20 jun. 2026

Pies de barro

En la narrativa oficial del Gobierno nacional, con locución del mismo señor presidente, en los intervalos de los partidos del Mundial de Fútbol, un spot de televisión presenta al Paraguay como un “gigante” en términos comparativos. Para eso aparecen historias de ciudadanos paraguayos que individualmente han logrado algún tipo de éxito en competencias internacionales de automovilismo y matemáticas, entre otras disciplinas.

El viernes último la Selección Paraguaya de Fútbol midió sus capacidades frente a la estadounidense en Los Ángeles, USA. La derrota de 4 a 1 significó una gran decepción para todo el Paraguay y para los (dicen que más de 4 mil) aficionados albirrojos presentes en el estadio, entre ellos el mismo presidente Peña, ministros y el titular de Diputados, además del reciente ganador de las internas coloradas para las municipales, entre otros. El desarrollo del juego y el resultado fueron apabullantes para la Selección Paraguaya. Los estadounidenses nos dieron un baño de realidad, esperemos que sea también una dosis de humildad, en las más diversas de las dimensiones donde la propaganda política de un Gobierno sin resultados pretende atribuirse gigantismos.

En materia de economía y desarrollo, calidad de vida y fútbol, debemos curarnos del síndrome de Dunning-Kruger, disfunción donde uno sobreestima sus propias capacidades. Todos necesitamos un cable a tierra. Eso de gigante es pura propaganda demagógica, de un presidente de la República que escondía porque no puede pagar sus deudas atrasadas de remedios y obras. Apenas es un manotazo desesperado para colgarse de famas ajenas, delante de sus magros resultados en equilibrio fiscal y cambiario, inflación de alimentos, justicia social, salud, educación, infraestructura, vivienda social y calidad de vida.

La realidad nos muestra que muchas de las narrativas son mitos, como el de la historia bíblica de Nabucodonosor: “El gigante con pies de barro”. Ya que estamos en épocas de comparaciones en modo Copa del Mundo, de goles y campeonatos, vale la pena revisar cómo está el Paraguay en el Global Innovation Index 2025, multidimensional, que hace la World Intellectual Property Organization, agencia especializada de las Naciones Unidas.

En el ranking de 139 países analizados Paraguay está en el puesto 94 en calidad y fortaleza institucional, 105 en imperio de la ley y seguridad jurídica, 70 en estabilidad política y ambiente de negocios. En capital humano e I + D ocupa el lugar 119 entre 139 naciones (muy mal), 121 en educación (casi coleros), y 109 específicamente en I + D o investigación y desarrollo (atrasadísimos). Con un déficit superior a 35 mil millones de dólares de inversión en infraestructura física y social en agua y saneamiento, energía, educación, salud, rutas, conectividad, etc… El país está en infraestructura, en el puesto 83 entre las 139 naciones estudiadas, y ocupa el lugar 92 en el uso de tecnologías de internet y de la información. Además, su eficiencia logística, ojo esto es clave para un país mediterráneo está como 76, con un aeropuerto paupérrimo y rutas de logística interna deprimentes, vean el Acceso Sur, por donde circula más del 60 por ciento del PIB nacional. En mercados sofisticados, está en el lugar 111, créditos 103, inversiones incluyendo la interna y externa es el 119 (nada que ver con la propaganda oficial), diversificación y escala de su comercio es el puesto 94. Lo bueno es la producción y uso de energía de bajo carbono, el país es el puesto número 2. Bien. Pero en importación y exportación de servicios de tecnologías de la información y comunicación, la economía del conocimiento, como porcentaje de su comercio, el Paraguay es 139 en lo primero y 138 en lo segundo, último y penúltimo del mundo, respectivamente. Todos estos indicadores no son anomalías, son parte de un proyecto político de gobiernos corruptos que no sirven para nada. La política debe transformar la realidad. El spot de tv no sirve para eso.

Esperemos que en los próximos encuentros en los EEUU el profesor Alfaro pueda traer de nuevo a la afición Albirroja, como le dijera Claudio Rejala, un trabajador de supermercados: “La única alegría que tiene en su vida” como trabajador común en Paraguay. Este sí que es un disparo contundente, directo al arco político. Es gol. ¡Saludos cordiales!

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