Hasta las 15:30 de este martes, las autoridades aún no contaban con un número oficial de viviendas afectadas ni de familias damnificadas debido a que equipos municipales, voluntarios y referentes de distintos sectores se encontraban realizando un relevamiento barrio por barrio para determinar con precisión la magnitud de los perjuicios ocasionados.
A pesar de la violencia del temporal, no se reportaron personas heridas, situación que fue favorecida por la rápida reacción de vecinos, autoridades y diferentes instituciones que actuaron para poner a salvo a las familias afectadas.
Coordinación mediante un grupo de WhatsApp
Uno de los aspectos destacados durante la emergencia fue la coordinación inmediata entre autoridades, vecinos, instituciones públicas, entidad privada y líderes de comunidades indígenas, mediante un grupo de WhatsApp que permitió intercambiar información y organizar las tareas de asistencia y rescate.
El intendente municipal, Virgilio Chamorro, se puso en contacto con los referentes de los distintos sectores apenas se produjo la emergencia, activando la estructura del Consejo de Emergencia Distrital.
Esta instancia de coordinación había surgido luego de una capacitación orientada a fortalecer la prevención y la respuesta ante fenómenos climatológicos, particularmente en el contexto de los efectos que podría generar el fenómeno de El Niño.
La herramienta de comunicación permitió conocer rápidamente los sectores afectados, coordinar la asistencia y organizar el relevamiento de los daños.
Viviendas destechadas y cortes de energía
La tormenta provocó la caída de techos de varias viviendas, principalmente aquellas construidas con materiales precarios. Algunas familias quedaron momentáneamente a la intemperie, entre ellas, hogares con niños pequeños.
También se registró la caída y rotura de columnas del servicio eléctrico de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), además de cables sueltos en diferentes sectores de la ciudad.
El temporal ocasionó un corte generalizado del suministro eléctrico que afectó al Departamento de Alto Paraguay y parte del Departamento de Presidente Hayes. En Puerto Casado, el servicio todavía no había sido restablecido completamente al momento del relevamiento.
A los daños se sumaron numerosos árboles derribados por la fuerza del viento y la caída de antenas utilizadas para servicios de internet, afectando las comunicaciones en algunos sectores.
El viento provocó momentos de pánico
La intensidad del fenómeno generó momentos de preocupación y pánico entre los pobladores. En pocos minutos, las fuertes ráfagas provocaron daños en distintos puntos de la ciudad lo que dejo en evidencia además la vulnerabilidad de numerosas familias que habitan viviendas con estructuras precarias.
Ante la emergencia, la solidaridad de los propios vecinos fue fundamental. Varias familias afectadas fueron recibidas temporalmente por vecinos y familiares quienes ofrecieron refugio mientras se evaluaban los daños y se buscaban alternativas de asistencia.
Albergues
Durante la emergencia, las autoridades municipales pusieron a disposición espacios que podrían ser utilizados como refugios temporales, entre ellos, el Hospital Distrital y el Polideportivo Municipal.
El relevamiento también se extendió hacia las comunidades indígenas ubicadas fuera del casco urbano. Algunas de estas comunidades se encuentran a unos 35 kilómetros o más de Puerto Casado, por lo que las autoridades y voluntarios deben trasladarse hasta esas zonas para verificar personalmente la situación.
La evaluación continúa y se espera contar con un registro oficial de las viviendas dañadas y familias afectadas una vez concluido el trabajo de campo.
El temporal dejó así una nueva muestra de la vulnerabilidad de las comunidades del Alto Paraguay ante fenómenos meteorológicos extremos, pero también puso en evidencia la importancia de contar con mecanismos de coordinación y respuesta rápida entre las autoridades y la ciudadanía.