La Ley 7599/25 de ERNC Energía Renovable no Convencional y el decreto reglamentario representan el primer cambio estructural y positivo en la comercialización de la energía eléctrica en 62 años.
Una de las figuras más interesantes es la del “prosumidor”: es el consumidor que al mismo tiempo es productor de energía eléctrica. Consume una parte de su producción y el excedente “vende” a la compañía distribuidora que le abastece.
La ANDE está obligada a comprarle al prosumidor toda la energía que ofrece con un límite de potencia de 1 MW. O sea, si produce 4,6 kWh por cada kW por día, con 1.000 kW puede entregar hasta 4.600 kWh por día. Monto interesante para casas, comercios, pequeñas industrias.
La clave es cuánto le paga ANDE al prosumidor por la energía que le entrega. Depende la forma de medición de las energías: medición neta o doble medición.
Medición neta (net metering): para el prosumidor es el sistema de facturación más simple y equitativo. Se tiene un único medidor que funciona en los dos sentidos: gira hacia adelante cuando el usuario consume energía de la red, y gira hacia atrás cuando la planta del usuario entrega energía sobrante a la red. Al final del mes, solo se paga o ANDE cobra por la diferencia o resultado neto entre lo que se tomó y lo que se entregó.
Doble medición: es un sistema distinto al anterior, que utiliza dos medidores separados: uno registra toda la energía que entra de la red pública (cobrada según el Pliego Tarifario 21 vigente), y el otro registra toda la energía que sale o se entrega a la red. En esta modalidad, el precio o una Tarifa 2 de lo entregado lo define ANDE anualmente. Y aquí está el quid de la cuestión.
Pero ANDE aplicará el sistema doble medición para lo que establecerá un precio a pagar. Y ese precio será la suma del costo de compra de energía de Itaipú más el costo de transmisión eléctrica. Esto es más o menos 50% de la tarifa al consumidor final. Ejemplo: la tarifa del consumo domiciliario es hoy 400 G/kWh. ANDE pagará al prosumidor 200 G/kWh. ANDE se queda con 200 G/kWh para cubrir gastos de distribución y comercialización.
Bajo el esquema medición neta, ANDE paga el mismo precio que cobra al prosumidor. Y la lección es clara: el net metering es el modelo probado mundialmente como el camino que siguieron los líderes en energías renovables. La experiencia internacional es contundente y repetida en todos los países que hoy son referentes mundiales y “campeones” en integración de energías renovables (ER): el despegue masivo siempre comenzó con la aplicación de net metering (facturación neta) como política inicial.
Unión Europea (Alemania, España, Italia): Cuando decidieron liderar la transición energética, aplicaron reglas de compensación 1:1. Entendieron que la tecnología, aunque prometedora, tenía costos altos y baja penetración. Garantizaron la compensación total por 3 a 5 años. El resultado fue explosivo: se creó industria local, bajaron costos por escala; se generó empleo y hoy son los mercados más maduros y eficientes del mundo.
Brasil: la Resolución ANEEL 482/2012 instauró el net metering con créditos válidos por 5 años. Pasaron de tener prácticamente cero generación distribuida a contar hoy con más de 2 millones de sistemas instalados, convirtiéndose en el líder absoluto de América Latina. Fue esa regla específica la que disparó la inversión privada, porque dio seguridad y rentabilidad asegurada.
Chile, México y otros países de la región: Repitieron exactamente la misma hoja de ruta; primero incentivo fuerte y seguro (net metering), luego, una vez consolidado el mercado y bajos los costos tecnológicos, ajustaron las reglas hacia esquemas de remuneración por componentes o tarifas horarias.
La lección es clara: ningún país logró implantación masiva partiendo de reglas restrictivas o de baja remuneración. Quienes lo intentaron sin este incentivo inicial, o con pagos bajos desde el principio, obtuvieron resultados mínimos, estancamiento y dependencia de subsidios estatales permanentes, en lugar de inversión privada autónoma.
Lo que se debe hacer es establecer el net metering exclusivamente por 5 años. No es un regalo eterno, sino una medida de arranque estratégica, diseñada para equilibrar el beneficio entre el usuario, ANDE y el país.
Para el Inversor / Usuario da seguridad jurídica y económica suficiente para recuperar su inversión. En 5 años, ya ha amortizado más del 60% de su planta, y aunque cambien las reglas después, su negocio sigue siendo viable porque ya tiene energía gratuita.