30 ago 2026

Se agudiza problema en Vallemí por contaminación ambiental

Ciudadanos preocupados de Vallemí, Concepción, formalizaron una denuncia contra la Industria Nacional del Cemento (INC), acusándola de provocar severos daños al medio ambiente local con el transporte de coque por la ciudad, un material nocivo para la salud. El problema se agrava porque las autoridades no acompañan la denuncia.

INC.jpeg

La Industria Nacional de Cemento (INC) tiene plantas en las localidades de Vallemí y Villeta.

Foto: Gentileza.

La denuncia presentada el lunes ante la Fiscalía Especializada, bajo la supervisión del agente Carlomagno Alvarenga, de Concepción, cita varios delitos ambientales contemplados en el Código Penal Paraguayo, en este caso en especial, por acumulación y transporte de un material denominado Pet Coque (derivado de petróleo), que según los vecinos afecta gravemente a la salud de la población.

De acuerdo a los residentes de Vallemí, Concepción, desde hace décadas sufren los efectos nocivos de la contaminación generada por la INC y en este caso, las emisiones originadas en un sitio de acopio improvisado (al aire libre) en la punta de cerro Pucú.

Los materiales son transportados en camiones de gran tamaño a través de las calles y avenidas de la ciudad hasta la planta fabril, ubicada al sur de la ciudad. Este trayecto de aproximadamente 4 kilómetros expone a la población a partículas contaminantes que afectan el aire, el suelo y hasta la vegetación urbana.

La empresa, que realiza estas actividades durante casi cinco meses al año, argumenta la necesidad de usar rutas alternativas debido a las limitaciones del muelle principal para recibir cargamentos de Pet Coque desde el sur del país. Sin embargo, los pobladores afirman que esta práctica causa impactos ambientales significativos, comprometiendo la calidad de vida en la comunidad.

La denuncia detalla múltiples infracciones, incluyendo la contaminación del aire y el maltrato de suelos, solicitando acciones urgentes para mitigar estos efectos y proteger el entorno natural de Vallemí.

Agustín Díaz, uno de los afectados, señaló que la empresa tiene otra opción hacia el sur de la fábrica para bajar el producto, pero que lamentablemente prefiere hacerlo en el puerto principal de la ciudad, sin dimensionar el daño que causa a la comunidad.

“El coque es un producto nocivo que ya no se usa en otros países, por eso pedimos a las autoridades a tomar medidas antes que la población tome otras acciones”, dijo.

Lamentó que sus propias autoridades municipales no tomen interés en la situación que ya comienza a enfermar a los vecinos. No descartan una movilización en los próximos días. “Están todos sometidos a la INC, tienen compromisos laborales y por eso no les importa la salud de la ciudadanía” sostuvo.

Más contenido de esta sección
Una pareja de paraguayos protagonizó un emotivo momento en la meta de una competencia de trail running, un deporte de senderismo con obstáculos, que se celebró en Francia.
El político opositor Miguel Prieto llegó este domingo hasta la zona de la Basílica Santuario de Caacupé llevando puesto un chaleco de protección. Se encontró en la explanada con una multitud de seguidores que lo esperaban con camisetas albirrojas y banderas.
Una niña de la Primera Escuela Paraguaya de Sordos hizo una pregunta en lengua de señas que caló muy hondo a víctimas de la dictadura de Alfredo Stroessner, que participaban en una jornada para rememorar a las personas desaparecidas. Néstor Vera, Agustín Goiburú y Celsa Ramírez recordaron la época de terror.
Una requisa se llevó a cabo en el pabellón que aloja a privados de libertad vinculados con el grupo criminal Primer Comando de la Capital (PCC), en el penal de Concepción. Se incautaron varios elementos prohibidos durante la intervención.
El ser humano es capaz de adaptarse a su realidad para sobrevivir. Cuando su destino está en manos de la crueldad, tal y como lo fue la dictadura stronista, la resistencia va más allá de lo físico: lo que le mueve es el espíritu de las convicciones. Un testimonio es el de Celsa Ramírez, que lo recordamos en el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
Entre los árboles que rodean la plaza de los paraguayos desaparecidos durante la dictadura de Alfredo Stroessner, el médico y activista Rogelio Goiburú describe el sentimiento que lo envuelve por no haber encontrado aún los restos de su padre, Agustín Goiburú, desaparecido en 1977 en el marco del Plan Cóndor. Casi medio siglo después, la búsqueda continúa.