El último informe regional del Banco Mundial, titulado “Revisitando la política industrial”, se realizó este miércoles, donde el economista jefe del Banco Mundial para la región, William Maloney, afirmó que el país está “en el camino correcto” y resaltó la disminución de la pobreza en un porcentaje significativo.
“Paraguay tuvo un muy buen año con un crecimiento del 6,6% y ahora esperamos el 4,4%. La pobreza disminuyó en un gran porcentaje. Están en el camino correcto, es importante seguir avanzando. A largo plazo tenemos que seguir viendo cómo acumular el capital humano en el país”, expuso.
El informe también menciona que este desempeño superior al promedio regional se sustenta en sólidas exportaciones agrícolas, la expansión de la generación de electricidad y un marco macroeconómico estable que ha apuntalado tanto el consumo como la inversión.
Además, Paraguay ha logrado mejorar sus condiciones de financiamiento, situando su diferencial de bonos (EMBIG) en marzo de 2026 cerca de los 125 puntos básicos, un nivel muy inferior al promedio de años anteriores.
Las perspectivas para América Latina y el Caribe (ALC) se encaminan hacia un 2026 marcado por un crecimiento económico modesto, proyectado en un 2,1%, una cifra ligeramente inferior al 2,4% registrado en 2025. “Las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo”, menciona el organismo.
Argentina se destaca en el informe como la principal excepción al alza en la región. El Banco Mundial atribuye esta mejora a un ajuste fiscal decisivo que ha logrado pasar de un déficit considerable a un superávit primario, comprimiendo el riesgo soberano y anclando las expectativas de inflación. Para 2026, se proyecta un crecimiento del 3,6% para la economía argentina, impulsado por una recuperación del consumo privado y la inversión bajo una agenda de reformas procrecimiento y una cosecha agrícola fuerte.
Más allá de las cifras de corto plazo, el Banco Mundial hace un llamado a la región para que repiense su estrategia de desarrollo. El informe sostiene que la frustración por el bajo crecimiento ha devuelto la política industrial al centro del debate.
Maloney advirtió que para que estas políticas sean efectivas, los gobiernos deben invertir en la “base": habilidades, apertura e instituciones sólidas. El organismo recomienda específicamente cerrar brechas de capital humano mediante la educación y formación técnica, facilitar la toma de riesgos en mercados financieros más profundos.
También se recomienda maximizar los beneficios de la apertura comercial, como el potencial acuerdo Mercosur-Unión Europea, para integrar a las empresas en cadenas de valor globales.
Riesgos en el horizonte
Pese a los focos de optimismo, el panorama regional sigue sujeto a una elevada incertidumbre mundial. El conflicto en Medio Oriente introduce una nueva capa de volatilidad en los precios de la energía, lo que podría retrasar la desinflación en la región. Asimismo, las tasas de interés mundiales siguen siendo elevadas y el espacio fiscal de los gobiernos es limitado debido a la pesada carga de los intereses de la deuda pública.
América Latina y el Caribe cuenta con los activos –y la capacidad de reforma– para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad”, sostuvo Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para la región.