10 sept 2026

La plata de mi jubilación no es caja chica

Has cifras que duelen y que nos obligan a mirar de cerca qué pasa con la plata de nuestras jubilaciones. Según la última actualización del propio IPS, hoy el Estado y las empresas le deben al Seguro Social G. 11,75 billones.

Es decir, 11 billones y 750 mil millones de guaraníes. El monto más grande es la deuda de las empresas G. 5,689 billones. Y muy cerca está la deuda histórica del Estado G. 5,419 billones. A eso se suman G. 526.730 millones por atención a no asegurados en pandemia, G. 79.219 millones por convenios de medicamentos y G. 34.777 millones que debe el MEC. Lo preocupante no es solo el monto, sino que nadie está haciendo nada para que la deuda deje de crecer. Si comparamos con el último informe de la Contraloría, en pocos meses la deuda de las empresas subió G. 262.749 millones. Y la deuda del Estado, G. 374.956 millones más. En total, G. 637.705 millones nuevos que se suman a lo que ya se debía en diciembre.

La Contraloría ya lo había advertido. Dijo que de esa plata, G. 1,9 billones pertenecen al Fondo de Jubilaciones. Y que no encontró pruebas de que alguien esté haciendo un seguimiento real para recuperarla.

La misma auditoría encontró que desde 2001, hace 24 años, el Fondo de Jubilaciones le prestó G. 79.459 millones al Fondo de Salud. La ley decía que se tenía que devolver en 3 años. Hoy sigue sin volver.

También detectó G. 28.028 millones pagados de jubilación a personas que ya habían fallecido y no tenían herederos con derecho. No hace falta adjetivar. Los números solos cuentan una historia: Hay plata que no vuelve, deudas que se acumulan y controles que no están funcionando como deberían.

Por eso es clave que la Superintendencia de Jubilaciones empiece a trabajar urgentemente. No se trata de quitarle responsabilidad al IPS. Se trata de ponerle a la plata de los jubilados un guardián con reglas claras, con profesionales que controlen las inversiones, que exijan que se cobre lo que se debe y que expliquen con transparencia dónde está cada guaraní.

Los fondos previsionales no son plata cualquiera. Es el sueldo futuro de miles de paraguayos. Es la tranquilidad de tu papá, de tu mamá, de nosotros mañana. La discusión ya no puede ser solo “cuánto falta”. Tiene que ser “quién cuida, cómo se cuida y con qué reglas”.

Profesionalizar la administración de estos fondos no es un tema técnico. Es una cuestión de respeto a la gente que aportó toda su vida. Y los números de hoy nos dicen que esperar más tiempo ya no es una opción.

Con este panorama, se entiende perfecto el miedo de la gente que duda en aportar a un sistema que no sabe si mañana va a estar. Y ese es el mayor riesgo de todos.

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