No se olviden del capitalismo de secuaces. Acaba de entrar en crisis en el Paraguay, juntamente con el primitivismo productivo, que depende en gran medida de la naturaleza, para generar riqueza, despreciando como política pública a la educación, a la tecnología y a la inteligencia humana. Le llaman economía de guerra, pero –como suelo decir– es el colapso del modelo económico y el resultado lógico del sistema político.
Su manifestación más palpable es la brusca disminución –ya observada en los primeros meses y proyectada hasta fin de año– de los ingresos del Estado, tributarios y no tributarios. El valor estimado por el ministro CFV es de USD 600 millones menos en el 2026 versus el 2025. Las medidas anunciadas por el MEF ante este escenario es cortar obras físicas, y hacer que algunos ministerios gasten solo el plan de caja del año pasado, sin los reajustes del PGN 2026, exceptuando sectores sociales. Esto además va a ayudar a alcanzar en modo forzado la meta del déficit fiscal del 1,5% s/ el PIB.
En primer lugar, según el ministro del MEF, la causa raíz es:
• El tipo de cambio guaraní-dólar sobrevalorado, o, lo que es lo mismo, un dólar bajo hoy a G. 6.500, con respecto al tipo de cambio de alrededor de G. 7.800 con el que hicieron el PGN 2026 en el primer semestre del 2025. Esto hace una diferencia en contra en el cálculo de los impuestos a recibir en especial del comercio exterior de importación, y a favor, pero que no es relatada por el ministro, como veremos más abajo, en el cálculo del servicio de la deuda externa.
• La caída en las recaudaciones derivadas de los impuestos a las importaciones, con mercaderías, que son pagadas en dólares, pero que valen menos en guaraníes, sobre cuyas facturas se aplican las tasas de comercio exterior.
• El ingreso de divisas de las binacionales, cuyo valor en guaraníes se depreció por el tipo de cambio a la baja.
En segundo lugar, las cuentas impagas a proveedores del Estado siguen generando reclamos de los empresarios. Y, según los Dres. CFV y Óscar Orué, las recaudaciones no crecieron, sino que incluso han mermado, además del problema del tipo de cambio proyectado en forma errada por los economistas del MEF, por el crecimiento desmesurado y por mucho tiempo en espera, sin definición, de las reservas facultativas de una buena cantidad de empresarios, sin distribuir utilidades pagando los impuestos que corresponden. Aquí hay un potencial de impuestos que quieren recaudar. Pero:
• Se desató una especie de lucha de clases –no en términos socialistas, sino que entre la casta política que maneja el Gobierno y la clase empresarial– en modo de contradicción interna que se revela en los reclamos que hacen al Estado y a los hombres del Gobierno, sus secuaces, por el enorme valor de las facturas morosas o impagas de parte del Estado y de los hombres del Gobierno por productos, ejemplo medicamentos, y servicios, ejemplo construcciones de infraestructura, ya entregadas. Al mismo tiempo, la clase política, que necesita recursos para seguir ganando elecciones y pagar las cuentas del Estado, les reclama el pago de impuestos sobre utilidades empresariales no distribuidas, que ya pagaron el impuesto a la renta empresarial, pero que son contabilizadas como reservas facultativas, arguyendo que esas son utilidades que pasado cierto tiempo deberían ser distribuidas pagándose el impuesto conocido como IDU, o ir a recapitalizar la empresa emitiéndose acciones.
• Los argumentos empresariales en general para defenderse de la voracidad del MEF fueron de los más variados. Comenzando por un intento de atacar desde el Estado paraguayo el espíritu del capitalismo que se basa en el principio de la acumulación del capital, hasta apelar a la defensa de la libertad del empresario innovador que tiene el derecho de manejar sin ningún tipo de interferencia pública su estrategia financiera, de reservas, de inversión, de ampliación o no del capital emitiendo acciones y de distribución de dividendos, de su política de tesorería, etc. VLLC.
• El capitalismo de secuaces, en puridad, entra en una mayor contradicción aun cuando los empresarios proveedores del Estado reclaman las facturas impagas, y el Estado les reclama las reservas sin IDU. La casta política les dice: “No te pago porque no recibo tus impuestos”, y el empresariado con negocios con el Estado le dice: “No te pagamos los impuestos porque no estamos cobrando nuestras facturas atrasadas”. Cómo salir de este atolladero. Solo con más deuda pública para pagar estas cuentas. Y esto es difícil de engullir por el resto de los empresarios en general, que están en la mayor parte de la economía paraguaya que es sector privado sin negocios con el Estado, y por parte de la ciudadanía que está cansada de los políticos corruptos.
En tercer lugar, a mi modo de ver, habría que sumar:
• El tipo de cambio a la baja estimula las importaciones, una variable que se resta en la ecuación del PIB; es decir, que conspira contra el valor del producto y contra la producción nacional, que emplea y genera renta con consumo. Productos importados más baratos, con dólar a la baja, también representan una inflación controlada, eso es bueno, de apenas 0,6% acumulado en el 2026, lo que también significa menos impuestos internos e indirectos, como el IVA, en las ventas de los productos importados.
