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"La participación de la mujer paraguaya se vio completamente retardada"

La historiadora Ana Barreto Valinotti se remontó a la época de las Residentas en el Día de la Mujer Paraguaya para narrar cómo fue la participación femenina en el país desde entonces y, en ese recorrido por la memoria, hace un recuento de lo que habría motivado su tardía intervención en los espacios públicos.

Si después de la Guerra contra la Triple Alianza (1864-1870) las mujeres eran más que los varones en Paraguay, ¿por qué nunca tomaron oficialmente la conducción del país? ¿Por qué llevó más de un siglo para que fueran reconocidas como reconstructoras de aquella trágica época? Y a esto se suma el hecho de que recién accedieron al voto hace casi 60 años.

La historiadora Ana Barreto Valinotti hace una retrospectiva de los momentos históricos en el Día de la Mujer Paraguaya, para exponer los motivos que, a su parecer, provocaron la tardía participación femenina en los espacios públicos, pero se aboca especialmente a la contienda contra Brasil, Argentina y Uruguay, que dio lugar a la época de las Residentas.

Barreto Valinotti habla de roles de género establecidos en los gobiernos de la posguerra grande, mientras hojea en su regazo un viejo libro francés que usó para investigar a las mujeres del pasado. Son de su autoría Mujeres que hicieron historia en Paraguay y Elisa Alicia Lynch.

¿Cómo se vincula el Día de la Mujer Paraguaya con la Guerra Grande?

- El vínculo no fue inmediato. El Día de la Mujer Paraguaya fue propuesto recién a finales de los 60 y se materializó en los 70. La historiadora Idalia Flores de Zarza trabajó en ello y comenzó a centrarse en la donación de joyas de 1867. Ese año se realizó una asamblea con tres días de actos que hoy entendemos como acciones sumamente políticas.

Pues, el 24 de febrero decidieron donar joyas. La historiadora Mary Monte dice que en realidad fueron manifestaciones. En algunos poblados sí hubo un ir y venir de alhajas del interior hasta Asunción, y mirando un poco en el tiempo, no era necesariamente para cubrir los gastos de la contienda, sino que después se transformó en una entrega de regalos al Mariscal Francisco Solano López.

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<p>Retrato de la mujer paraguaya que guarda en su colección Ana Barreto Valinotti.</p>

Retrato de la mujer paraguaya que guarda en su colección Ana Barreto Valinotti.

Pero en ese tiempo, Flores de Zarza, miembro de la Academia Paraguaya de Historia y del Partido Liberal, y otra propulsora de la iniciativa, la legisladora Carmen Casco de Lara Castro, no podían decir que aquello fue un posicionamiento político y un hito histórico, por eso se enfocaron en las joyas.

¿Las que tuvieron su primera participación política son también las Residentas?

- El término Residenta lo había trabajado la historiadora Beatriz Rodríguez Alcalá y ella estimaba que fue utilizado cuando se ordenó la evacuación completa del Sur para hacer una reubicación en el Departamento de la Cordillera. Las exiliadas eran inscritas por un juez de paz en una planilla enorme en la que ponía sus nombres, fulana de tal, residente de tal lugar. Entonces, ellas decían: “Yo no soy residente, soy una residenta”. Era un vicio gramatical femenino.

El trabajo de estas mujeres era sostener la guerra, que significaba también cumplir tareas en las chacras con un régimen estricto. Muchísimas se mantuvieron así desde 1866 hasta que la guerra terminó. También había otro grupo de mujeres que decidió seguir a su hijo, al marido, al padre hasta Cerro Corá, esta era la parte que acompañaba la logística del ejército.

Cuando la guerra termina sí se unifica el uso del término para señalar a todas y no se hacía diferencia en qué específicamente hicieron.

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¿A qué sector de la sociedad pertenecían las Residentas?

- Al principio eran las mujeres de clase media y popular, sobre todo, las clases que estaban en el interior. Pero las de clase alta no estaban exentas al trabajo, sus contribuciones eran otras.

Terminó la guerra y Paraguay era el país de las mujeres. Un discurso sostiene que fueron las reconstructoras.

- Idalia Flores de Zarza hizo un ajuste de cintura para hablar de las joyas y no tanto de la asamblea, o hacer evidente la participación política de mujeres. Para mí eso tuvo mucho que ver con un debate del pasado. El 1 de marzo de 1970 se desarrollaron actos oficiales por el centenario de la guerra y ese mismo día Beatriz Rodríguez Alcalá escribió un artículo en el cual reclamaba que en todos esos años no se había hablado de la mujer paraguaya, entonces proponía que sea la reconstructora del país.

Inmediatamente, eso fue respondido con otro artículo de un grupo denominado Asociación de Graduadas Universitarias, todas muy cercanas al Partido Colorado, en el que le respondieron que no había que recordar solamente a la que siguió a Francisco Solano López hasta Cerro Corá. Así fue que se instaló en los 70 un debate entre ambas partes.

Finalmente, el grupo de graduadas vinculadas a Stroessner tuvo mayor adhesión y se sancionó que si había que recordar a la mujer paraguaya por la Guerra contra la Triple Alianza, era única y exclusivamente a la que fue con el mariscal. Cuando leemos eso nos damos cuenta que fue un flirteo con el régimen. La batalla intelectual la perdieron las historiadoras, literalmente.

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Esta obra de origen francés formaba parte de los estantes de la historiadora.
Esta obra de origen francés formaba parte de los estantes de la historiadora.

