

Muchos que dicen ser víctimas de su esquema de usura y lavado de dinero aseguran que temían hacer denuncias por el poder que él tenía, pero afortunadamente, al final todo lo oculto se sabe y estoy segura de que los medios cumplen en este y otros casos un papel fundamental al no callar las informaciones. También están aquellos que investigan y son portavoces de datos.

Y es que desde mucho se intentó revelar casos ocultos. El periodismo de investigación estuvo presente en muchas etapas de la historia, pero no siempre la voz tenía libertad.

Entre 1954 y 1989, en nuestro país se vivió la dictadura más larga en América del Sur, en manos del ex presidente Alfredo Stroessner. Fue una época de persecución política y violaciones de derechos humanos que pese a que pasaron muchos años, todavía es fuertemente recordada.

Era un tiempo en el que sí se podía hablar, pero solo para elogiar al dictador o a su gobierno. La libertad de expresión fue casi inexistente, ya que se clausuraban medios de prensa e inclusive enviaban a directivos a la cárcel si tenían una línea diferente al régimen de la época.

Según el diario Elcomercio.com, que también se hizo eco de las faltas y la represión de ese tiempo, “la esencia de ese gobierno fue la intolerancia, la arbitrariedad, la perversidad, la corrupción, la crueldad y, sobre todo, el terror”.

En esos años, algunos conocían las acciones del dictador, quien perseguía a los que tenían una opinión diferente a la suya; sin embargo, recién tiempo después toda la ciudadanía supo. Lastimosamente costó callar muchas voces para lograr lo que hemos avanzado y poder en libertad destapar muchas mentiras.

En el caso de Ramón González Daher, cuando dio su testimonio ante el tribunal en noviembre del año pasado, él dijo ser una persona de bien y que quería quedar libre “para seguir ayudando a las personas”. Sin embargo, se cree que denunció falsamente a más de 150 personas por estafa.

Se sospecha que justamente bajo mentiras creó un imponente imperio, con la política de su lado, apretando a jueces y fiscales para lograr sus objetivos.

Es verdad, la Justicia no debe permitir que casos como estos permanezcan ocultos... o bajo mentiras, pero no olvidemos lo que dice un pasaje bíblico: “No hay nada escondido que no llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse públicamente”.

De alguna forma, no importa de quién sea, todo lo oculto al final se sabe.

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