Pedro Peña es un escritor y profesor de literatura que vive en la ciudad de San José, Uruguay, y recientemente se presentó en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Asunción. A lo largo de los años ha obtenido varios reconocimientos y su obra, La noche que no se repite, fue adaptada al cine.
En esta ocasión, en una nota exclusiva para Última Hora, contó que tuvo el privilegio de poder presentar cuatro de sus libros, dos de ellos pertenecientes a una saga de novelas negras protagonizadas por un periodista de nombre Agustín Flores: Ya nadie vive en ciertos lugares y Nada es una verdad tan grande, la primera y la última de la serie, respectivamente.
“También presenté La noche que no se repite, una novela de la que en 2018 hicimos una película. Finalmente, un libro distinto dentro de mis trabajos: Elba Norberta: la mártir olvidada. Se trata de una investigación sobre un caso real en un pueblo del interior del Uruguay que ya iba quedando en el olvido”, empezó contando.
Para el escritor, la posibilidad de expresar sus ideas y de crear un mundo que es nuevo, incluso para él, es lo que más le gusta de escribir y comentó que no hay una cosa fija que le sirva de inspiración pero que en el caso de la novela negra, usualmente es algún caso real que se imponga en la vida cotidiana de su comunidad. En referencia a los textos fantásticos, eso tiene que ver más con lo leído a lo largo de los años, y desde que era niño. “También siento que es muy positivo, en mi caso, el contacto con la naturaleza, algo que me coloca en un muy buen estado de ánimo para la escritura”, agregó.
En cuanto a la elección de los nombres para sus personajes, Pedro mencionó que no tiene una fórmula pero que debe haber cierta sonoridad a la hora de nombrarlos, cierta presencia o porte en el nombre que los haga fácilmente identificables.
Como profesor de Literatura, Pedro se lleva bien con sus alumnos y como incentivo para escribir les dejó un mensaje que llega al alma. “Es una tarea muy reconfortante y capaz de hacer feliz a quien la encare. Es además, un mecanismo maravilloso para conocerse uno mismo y es una catarsis necesaria para las angustias de la vida”, enfatizó.
Adaptación al cine
En abril de 2018 se estrenó la película La noche que no se repite (premio al mejor guion nacional, voto de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay), basada en la novela homónima de su autoría. Con respecto a esa faceta, Pedro refirió que fue una oportunidad única de llegar a un público nuevo, más numeroso y que todo fue muy positivo desde que lograron sacarla.
“La filmación duró un mes entero y la recuerdo como una experiencia muy removedora, con mucha gente buena alrededor de una historia de barrio y de comunidad, con personajes tomados de la realidad y apenas modificados para el caso. Luego vinieron las presentaciones de la película en distintos ámbitos, comenzando por San José, mi propia ciudad, con la gente que me conoce de toda la vida, muchos de los cuales aparecían en la película como extras o actuando en papeles destacados. Y finamente todo lo que llegó después: algunos reconocimientos importantes a nivel nacional e incluso en festivales de otros países, la posibilidad de traducir la novela a otra lengua, algunos viajes”, manifestó.
La importancia de la memoria
También habló acerca de su libro que aborda la historia de Elba Norberta, una adolescente violada y asesinada en 1963 que podría haber sido canonizada y finalmente no lo fue. Aseguró que en este caso la memoria tuvo un papel fundamental, ya que iba indefectiblemente al olvido porque sus contemporáneos han ido muriendo y los que aún viven ya son mayores. “Sus recuerdos a veces son recortados, fragmentarios. Se imponía un trabajo de reconstrucción que permitiera que lo que se sabía no siguiera perdiéndose. Y desde que publicamos el libro, cada vez que lo presentamos, aparecen nuevos testimonios. Por suerte, al parecer, no estaba tan olvidada”, expuso.
Finalmente, al ser consultado el escritor sobre qué le diría al Pedro niño, dijo que le animaría a tratar de ser buena gente, que no haga bullying y que no permita que se lo hagan. “Que sea honesto y exprese un poco más sus sentimientos. Que tenga paciencia y no se estrese tanto por lo que los demás puedan opinar de cómo juega al básquetbol o de si está gordito. En fin, que no se haga tanto drama y sea feliz, que ya vendrá la vida a ponerlo en su lugar”, puntualizó.
Por: Yésica Vera Zarza.