Hace unas semanas había escrito en esta misma columna sobre algunas megatendencias que estarían marcando el designio del año 2026. De las doce prometidas solo pude exponer las primeras ocho. Además, he venido observando algunos fenómenos que están emergiendo en el segundo mes del año, luego de evaluar el primero, por lo que es importante completar el escenario.
En primer lugar, es importante adicionar los referidos al título que encabeza el presente artículo. En segundo lugar, la depreciación de la moneda estadounidense, el dólar, y su contrapartida, la apreciación de la moneda paraguaya, el guaraní, que tiene sus consecuencias y que no pueden dejarse pasar por alto. En tercer lugar, un enero flojo en ventas, en varios sectores, con problemas en la cadena de pagos entre empresas, más la inflación de alimentos que no cede, y la gente que come fiado, son preocupaciones generalizadas. Veamos.
En los Estados Unidos y en la Unión Europea el carnaval citado por Giuliano da Empoli en la introducción de su libro Los Ingenieros del Caos, tal como se encabeza este artículo, se viene manifestando desde enero del 2026 con la publicación de los archivos del caso Epstein, mostrando, tal como dice este autor:
La fragilidad del componente lúdico (sádico y degenerado) en connivencia con el poder económico y la política. Y algo peor, la sociedad internacional que –defendiendo a la ideología que está de moda y a sus principales referentes– ni habla ni censura prácticas que en otros tiempos podrían significar causas legales para juicios políticos y prisiones de empresarios del alto clero, inclusive miembros de la realeza, del mundo desarrollado. El libro expone que “el populismo ha tomado la forma de un baile frenético que anula todas las reglas establecidas y las transforma en sus respectivas antagonistas. Los defectos de los líderes populistas se transforman, a ojos de sus electores, en cualidades”.
En el Paraguay, alineado con los Estados Unidos, tal como anticipara en mi artículo “El Reset del dólar”, la moneda nacional sigue apreciada, o sobrevalorizada, en la opinión de muchos, versus la estadounidense, que viene perdiendo valor, como la quieran ver. Esto está alineado con la intención de Trump de ganar competitividad internacional para compensar desequilibrios externos, por medio de un dólar debilitado. La divisa de los EEUU depreciada estimula las importaciones (Ms) en el Paraguay, ya que se necesitan menos guaraníes para comprar dólares para adquirir productos del exterior, lo que conspira contra el PIB, dicen algunos, ya que las Ms se restan en el cálculo del producto en las cuentas nacionales. Y le saca competitividad al país, ya que los costos con una moneda local que gana valor encarecen los productos para exportación, todo es más caro por lo menos veinte por ciento en guaraníes, además de recibir menos guaraníes por dólar ingresado por los exportadores, lo que desalienta el esfuerzo de estos. Todo lo anterior en buena parte debido a la inyección de dólares desde el BCP en el año anterior no solo como política cambiaria, sino que, sobre todo, también, monetaria, para mitigar la inflación, tal cual era y es la principal preocupación del equipo económico nacional, aunque con relativo éxito, ya que cuando sube el dólar los precios se ajustan hacia arriba con mayor elasticidad y en menos tiempo. Lo inverso no ocurre en la misma dimensión, cuando baja el dólar, los precios no bajan en modo proporcional, y si bajan lo hacen muy lentamente. El sector del real estate premium, por ejemplo, tiene costos en guaraníes, pero en buena medida tiene clientes del exterior que pagan en dólares que valen menos en guaraníes. Los márgenes de los desarrolladores pueden verse afectados. Luego, con la depreciación actual del dólar casi no existe intervención inversa contundente desde el BCP para buscar un tipo de cambio industrial ideal para el que produce para el mercado exterior (maquila) y favorable al sector exportador de productos en estado natural; en modo Bresser Pereira (economista del Brasil), ideal para estimular la transformación de materias primas y para el valor agregado para el mercado internacional. Por último, enero fue un mes de inflación espectacular en verduras esenciales (tomate y lechuga subieron alrededor del ochenta por ciento solo en un mes, enero) y en la carne que se mantuvo en la tendencia al alza en forma sostenida, lo que obligó al Gobierno a investigar a siete frigoríficos. Las tarjetas de crédito salvaron el largo enero, en especial para seguir comiendo, fiado, casi como en diciembre, y así por delante. Al mismo tiempo, las ventas en locales gastronómicos por ejemplo registraron importantes caídas y en algunos sectores hubo un aumento en la morosidad deshonrando las deudas con proveedores, y de estos a su vez con los suyos, complicando la cadena de pagos. A pesar de estos acontecimientos, no todo está perdido. Hay temas para conmemorar.
