16 ago 2026

Tres años de Peña: Luces y sombras

El Gobierno de Peña cumple tres años y un aniversario es un momento ideal para hacer un balance del camino recorrido y de los planes para enfrentar los desafíos del futuro.

El balance económico y político sobre la gestión de este Gobierno, tiene luces importantes, pero también sombras que a lo largo de su mandato se han ido haciendo cada vez más oscuras.

Entre las luces hay una que nadie puede desconocer, el Paraguay consiguió el grado de inversión. Es un logro muy importante y es el resultado de décadas de un manejo macroeconómico prudente y responsable.

Este logro mejora la imagen del Paraguay, reduce el costo del financiamiento externo y es un factor importante para atraer inversiones extranjeras a nuestro país.

A ello debemos sumarle tres años de buen crecimiento económico –por encima del promedio de América Latina– y una mayor llegada de capitales provenientes del exterior.

Claramente, el Paraguay ha ganado una mayor visibilidad internacional y Peña ha sido, sin duda, un presidente sumamente activo en la promoción del país, participando permanentemente en foros y reuniéndose con empresarios y presidentes.

Pero un país no se gobierna solamente para las Calificadoras de Riesgo ni para los foros internacionales. Un presidente no debe ser solo un buen vendedor, tiene que ser también un líder político que enfrenta y busca solución a los conflictos y problemas internos, fija las prioridades y conduce las transformaciones difíciles.

El Paraguay tiene varios desafíos complejos que ya estaban antes de la llegada de Peña al poder, que no solo no se han solucionado sino incluso se han agravado en estos tres años. El primero es la amenaza de escasez de energía. Durante más de 50 años hemos vivido sin preocuparnos de algo vital para un país como es la generación de energía.

Pero para el año 2030 nuestra demanda eléctrica utilizará la totalidad de la capacidad que hoy tenemos disponible. En estos tres años de Peña hubo muchos discursos al respecto, pero se hizo muy poco y el tiempo que nos queda es cada vez mas corto.

Esta semana se definió la creación del Ministerio de Energía y de un Ente Regulador. Es un buen primer paso, pero el mismo tendría que haberse dado al comienzo del actual mandato presidencial.

El segundo es recuperar el equilibrio presupuestario perdido, luego de varios años de déficit por encima de la ley de Responsabilidad Fiscal. Tanto Peña como su ministro Fernández Valdovinos en diferentes ocasiones expresaron que esta ley era la “regla de oro” de su política macroeconómica, pero para mantener esa regla era vital una reforma profunda de la Caja Fiscal, que es una de las principales causas de un déficit cada vez mayor.

Esa reforma debería haberse hecho al comienzo del mandato, pero se hizo recién en el tercer año y ya en pleno periodo electoral. Junto al fracaso de esta reforma fueron agudizándose los problemas de falta de pago a los proveedores, que fueron negadas al comienzo hasta que finalmente fueron reconocidas, al mismo tiempo que estalló por los aires la “regla de oro” de un déficit del 1,5%.

En esta breve e incompleta evaluación no podemos dejar de mencionar el tema de la política exterior, donde nos alineamos en forma absoluta al conflictivo Gobierno de Donald Trump, hecho que hoy nos está generando graves problemas políticos y diplomáticos con el Brasil.

El país vecino es vital para nuestro desarrollo, es el principal inversor extranjero, es el principal socio comercial, es el destino de nuestra industria de maquila, juntos tenemos los problemas del crimen organizado y lo más importante, tenemos Itaipú.

Peña tiene todavía dos años de Gobierno por delante y tiene que encontrar un equilibrio entre promover el Paraguay y transformarlo. No basta vender si no tenemos energía, infraestructura, capital humano, finanzas transparentes del Estado y seguridad jurídica.

Es imprescindible que encuentre un nuevo rumbo.

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