El Día Mundial del Fútbol, celebrado el 25 de mayo, subraya una realidad indiscutible: La Copa Mundial de la FIFA 2026™ constituye un poderoso testimonio de lo que puede lograr la cooperación internacional sostenida. Canadá, Estados Unidos y México serán sedes de la Copa Mundial más grande de la historia, intensificando la coordinación transfronteriza para garantizar un evento seguro y exitoso. Más allá del deporte, la Copa ofrece un modelo de apertura, prosperidad y responsabilidad conjunta.
Como uno de los cuatro países que han albergado tanto la Copa Mundial Femenina como la Masculina de la FIFA, Canadá aporta experiencia, solidez institucional y un firme compromiso con una organización inclusiva. El torneo también permite mostrar su diversidad, sus comunidades y el respeto profundo por los pueblos indígenas, cuya participación es esencial para la realización del evento.
Esta iniciativa evidencia además el papel de Canadá en la escena multilateral. Junto a socios de otros países, contribuye a potenciar los sistemas que sustentan la seguridad, la resiliencia económica y los lazos entre las sociedades. En este marco de cooperación global, Paraguay se prepara para su regreso al Mundial tras más de una década, renovando el entusiasmo del país y el poder del deporte para unirnos.
Canadá impulsa una política orientada a fortalecer vínculos y capacidades, enfoque que guía su relación con Paraguay, basada en intercambios culturales y asociaciones estratégicas en torno a prioridades comunes. Nuestros países mantienen una alianza consolidada, sustentada en los derechos humanos, la paz y el desarrollo inclusivo. Proyectos recientes, como los del Fondo Canadá para Iniciativas Locales, apoyan la inclusión social, la igualdad de género y la sostenibilidad ambiental.
La cooperación en seguridad también es clave. Paraguay, miembro asociado del Military Training Cooperation Program (MTCP) de Canadá, fortalece su profesionalización en defensa y ha duplicado su participación en los últimos dos años. En paralelo, la colaboración educativa es igualmente central: Programas como ELAP fomentan intercambios académicos y la alianza CALDO-BECAL ofrece becas de posgrado que potencian la capacidad científica de Paraguay, a la vez que afianzan a Canadá como socio confiable en la formación de talento.
La dimensión humana se extiende a una creciente red de intercambios culturales y comerciales: Miles de canadienses residen en Paraguay –principalmente en comunidades menonitas–, mientras una activa diáspora paraguaya participa en la vida social canadiense. En Paraguay, la colonia Menno constituye el mayor asentamiento canadiense en Sudamérica y es un destacado polo agroganadero que celebrará su centenario el próximo año.
Asimismo, la relación económica entre Canadá y Paraguay continúa expandiéndose. Iniciativas de desarrollo sostenible, como las de FinDev Canada, amplían oportunidades para mipymes y empresas lideradas por mujeres, y estimulan inversiones responsables en el marco del relanzamiento de las negociaciones del Acuerdo Canadá–Mercosur, que busca incrementar el flujo comercial.
En resumen, la Copa Mundial visibiliza y dinamiza un proceso iniciado mucho antes del primer partido, actuando como catalizador de la proyección internacional de Canadá. Cuando se establece la confianza, la cooperación se profundiza y, con ella, se sientan las bases para un éxito duradero y compartido. Estamos a pocas semanas de comenzar la etapa más esperada: La celebración. ¿Nos acompañan?