Me llamo Luis Villanueva. Nací en Asunción en el año 81, hace bastante ya, tengo 44 años y en este 2026 vamos por los 45. Hay que festejar parece.
Estoy en una relación con Cecilia Ayala, con ella tengo un varoncito y de mi relación anterior tengo dos nenas, Sofía y Fiorella.
Yo creo que mi veta humorística es un arrastre familiar. Mi papá es muy bromista, mi mamá también es muy desinhibida.
Tenía tíos que se pasaban contando chistes, mi tío Roberto Escobar y mi tío Derlis Escobar, ellos eran grandes contadores de chistes. Los amigos de mi papá también.
Cuando era chico, en los cumpleaños en la casa de mi abuelo se bailaba. Él tenía un combinado, que era un mueble grande, un tocadisco y sonaba al ritmo de El Cuarteto Imperial, Huahuancos, etc.
Yo veía la fiesta que ahí se hacía siempre. Era prácticamente una actuación que hacían en familia.
Creo que eso me llevó también a no tener vergüenza y a absorber esos chistes, esos conocimientos y después usarlos en el día a día.
Después en el colegio, en la parte artística, yo era el único que se animaba a vestirse de mujer, el que quilombeaba. Estaban los que no se animaban, pero eran los jaleros y te daban la idea para que vos hagas. Ahí yo le metía, no tenía problema.
A mí me gustaba mucho el tema de actuación y eso. Más adelante encontré e hice un taller con Domingo Coronel. Luego fui consiguiendo unos trabajitos de actor en la parte infantil. Luego una productora me vio en esas actuaciones y me echó ojo.
Desde esa productora me vieron. Me dijeron que necesitaban un actor para el programa de Pelusa Rubin, que era emitido por el canal 13.
La verdad que al comienzo no acepté. Después al final tuve el coraje, me convenció también ella.
En ese programa hacía de un mayordomo, que le ayudaba a ella, era muy metiche, muy chismoso con lo que hablaban los invitados.
Así inicié mi acercamiento a los medios. Ese sketch lo vieron Dani da Rosa y Emilio Villalba, que era el director de cámara del canal. Ahí ellos dijeron “este es medio tavyron, vamos a traerle también a nuestro equipo”. Era para el programa Pelota Jára.
Estuve seis meses como actor y luego pasé detrás de cámara. Una vez estábamos buscando un actor para un sketch que yo tenía preparado. Como no le salía a la persona que eligieron, me dijeron que lo haga yo. Así fue como empecé a estar otra vez frente a las cámaras.
Mi conexión con el fútbol llega en el 2010, en la época del mundial de Sudáfrica. El señor Juan Ángel Napout empezó a conocer YouTube y veía que eran alzados muchos videos de la Selección Argentina. No encontraba muchos registros de la Selección Paraguaya.
Él contactó con Dani da Rosa buscando alguien de confianza que trabaje con la selección. Le pidió a un amigo que rechazó la oferta. La segunda opción era yo.
Gracias a Dios acepté. Yo no sabía qué iba a hacer. Ahí fue un cambio total, de conocimiento, de amistad, de mundo.
También de trabajo, porque era algo nuevo para mí, llegar ahí, mantener los códigos de vestuario, muchísimos, muchísimos puntos que empecé a aprender también. Y encima, estar con los grandes nombres de esa época.
Todavía no es seguro que vaya ahora al Mundial. Hay que hacer bien las cosas para que uno pueda estar convocado también, ¿verdad? Porque como todo jugador también, uno tiene que cumplir con sus labores e ir haciendo bien las cosas para que un trabajo resalte después y sea llamado.
Programa y personaje
Papá Parrilla nace por un empujón de mi papá. Él me decía “ya que tenés contacto con jugadores, ¿por qué no hacés algo con ellos, un programa?”. Yo le decía, es costoso hacer un programa para la tele, pero él me decía que tenía que ver la forma.
Un día, cuando en la pandemia ya fue habilitado realizar actividades de a dos, un amigo me dijo para ir a mi casa a hacer asado. Decía que íbamos a grabar y mostrarle a los otros amigos.
Ahí empecé a cranear, a escribir un programa. Luego me reuní con un amigo al que le conté la idea que estaba en la productora donde ahora hacemos el programa.
Al principio pensamos hacerlo con gente de distintos ámbitos, pero luego decidimos apuntar a uno solo. Lo empezamos a hacer por YouTube, porque en un canal tenés que pagar tu espacio.
No pudimos creer el éxito que luego tuvo el programa. Dijimos al principio que vamos a ir haciendo así de a poquito y en año y medio nos iban a conocer.
Pasaron dos meses y medio, hicimos el capítulo con Nelson Haedo Valdez. Un día amanecimos y el teléfono no paraba de vibrar, las redes sociales del programa, todo explotó. Cuando apareció Pipino tuvo mucha repercusión en el exterior. Incluso una marca que al principio nos dijo que no pautaba en esas plataformas, ahora ya lo hace.
A nivel nacional me gustaría invitarle al programa a Roque y Tacuara, todavía no vinieron. También a Chilavert. De las figuras internacionales a Juan Román Riquelme, Ronaldo y Dunga. Ronaldinho es paraguayo luego.
De los históricos estamos viendo para poder llegar a Saturnino Arrúa y también me gustaría entrevistarle a Carpegiani. Y de alguno que ya no está a nivel internacional, a Maradona, con él hubiésemos hecho en la piscina.
Para hacer humor hay que saber entenderle a la gente, sí o sí luego. Porque vos no sos el que sabe todo y tus chistes tampoco son lo mejor del mundo.
O sea, tenés que saber qué chistes meter de acuerdo al ambiente, de acuerdo al momento, si hay chicos o no. Vos preguntás luego también como, si quieres que sea subidito el tono. Cuando es una despedida de soltero entre los perros, metés todo el arsenal.
Resumiría este momento que estoy viviendo como una batalla. Porque pasamos situaciones medio difíciles con la familia. También con mi grupo de compañeros y los que trabajamos en el programa nos pusimos todos una misma camiseta.
Al pedo eso que se te suben los humos, chocás contra una pared después. La familia es lo que hace que uno vaya adelante. Papá me enseñó mucho a trabajar por la familia, porque él se sacrificó mucho por nosotros, mamá también.
- “En el colegio, en la parte artística, yo era el único que se animaba a vestirse de mujer, el que quilombeaba. Estaban los que no se animaban, pero eran los jaleros”.