28 feb. 2026

¡¡¡ Prompt Dios !!!

Editor

1811.

La calle arde. El gentío pide justicia a viva voz, se sienten desplazados, marginados, rabiosos. El pasado es un mito de tranquilidad y prosperidad. El presente un pantano inmisericorde que hunde lentamente a todos. El futuro, una espesa neblina de incertidumbre y desazón. Sin embargo, no está muerto quien pelea, aunque se sepa irremediablemente moribundo. Mazo en manos una turba embravecida arremete con rencor de desesperado contra todos los telares de las fábricas de Nottingham, Inglaterra. Era esta la pírrica victoria de la dignidad de los artesanos y un corolario de cómo la primera ola de la Revolución Industrial se tragó al antiguo sistema socioeconómico. Una nueva era de sorprendentes cambios se abrió. Bajo la marcha del progreso yacen los que no pudieron adaptarse. Eran los luditas, el último grito de los desplazados.

2025

Abogados, médicos, contadores, ejecutivos, periodistas, presentadores de noticias, psicólogos, dibujantes, marquetineros, publicistas, consultores, actores, directores, músicos y una gama de diversas profesiones (incluyendo los informáticos y toda su variedad, en casa de herrero...) que eran el epítome de la realización y el éxito personales se mueven incómodos en sus sillas. Los más avispados la ven venir. Los más confiados creen que el fenómeno tardará en llegar un par de años. Se equivocan. La quinta Ola de la Revolución Industrial poco a poco les está por llegar al cuello, Ante la inminencia del ahogamiento muchos se dan cuenta de que tiene que aprender a nadar y ya. Hay neoluditas, pero no hay gente enojada blandiendo mazos amenazantes (por ahora). Lo que sí hay son usuarios que vencen a la soledad con la inteligencia artificial (IA), pues ella tiene la habilidad de decirles lo que quieren escuchar. Son los signos de los nuevos tiempos. Es el individuo como un quijote de sí mismo es una sociedad atomizada (por ahora). Los confiados dense por apercibidos, A las pruebas me remito. Jamás existió una nueva tecnología que se haya impuesto con semejante rapidez. No hablamos de los tiempos pretéritos que los cambios tenían velocidad paquidérmica. Estamos hablando de la era de los viajes a la Luna, de los jet supersónicos. Reitero jamás en la historia de la humanidad una nueva tecnología, una nueva ola de transformación, ha llegado con la voracidad y rapidez de este tsunami llamado IA.

1956

Pioneros como Jhon McCarthy comienzan a pergeñar el concepto de la IA. En la década del 60 hay una serie de avances. Alex Berstein creó un programa para jugar ajedrez. También Joshep Weisenbau ideó Eliza, primer intento de chat bot o diálogo con una máquina, para los neófitos. Entre los 70 y 90 la IA se frenó. O eso nos hicieron creer.. Al cierre de la última década citada esta tecnología se anotó un enorme triunfo. Deep Blue, una mega computadora de IBM, se anotó un gol de mediacancha. Por primera vez una máquina derrotó en ajedrez a un humano y ese humano no era más ni menos que Gary Kasparov. Es como si fuera que los robot que juegan fútbol (si, hay; vean en Internet. (No les miento) le hayan ganado a un equipo de Primera División. En las primeras décadas del recién estrenado milenio el trabajo fue arduo. Obviamente, no lo pensaban como un mero entretenimiento nerd. Calladamente desde la iniciativa privada (quizás también con una interesada ayuda gubernamental de tinte castrense) se iba trazando el futuro actual y el de las próximas décadas. Hasta que llegó el 2022. Open AI lanzó al mundo el primer chat con ingeniería de prompt (¡¡¡ Prompt Dios!!! qué es el prompt; ya trataré de explicarles o mejor le pediré una ayuda a ChatGPT). Esta es la respuesta: “Un prompt es la instrucción o mensaje que le das a una inteligencia artificial (IA) para indicarle qué deseas que haga. Es la forma en que te comunicas con la IA, ya sea para que redacte un texto, genere una imagen, resuma un documento o responda una pregunta.

¿Por qué es importante un buen prompt? La calidad de la respuesta de la IA depende en gran medida de cómo formules tu prompt. Un prompt claro y específico ayuda a la IA a entender mejor tus necesidades, lo que resulta en respuestas más precisas y útiles. Por ejemplo, en lugar de pedir “Escribe sobre el yoga”, podrías decir: “Redacta un artículo de 500 palabras sobre los beneficios del yoga para la salud mental, incluyendo estudios recientes y consejos prácticos para principiantes”.

En menos de tres años una tecnología que tenía la habilidad de responder preguntas nimias sobre cualquier insignificancia se transformó en una herramienta que puede crear avatares para presentar noticias, resolver cualquier intrincado problema en una computadora con la foto de la placa dañada, hacer videos originalísimos, dar vida a próceres muertos decenios atrás, asistir en diagnósticos médicos en tiempo récord y otras maravillas que aún no descubrimos.

La pregunta a esta altura no es cuándo se impondrá esto. La pregunta es cómo sobrevivir a esta leviatán digital. Cómo la bestia no nos devorará. No hay respuestas claras por el momento. Genera muchas dudas el futuro del trabajo como ahora es concebido, no solo del trabajo de la economía en sí. Cuál será el valor personal y social de cada uno. Cómo los consumidores harán para sostener el entramado social y económico. ¿Dejamos de ser objetos sociales activos para ser espectadores socioeconómicos pasivos? La productividad, la eficiencia, el tiempo laboral y de ocio fueron productos de la primera ola de la Revolución Industrial (un poco más de 200 años, un pie de página en la febril historia de la humanidad). Antes nos guiabámos por el estómago, la cosecha, los fenómenos naturales y no mucho más. La quinta ola de la Revolución nos vuelve a poner sobre el tapete qué es lo que nos define como personas y de dónde podemos agarrarnos para ponernos la medalla del éxito personal. En síntesis, qué haremos con tanto tiempo libre y sobre todo, cómo nos mantendremos.

2016.

Rutger Bregman publicó un libro titulado Utopía para realistas. Entre otras cosas escribió a favor de imponer una renta universal básica (plata mensual para todas sin mayores contraprestaciones) y la semana laboral de 15 horas (tres horas de trabajo de lunes a viernes). La discusión en el hemisferio norte está algo avanzada, acá asoma tímidamente.

El hombre es un eterno cazador de utopías. Y ante la IA, nuestra utopía realista y alcanzable sea la de ser humanos. Para bien o para mal, es lo que siempre nos diferenció de todos. Incluso de nuestras propias creaciones.

Dibujo PARA arnaldo_62668696.jpg

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