25 feb. 2024

Karapã´i

Benjamín Fernández Bogado – www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com

Un perdido paraje convertido en distrito por cuestiones políticas y altamente injustificado para sus menos de 4 mil habitantes en el Amambay recibió con júbilo y beneplácito a los embajadores plenipotenciarios de una república inexistente. A cambio de una caja de novalginas, el intendente firmó un acuerdo que le daba estatus de soberanía a algo que solo vive en la mente de un gurú calenturiento a quien le persiguen en la India por delitos sexuales. No redujeron su acción al ingenuo poblado, sino que fueron a otro de nombre María Antonia (?) en el Departamento de Paraguarí, donde prometieron cuatro cubiertas para una destartalada ambulancia que reposaba sobre unos tacos en ese oscuro poblado de Paraguari. Estimulados por la facilidad marcharon sobre el Congreso y el Ministerio de Agricultura. Consiguieron lo mismo que buscaban. Nadie “googlea” ni por asomo para saber si los misteriosos Estados Unidos de Kailasa existía. Las referencias sobre su delirio eran muchas. El timo que hizo a los de la ONU y la complicación que metieron a los de Ecuador no eran ni remotamente percibidos por los habitantes de esta isla rodeada de tierra. Los kailasanos se sentían como en su casa y hasta la Cancillería marcharon. El titular andaba por Roma y Emiratos Árabes, por lo que pudo zafar de este escándalo que nos colocó en las portadas de todo el mundo.

En realidad los de turbantes y túnicas naranjas vieron a los encorvados funcionarios nuestros plenamente acostumbrados a que los compren con lo que sea. Los de Interpol Paraguay por varios miles de dólares proveídos por un Marset, quien los tiene comidos de la mano a toda la estructura del Estado. Los de la Dinac, metidos en el envío de drogas, Rivas atrapando a los del Ministerio de Educación que un poco más y ya nos dicen que ellos en realidad “están de balde ahí”. No solo que no enseñan a leer, escribir o hacer operaciones matemáticas simples, sino que en realidad no controlan nada. “Les puede parecer extraño esto pero es así”, dijo un atontado ministro Ramírez que un poco más y ya nos culpa a todos del desastre educativo. Pasa igual con el ministro de prisiones Barchini, para quien haber privatizado una parte de Tacumbú al Clan Rotela es absolutamente normal, y pobre de aquel que ose poner en cuestión. La corrupción en el Estado es tan grande que el sancionado diputado Esgaib ya quiere proscribir a los no corruptos y elevar a los altares a los suyos. Sus colegas celebran con risotadas este planteo mientras sus humoradas tienen forma de ley. El Gobierno está en estado de putrefacción mientras todos le dan con todo a la piñata de los viajes liderado por el propio presidente y gabinete. Todos salieron de paseo la semana pasada por Europa y Emiratos mientras el país es subsumido por el crimen organizado, la inseguridad y el temor.

Estamos todos jorobados por un gobierno que decidió no asumir la conducción del país con una idea de justicia, pero sobre todo sin convicción ni coraje. Esto no es sostenible en el tiempo. No alcanzará con decir que siempre fue otro que no podía viajar el que en realidad gobierna y que los demás solo aparentan hacerlo. El mandato de gobernar es indelegable para cualquiera y debe repeler y rechazar a quien traiga dólares, cubiertas o novalginas para comprarlos. El Paraguay no puede tener un presidente que recibe en su viaje a Italia a indiciados de ser parte del crimen organizado o que se mete a boxes para jugar a ser parte de una escudería de fórmula 2. Hay que ser más serios en todo eso. Es la presidencia y la República las que están en juego y las acciones del inquilino ocasional deben estar enderezadas en darle lustre y prestigio al país que circunstancialmente representan.

Karapã’i estamos todos. Jorobaditos. Humillados y convertidos en el hazmerreír del mundo. Basta de jugar con la soberanía de un país. Esto no puede seguir así por más que nos joroben con frecuencia.

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