Roles para cada género

Desde su lugar, un sofá estampado, Ana Barreto Valinotti sigue narrando con gran pasión sobre la mujer paraguaya, como si fuera uno de sus temas favoritos. En su sala abundan los objetos antiguos y resaltan alegorías femeninas. Unas muñequitas de porcelana descalzas con trajes típicos adornan un estante de libros. Una diminuta matrioshka en otro lugar. Mientras que en la mesa de sala reposa la imagen de Frida Kahlo en una portada.

En medio de este ambiente, la historiadora argumenta qué es lo que le impidió a las mujeres tomar el poder después de la Guerra Grande.

- Cuando se piensa en las reconstructoras, todos los viajeros que venían después de la guerra veían un país de mujeres. Más de la mitad de la población había perdido la vida. Sobrevivió un 30% a 40% , cuya mayoría eran mujeres. Las que se quedaron administrando económicamente los pueblos eran ellas. Ahora, ¿qué es lo que impidió que no asuman una participación política pública? La repuesta no es tan sencilla.

Pese a la mayoría femenina en la población, los gobiernos que vinieron después de la guerra fueron liberales –en realidad en todo el continente inició el liberalismo con fuerza– y en Paraguay fue extremadamente conservador. Se dejó demasiado marcado a quién le correspondía qué en la sociedad. La participación de la mujer en los espacios públicos se vio completamente retardada por ese hecho.

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<p>Ana Barreto Valinotti realizó investigaciones sobre la mujer paraguaya en la historia.</p>

Ana Barreto Valinotti realizó investigaciones sobre la mujer paraguaya en la historia.

Todas fueron empujadas coyunturalmente a quedarse dentro de este molde que la sociedad tenía, y ese era el doméstico, de la abnegación, la lealtad que uno le tiene a la figura del hombre, el acompañamiento que le hace sin mucho recelo. Esa era la figura de la mujer paraguaya.

¿Otra muestra de la tardía participación es el acceso al sufragio recién en 1961?

- Si este era un país de mujeres y ellas reconstruyeron el país, ¿por qué eran desplazadas? Cuando se presentó la primera intencionalidad de tener voto en las primeras décadas del Siglo XX, fue rechazada de plano en 1918 y también en 1920. Incluso, hasta 1940 no eran ciudadanas.

No salían de la condición de menor de edad, así que siempre dependía de la firma o el permiso del papá o marido. O los hermanos mayores les tenían que administrar la herencia. Pero cuando se crea la Alianza para el Desarrollo de las Mujeres en 1947, en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), después de la Segunda Guerra Mundial, Paraguay adscribe a dicho programa, ya que se había puesto del lado de los aliados.

Si bien existió previamente la manifestación de un grupo de mujeres que era acompañada por la colorada Isabella Arrúa Vallejo, que buscaba instalar la idea del feminismo en Paraguay, infelizmente, no se puede decir que eso haya sido producto de una movilización. La ciudadanía y el voto otorgado en 1961 en realidad fueron una implementación o casi una obligación de las Naciones Unidas al país durante el régimen de Stroessner.

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<p>Las muñecas de porcelana de mujeres paraguayas decoran un estante.</p>

Las muñecas de porcelana de mujeres paraguayas decoran un estante.

- ¿La mujer paraguaya del presente es igual a la de hace 150 años?

- Estamos hablando de 150 años donde dos o tres generaciones fueron educadas dentro de lo que significaba un Estado autoritario. Sin embargo, yo creería que las herederas de las mujeres de la guerra son la generación de ahora. O sea, es la generación de chicas que nacieron libres, fuera de la dictadura, posterior a 1989.

Son las que piensan, toman decisiones, las que se movilizan, las que saben lo que quieren, las que ya no toleran ciertas prácticas, no digo machistas, sino prácticas propias de la pesada herencia de la dictadura.

Homenaje y recomendaciones

La estudiosa paraguaya mientras se explaya en su exposición también reflexiona sobre la importante tarea de remontarse en la historia para entender el presente.

"Me parece muy importante que el pasado pueda verse con la perspectiva de las necesidades que tenemos hoy. Si nos preguntamos, por qué ganamos menos que los hombres por ser mujeres, por qué hay de las que no acceden a puestos altos en una empresa o a cargos de autoridad en el Gobierno, entonces, la respuesta está en el pasado", apunta antes de agregar: "¿O cuál es el mecanismo con el que se llegó hasta este punto?, para no ver todo en clave de heroísmo, o en clave de madres abnegadas, o de mujeres absolutamente leales".

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<p>Imagen de una postal extraída de un álbum de colecciones de Ana Barreto.</p>

Imagen de una postal extraída de un álbum de colecciones de Ana Barreto.

- ¿Existen monumentos u homenajes a las mujeres paraguayas en el país?

- Prácticamente no. Aunque en un viaje vi que en Villa Oliva (Departamento de Ñeembucú) hicieron un busto en homenaje a una mujer que habría levantado la ciudad.

En ciudad de Luque, en el Departamento Central, se erige una escultura de las Residentas que fue construida por Francisco Báez Rolón hace aproximadamente 40 años.

- ¿Libros y películas que recomienda a mujeres de todas las generaciones?

- Una lectura obligada es el ¿Paraíso de Mahoma o País de las Mujeres? de Bárbara Pottash, de la Editorial Fausto, en Asunción, y Cantando a la Madre: una de-construcción de la figura materna en el nacionalismo paraguayo de Wilma Mancuello, que se halla en el Museo Andrés Barbero. Son mis dos libros preferidos.

También recomiendo mis películas favoritas: Las sufragistas (2015), de Sarah Gavron; La sonrisa de Mona Lisa (2003), de Mike Newell, y Las horas (2002), de Stephen Daldry.

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