08 sept 2026

Pensar las grandes obras

“Paraguay debe pensar en grande y dejar atrás el pensamiento mezquino, minúsculo y pesimista del pasado”.

En estos días hay una coincidencia en declaraciones públicas sobre la economía paraguaya: Paraguay está creciendo a pasos agigantados, aunque hay sectores reclamando que ese crecimiento se da en la macroeconomía y que no derrama a la microeconomía. Si Paraguay crece, es necesario encarar una diversidad de obras de infraestructura, las cuales fueron postergadas en el pasado ante la pobreza y el atraso generalizado del país. Eso ya no es así. Paraguay crece y cambia, a un ritmo que acelera a cada día. Solo como muestra, cito algunas grandes obras urgentísimas para la capital, Asunción, tales como el alcantarillado fluvial, el soterramiento del cableado aéreo o la apertura de grandes avenidas de circunvalación al Gran Asunción. Si faltan obras en Asunción y el Gran Asunción, las carencias en el interior del país se multiplican, pues falta de todo. Grandes problemas requieren grandes soluciones. La microeconomía paraguaya puede mejorar si se encaran las “grandes obras” que el país con tanta urgencia necesita.

El Paraguay debe pensar en grande y dejar atrás el pensamiento mezquino, minúsculo y pesimista del pasado.

La sociedad toda y principalmente nuestros líderes y autoridades políticas, económicas y sociales deben asumir el pensamiento de las Grandes Obras.

Más de uno se preguntará, ¿y qué son esas “grandes obras”?

Y la respuesta más simple es que son aquellas fundamentales para continuar impulsando y acelerando nuestro desarrollo, esas que pueden transformar al Paraguay e insertarla en los niveles de calidad de vida de lo que llamamos primer mundo. Y no es un sueño imposible al observar los índices económicos del país.

Grandes obras serán las que resuelvan carencias y urgencias de infraestructura, mientras que generan el derrame económico hacia la población más necesitada de trabajo y servicios.

Uno de los campos a desarrollar es aquel que permita al Paraguay avanzar en el Gobierno electrónico y digital, dejando para atrás el papeleo burocrático, reforzando, al mismo tiempo, la ciberdefensa y ciberseguridad del sistema bancario, financiero y económico del país. A esto se debe sumar el esfuerzo en potenciar el Distrito Digital, con la Universidad Politécnica Taiwán Paraguay y otras universidades públicas y privadas, para ampliar y diversificar las posibilidades de ingresar al exclusivo mundo de la alta tecnología digital, la inteligencia artificial (IA) y un banco de datos de primer nivel, con el proyecto binacional con Taiwán de instalar un Centro de Cómputo de Inteligencia Artificial Soberana, con participación por partes iguales 50/50 en inversión.

Esta es una oportunidad única que el Paraguay no puede desaprovechar, ya que lo posicionará como integrante de la cadena global de suministro tecnológico, circuito exclusivo reservado a muy pocos países.

Tampoco podemos dejar de mencionar otro gran proyecto, de un gasoducto en Paraguay uniendo Argentina a Brasil, la cual será clave para proyectos industriales en Paraguay, tales como producción de fertilizantes para el mercado global.

La oportunidad está hoy y no debemos dejar pasar el tren. Se debe hacer lo imposible para concretar este proyecto.

Y si hacemos una lista, no dejan de surgir oportunidades: Producción de celulosa, el tren de cercanías, potenciar la flota nacional de barcazas, la ruta bioceánica, diversificar la matriz energética con reactores nucleares, revivir con Argentina la hidroeléctrica de Corpus, y la lista suma y sigue...

Pienso que los paraguayos no podemos darnos el lujo de tener miedo al futuro y a la grandeza. Es el tiempo de las “grandes obras”.

Más contenido de esta sección