Si hoy se aplicara el ajuste del salario mínimo en base al Índice de Precios del Consumidor (IPC), el incremento sería de G. 55.082. Esto equivale a una suba del 1,9% (resultado de inflación a marzo) sobre el vigente de G. 2.899.048.
No obstante, este porcentaje aún debe ajustarse con los resultados de inflación de abril y mayo, por lo que el monto final podría variar probablemente al alza en los próximos meses.
Aun así, considerando que la meta de inflación del Banco Central del Paraguay es cerrar el año en 3,5%, se estima que la evolución de los precios se mantendría moderada, lo que limitaría cambios significativos en el reajuste salarial.
Como ocurre cada año, la actualización del salario mínimo se define en junio, tras las reuniones del Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam). Este proceso se enmarca en el artículo 255 del Código del Trabajo, modificado por la Ley N.º 5764/2016, que establece que el Poder Ejecutivo debe evaluar el reajuste a propuesta del Conasam, tomando como base la variación interanual del IPC y su impacto en la economía nacional.
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En este contexto, la ministra de Trabajo, Mónica Recalde, expresó su preocupación por el actual sistema de ajuste basado exclusivamente en el IPC, señalando que presenta un desfasaje respecto al costo de vida real. No obstante, reconoció que el debate sobre posibles cambios no es nuevo y aún no se ha concretado.
“Estuvimos manifestando nuestra preocupación sobre el cálculo del salario por el IPC. Necesitamos incorporar otras variables. Las negociaciones deben continuar; trabajadores y empleadores deben sentarse a dialogar”, afirmó en contacto con Monumental 1080.
Según detalló, actualmente se analizan tres propuestas: una que combina IPC más crecimiento económico (6,6%), otra que suma IPC y PIB, y una tercera basada en un cálculo interno del IPC enfocado en componentes clave como alimentación, transporte, recreación y educación, que arroja una variación de 3,6%.
En cuanto al comportamiento de los precios, a marzo los alimentos registraron un aumento interanual de 3,7% sin incluir frutas y verduras, y de 3,1% al incorporarlas. Sin embargo, en lo que va del año, las frutas y verduras acumulan un incremento de 14,8%, aunque en comparación con el mismo periodo del año anterior presentan una caída de 1,0%.
Estas diferencias demuestran que el nivel de ajuste del salario mínimo puede variar significativamente según el periodo de referencia que se utilice. Mientras la medición interanual tiende a suavizar las fluctuaciones, los datos acumulados en el año reflejan con mayor intensidad las variaciones recientes de precios, especialmente en rubros volátiles como alimentos. Por ello, la metodología que se use para calcular el reajuste incidirá directamente en el resultado final que percibirán los trabajadores.