Año deportivo
El deporte va a refrescarnos, dándonos un descanso de la política, la economía y las guerras en este 2026. ¡Aleluya! Me refiero a la Copa del Mundo con el fútbol como atracción planetaria, en todas las regiones y, en especial, en Paraguay, cuya Selección está clasificada para ir a jugar en los EEUU. Un país como el Paraguay cuya gente vive con la heladera vacía, sin transporte público, sin cloaca, sin educación ni salud que, según su propio presidente, no puede comprar carne y ya no llega a fin de mes… Es un pueblo postergado que necesita satisfacer enormes carencias de autoestima, incluyendo y, en primer lugar, comenzando por su presidente que aprovecha cualquier cosa para salir en las fotos (manejando coches de lujo en Dubái), e inventando cualquier excusa para cumplir a como sea con su principal promesa de campaña de poner plata en el bolsillo de gente, lo que hasta ahora no está sucediendo. Todas las esperanzas están en Alfaro, el DT de la Selección, y en el amor propio de los jugadores de quienes depende la alegría nacional.
The Ozempic Games
Este medicamento (semaglutida) originalmente para un uso específico (diabetes) está siendo desviado de su administración correcta, por sus efectos comprobados que permiten adelgazar, convirtiéndose en una fiebre desordenada de la sociedad que consume incluso sin recetas y sin control médico, buscando bajar de peso a toda costa y encontrar así un sentido a la vida, por lo visto, completamente vacía de propósitos trascendentales que extrapolen la apariencia física, en un ambiente de alto riesgo. Oh, admirable mundo posmoderno. El Ozempic Games extiende el debate sobre la ética personal y colectiva. El Brasil, país gigante al lado del Paraguay, tiene el medicamento, pero solo fabricado bajo licencia de su desarrollador original, para una población ansiosa, con poder de compra y extremadamente narcisista en términos de apariencia, que paga elevados precios para consumirlo.
En Paraguay, en cambio, país sin instituciones y con debilidades en el imperio de la ley, se producen similares sin ningún tipo de respeto a licencias internacionales –como es costumbre en este país y como era también con el Viagra–, sin controles estrictos sobre la cadena logística que debe ser cuidadosa y refrigerada, los genéricos sin patente internacional se comercializan sin receta archivada a precios más competitivos hacia el Brasil, tal como acontece con otros productos como el tabaco, armas y felicidad bioquímica, etcétera. ¡Salud!
Coloradismo a ultranza
Las elecciones municipales del 2026 posiblemente van a reconfirmar, una vez más, que la sociedad paraguaya está totalmente coloradizada, a ultranza, tal como reza un famoso caso de los mercados del crimen. Incluyendo en la práctica de los hábitos característicos de este grupo político a la misma oposición, e incluso a los intelectuales y técnicos, supuestamente, de alto coturno, pero del bajo clero, quienes –luego de estudiar en el exterior en universidades Ivy League de los EEUU y en las europeas más prestigiosas– regresan al país para trabajar como empleaditos para algún empresario artificial de los mercados informales o buscando empleo (con poco trabajo) en la Junta de la ANR, sin apelar a la meritocracia, peleando el mercado en el sector privado. Ni ex presidentes convencen a sus hijos a ganarse la vida en el sector privado, estos se quedan colgados del saco de papá. Que nadie se haga el guapito. ¿Qué tal? La ANR es el único grupo político, por ahora, que garantiza que la promesa de que hay un futuro con un “orden natural”, que no cambie nada, permanezca invariable. Eso le gusta a la gente. El abrazo republicano con el clientelismo y la corrupción “que no son anomalías” garantizan que no exista amenaza alguna de que la realidad pueda ser transformada. Y eso les encanta a los paraguayos. En las elecciones no gana ni la mayoría porque no hay segundo turno, ni el bueno versus el malo. Simplemente gana, y ganará, aquel grupo que, incluso siendo menos del cincuenta por ciento de los votos, pueda imponer “su moral” como una sensación de inevitabilidad. Y en eso los colorados son expertos. Hay un pacto implícito en el sistema emocional de los paraguayos, con el cual se vota, para escoger a aquel que no signifique cambio alguno. Y la oposición todavía no sabe cómo funciona la cabeza electoral del paraguayo y no investiga ni invierte para entender cómo se puede quebrar esta megatendencia que dura ya casi cien años.
El seguro social y la Caja Fiscal
Esta será la madre de las batallas de la economía paraguaya en el 2026. En el Paraguay apenas el 35 por ciento de la población está cubierta por algún tipo de seguro previsional contributivo. Existen 8 sistemas de cajas de jubilación y pensión funcionando: IPS, Caja de Itaipú, Caja Ferroviaria, Caja de la ANDE, Caja Municipal, Caja Bancaria, Caja Parlamentaria y Caja Fiscal. Paraguay tiene un sistema de seguridad social segmentado y fragmentado, muy ineficiente, con distintos requisitos de acceso y de salida, con parámetros heterogéneos y privilegios excepcionales, especialmente en la Caja Parlamentaria y en la Caja Fiscal (cuyo déficit puede llegar a casi mil millones de dólares por año en el próximo decenio). En una sociedad que está en su transición demográfica, nacemos menos y vivimos más: ¿Cómo va a superar el Paraguay este gran desafío? ¡Saludos cordiales!