Hoy meditamos el Evangelio según San Mateo 22,1-14. “Las bodas están preparadas, pero los invitados no eran dignos. Así que marchad a los cruces de los caminos y llamad a las bodas a cuantos encontréis”. Jesús invita a todos al banquete de la Eucaristía, pero reclama un corazón encendido, una actitud humilde y una mirada limpia.
Jesús habla en esta parábola de un rey que invita a mucha gente al banquete de boda de su hijo, pero sorprendentemente ninguno de los invitados acude a la celebración. Las excusas son muchas y variadas, pero el resultado final es que no acuden. “Dios es bueno con nosotros, nos ofrece gratuitamente su amistad, su alegría, su salvación –comenta el papa Francisco–, pero muchas veces no acogemos sus dones, ponemos en primer lugar nuestras preocupaciones materiales, nuestros intereses; e incluso cuando el Señor nos llama, muchas veces parece que nos da fastidio”.
Dios tiene experiencia de negativas y rechazos por parte de aquellos a quienes ofrece sus dones. Pero su amor no conoce desánimos. Por eso envía a sus servidores para que salgan a todos los caminos e inviten al banquete a cuantos le salgan al encuentro, buenos y malos sin distinción. Llama la atención que también los malos son invitados.
El Señor no excluye a nadie de su llamada. La invitación, que había sido rechazada por algunos, encuentra acogida en personas que no formaban parte antes de su círculo de conocidos, gentes con las que no guardaba ninguna relación. Hombres y mujeres, de cualquier cultura y condición, también los que no rezan ni tienen trato con Dios, todos somos llamados a la santidad, a participar de la gloria del cielo. Nadie queda excluido.
“Todos los bautizados conocen cuál es la boda del hijo del rey y cuál su banquete –decía San Agustín predicando sobre este pasaje evangélico–. La mesa del Señor está dispuesta para todo el que quiera participar de ella. A nadie se le prohíbe acercarse, pero lo importante es el modo de hacerlo”. La invitación generosa de Dios, representado por un rey, a participar de la gloria celestial, simbolizada por el banquete de bodas, es gratuita y universal (...).
(Frases extractadas de https://opusdei.org/es-py/gospel/2026-10-11/)