Con la muerte de Jorge Rafaat Toumani –que fue asesinado en una emboscada de película un 15 de junio de 2016 en Pedro Juan Caballero, Amambay–, se acabó una larga hegemonía de los capos de frontera y se inició una nueva forma de gobernanza criminal de la mano de grupos transnacionales, según analizó Juan Martens, experto en criminología.
Los más de 100 sicarios que participaron en el atentado, el fusil antiaéreo calibre .50 y otras muestras de poder de fuego fueron parte de una alianza entre los grupos antagónicos Primer Comando Capital (PCC) y Comando Vermelho, que dejaron sus diferencias para eliminar al rey de la frontera, según el investigador.
“Hubo una alianza en ese momento, coyuntural entre el PCC y el Comando Vermelho con una cuestión de negocios para sacarle del medio a Rafaat que tenía mucho poder, ya había sobrevivido a atentados, por eso es que el PCC necesitó aliarse con otro grupo fuerte para matarlo”, analizó.
Por encima de las diferencias estaba el interés de eliminar un obstáculo de la frontera que impedía el libre tránsito de mercaderías, sobre todo de drogas y garantizar el buen progreso del crimen, refiere Martens.
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“Consumada la muerte de Rafaat se produce la transnacionalización del crimen organizado en Pedro Juan Caballero, o sea, implicó el dominio del PCC por controlar ese espacio, se produjo un incremento de la violencia, con Rafaat desaparecieron los reyes de frontera y significó la permanencia y expansión de los grupos criminales transnacionales, principalmente el PCC y otros que vinieron con él en alianza”, agregó.
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El que era conocido como un exitoso empresario, se convirtió en enemigo de ambos grupos, según Martens, por el control territorial que ejerció durante décadas.
“Inauguró un tipo de gobernanza tecnológica. Él tenía instaladas cámaras a 60, 70 km de Pedro Juan Caballero. Él sabía quién estaba entrando. De hecho, desarrolló una empresa de guardia de seguridad que le permitía justamente ejercer mayor control”, señaló.
¿Quién fue Jorge Rafaat?
Martens advierte que para analizar el legado de Rafaat hay que estudiar a Fahd Jamil Georges, un capo de frontera, con quien mantiene una asombrosa similitud.
Jorge Rafaat Toumani se presentó en sociedad como hijo de padre sirio y madre paraguaya, ambos comerciantes. Según él nació en Asunción y desde sus primeros años de vida se instaló en Pedro Juan Caballero, fronteriza con la ciudad brasileña de Ponta Porã.
“Su antecesor (Jamil) al igual que él de hijo inmigrante que se estableció en la frontera entre dos países, donde los límites territoriales son muy difusos y los límites entre lo legal e ilegal también son difusos”, refirió el criminólogo.
En una entrevista televisiva con el periodista Carlos Aníbal Gómez se declaró dueño de negocios en todo el Paraguay, citando ciudades como Encarnación, Asunción, Saltos de Guairá, Capitán Bado, entre otras. Tiene cuatro estancias distribuidas en el Chaco paraguayo, Pedro Juan y otros lugares.
“Por su identidad transnacional le permitió conectar con estas redes de tráfico internacional y por eso él da un salto cualitativo y podemos decir que se convierte en un gran empresario criminal”, culminó Martens.