13 jul 2026

Max Bidart: El autor que pasó de crear historietas a publicar libros

El escritor y director creativo argentino estuvo en Asunción promocionando sus libros Justo ayer y Despoblados, dos obras que abordan la memoria, la infancia y los imaginarios del interior bonaerense.

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Foto: @igeafederico.

Max Bidart se considera un “polirrubro”. Diseñador, escritor, docente universitario y director creativo, asegura que se aburre fácil y que necesita estar constantemente imaginando nuevos proyectos. Esa inquietud lo llevó desde el mundo de los cómics hasta la publicación de sus libros Justo ayer y Despoblados, que presentó recientemente en Asunción.

Nació en Mercedes, Buenos Aires, y reside en La Plata, donde es profesor adjunto en la Facultad de Artes de la UNLP y director creativo de QKStudio. De chico descubrió el mundo de los cómics y empezó a crear sus propias historietas para compartir con amigos. Durante muchos años, dibujó y escribió sus propios personajes e historias. Creía que eso era lo que iba a hacer de grande, teniendo en cuenta que narrar es algo que siempre estuvo en él.

“Después estudié Diseño en Comunicación Visual porque tenía mucho de narrativa, pero terminé enamorándome del mundo de la Comunicación y me dediqué de lleno a eso. Seguí escribiendo, aunque desde otro lugar: guiones para videos, gacetillas, notas, storytelling para marcas y sitios web. Publicar un libro era una cuenta pendiente. Hace poco más de dos años, empecé talleres de escritura y reconecté con esa parte de mí. Desde entonces no pude parar de escribir”, mencionó en entrevista con Última Hora.

Sostuvo que si bien lo más fácil es escribir, lo más difícil es convencerse de que uno puede hacerlo bien. “El miedo a la crítica siempre está presente. Y, cuando escribir no es tu actividad principal, encontrar tiempo también se vuelve un desafío”, agregó.

Sus libros y planes

Decidió hacer una pequeña gira para que más gente conozca su obra y estuvo en nuestro país del 25 al 27 de junio con sus dos libros. Justo ayer explora los pueblos del interior, la infancia y las décadas de los ochenta y noventa desde una mirada autobiográfica y emocional. En Despoblados, Bidart conserva ese anclaje temporal y territorial, pero lo lleva hacia un registro más inquietante: mitos locales, cementerios, molinos, silencios colectivos y miedos ancestrales que atraviesan generaciones.

“Asunción es una ciudad que quiero mucho. Me recibieron con la calidez de siempre y, además, tuve la enorme ayuda de un amigo cineasta que hizo posible toda la logística. Justo ayer puede conseguirse escribiéndome a través de mi web, donde coordinamos el envío. Despoblados, en cambio, está disponible desde la tienda online de Editorial Orsai, con envíos a Paraguay. Ojalá pronto pueda contar con un distribuidor local para que ambos libros también estén en las librerías de Asunción”, expresó.

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Adelantó que está escribiendo un nuevo libro, un fanfiction sobre una banda de rock de los 2000 y confirmó que no se trata de Estelares, una de las bandas con las que trabaja. “Al mismo tiempo sigo trabajando en nuevos proyectos literarios. También me entusiasma la idea de desembarcar con mi agencia y con mis libros en Asunción. Siento que este es apenas el comienzo de ese vínculo”, manifestó.

Ambos libros comparten una clave central: muchas de las historias están narradas desde el punto de vista de niños y adolescentes, donde lo extraordinario se filtra en lo cotidiano sin necesidad de explicaciones. En este sentido, el autor aprovechó y dejó un mensaje a los niños y jóvenes apasionados por la escritura. “Que escuchen a su niño interior. Yo dejé pasar muchos años entre lo que soñaba hacer y lo que finalmente me hacía feliz”, refirió.

Max aseguró que la escritura también es un espacio de catarsis, un lugar donde uno puede ser uno mismo o quien quiera ser. “Siempre digo, medio en broma y medio en serio, que me ahorró mucho dinero en psicólogos”, enfatizó.

Vínculo con el arte

Su trabajo cruza literatura, diseño y audiovisual, con el storytelling como eje integrador. En el ámbito musical, realizó trabajos visuales y de diseño para bandas como Estelares (diseño de discos, web, juegos, redes y visuales desde el año 2000) y Ella es tan Cargosa (realizó el arte de los últimos tres álbumes: La sangre buena, Bellos años y Fuera de moda). En cine, colaboró en distintos proyectos junto a Magui Bravi (Oro negro, Bloody Mary, From Within, Hotline) y Hernán Moyano (Sudor frío, Penumbra, Pequeña Babilonia, entre otros).

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Foto: Gentileza.

Contó que trabaja con Estelares desde principios de los 2000. Se acercó primero como fan para proponerles hacer su primer sitio web y terminó acompañándolos en distintos aspectos visuales: desde diseñar y pegar afiches hasta asesorarlos en comunicación. “Con el tiempo y el avance de la tecnología, mi rol fue cambiando y hoy, desde mi agencia digital, trabajamos sus redes, la gráfica y prácticamente todo lo relacionado con su comunicación visual”, expuso.

De sus años trabajando con la banda, dijo que lo que aprendió de esa experiencia es que el mundo es de quienes se animan a hacer y que hay mucha gente con buenas ideas, pero pocos las llevan adelante. “Yo podría haberme quedado con la intención de ofrecerles una web cuando casi ninguna banda tenía una, pero decidí dar el paso. Esa iniciativa terminó marcando una relación de más de veinte años”, puntualizó.

Por Yesica Vera Zarza.

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