• Una disminución gradual de la entrada masiva de turistas argentinos, después del inicio de las clases escolares, seguramente también por el cierre de empresas en Argentina con despidos en la economía del vecino país. Ya no abarrotan los supermercados y los shoppings como lo hacían en todo el año pasado, más aún en diciembre 2025 hasta enero del 2026, vacaciones.
• El temor en la economía brasileña al efecto choque impositivo 2026 del gobierno Lula. Esto disminuye también –en menor medida al freno argentino– el ingreso de turistas al Paraguay desde el Brasil en el comercio de muamba de sacoleiros para reventa como en las compras del turismo familiar.
No se puede dejar de mencionar que el efecto Milei del 2024, cuando las recaudaciones nominales crecieron 20%, desapareció en el 2025, cuando las recaudaciones crecieron apenas 8,5% en términos nominales, y esto se agudiza en el 2026 primer trimestre.
Un síntoma de que las recaudaciones ya estaban a la baja yo lo había advertido a inicios de este año cuando al deflactar el incremento 2025 del 8,5%, con la inflación del 3% y el crecimiento del PIB del 6% del 2025, total 9%, ya daba un crecimiento de recaudaciones real o neto negativo, 0,5%.
En aquella época, 2024, Milei había tomado el poder y al ajustar el valor del dólar con el peso, casi sin la brecha con el blue, dejó de ser conveniente traer mercaderías desde la Argentina de contrabando. Luego, casi todo comenzó a importarse, y consumirse, legalmente en el mercado paraguayo, lo que significó un incremento sustancial de los impuestos recaudados.
La magia de Milei fue asumida por la DNIT, como eficiencia administrativa propia, espectacular. Hoy se apagó esa magia, los valores del 2025 ya no reflejan crecimientos excepcionales de la recaudación que ganen presión tributaria porque la base 2024 comparativa no ayuda.
Pero no todo está perdido. Hay una buena noticia para la economía de guerra que fue presentada en modo catastrófico por CFV, bien hecho, seguramente para asustar al hambre voraz y corrupto de los correlíes.
Analizando un estudio del economista Rodrigo Ibarrolla, quien me pasó un cálculo más fino, de la pérdida de ingresos tributarios y no tributarios (por el tipo de cambio a la baja versus el utilizado para hacer el PGN 2026, y del ahorro en guaraníes, también por el tipo de cambio a la baja que será utilizado por el MEF para pagar el servicio de la deuda externa, en dólares, del Paraguay), surge una suma algebraica que suaviza la pérdida proyectada en las cuentas fiscales en el 2026 versus el 2025. Veamos.
Los ingresos aduaneros proyectados por la DNIT para el PGN 2026 representan el 42,3% de la recaudación tributaria total, este es el promedio histórico. Esto era de alrededor de USD 2.411 millones, lo que sumaba G. 19,0 billones con un tipo de cambio de G. 7.881 por dólar. Ahora con el dólar a G. 6.500, esto disminuye a G. 15,7 billones. Una diferencia negativa de G. 3,3 billones. En dólares al tipo de cambio de G. 6.500, esto representa USD –512,3 millones.
Los ingresos de binacionales proyectados en el PGN 2026 eran de G.3,8 billones, con un tipo de cambio de 7.881 G./dólar. Con el nuevo tipo de cambio a 6.500 G./dólar esto se reduce en guaraníes a 3,1 billones. Pérdida de 0,7 en billones de guaraníes. Total, de pérdida en los ingresos de binacionales por el tipo de cambio, hoy a 6.500 G./dólar, es de USD –101 millones.
El total de pérdida en dólares, tal como nos adelantó el ministro CFV en el año proyectado para el 2026 es de USD -613 millones. De aquí nace la economía de guerra, como medida de anticipo ya en marzo del 2026 para evitar que el problema se agrave.
Bien hecho. Pero, oh sorpresa, el total proyectado en el PGN 2026 para el pago del servicio de deuda pública es de USD 1.436 millones, considerando solo el 80% del total que es perfil de la deuda en dólares. A un tipo de cambio proyectado de G. 7.881 el total del servicio iba a ser de G. 11,3 billones. Pero, a G. 6.500 como tipo de cambio esto se reduce a G. 9,3 billones. El ahorro en dólares para el Estado es de USD 304 millones.
La suma algebraica final resulta: + 304 millones USD ahorrados en el 2026 por menos guaraníes para pagar servicios de deuda en USD -613 millones de dólares de pérdida de recaudaciones proyectadas 2026 = es igual a –309 millones de USD de resultado neto, para el Estado paraguayo, en sus cuentas fiscales. Lo que se puede compensar en el segundo semestre del 2026, si crece el PIB, y cuando las recaudaciones podrían mostrar menos pérdidas por el tipo de cambio en ingresos del Estado que se compararán con el segundo semestre del 2025 cuando el dólar ya venía cayendo. Qué tal.
Es una buena noticia para el MEF y para todos los paraguayos. Saludos cordiales.