Empezó destrozando techos, casas, estructuras, sueños y ambiciones. Eran como pelotas de tenis disparadas desde las alturas. Una legión de afectados, parabrisas rotos y rezos para contener la furia se mezclaban con el dolor y la angustia... ¿Era lo meteorológico nomás? No. Continuó el domingo con el triunfo en Asunción de Soledad Núñez y de Mujica en CDE, quien repitió la paliza reforzada al Partido Colorado. En la capital, la operación de las encuestadoras, antes y durante el acto comicial, fue escandalosa. Sus números eran tan mentirosos que hasta quienes les pagaron resultaron engañados al tiempo y modo de hundir a sus pagantes debería existir una norma que sancione a los que por creer sus números no van ya a votar porque creen que no impactarán ni a favor ni en contra.
Granizadas contra Ati Snead y Grau, grandes perdedores de estos comicios, que quizás estén ya en camino del valle de Josafá como aquel Capli que asolaba los comicios con igual medida en años anteriores. Engañaron a todos, incluidos a los que les pagaron.
Las acusaciones son generales en carpas perdedoras. El olímpico candidato Camilo Pérez no podía entender el resultado y, aunque celebró la victoria antes del recuento final, tuvo que salir a las disparadas del local partidario colorado amenazando con contar voto a voto y abrir el sobre 4 si hacía falta. Se quejó porque invirtió mucha plata y que les traicionaron todos, incluidas aquellas mujeres sudadas a las que no quería besar.
Perdió además Cartes y su intuición de sacar de la galera al candidato triunfador, pero no les dio margen a los peñistas a cobrárselo. Alliana corrió a visitar el Santo Sepulcro y el Muro de los Lamentos en Israel mientras la granizada caía sobre el banco de Peña.
FEROZ TORMENTA
La tormenta fue feroz y exhibió todos los negocios que lo pusieron al presidente no solo como articulador, sino como gerente captador de recursos públicos para sostener el banco creado por Carvallo, quien había sido el presidente de la financiera del mismo nombre antes de asumir la titularidad del BCP.
La profusa difusión de nombres y empresas vinculadas a créditos del novel banco hizo correr un sudor frío a todo el país que recordaba la pesadilla de 1995. No quisieron dar a conocer el informe antes de las elecciones por posibles efectos electorales y tuvieron que esperar a que el ambiente de derrota apartara el foco sobre el tema. El envío de un sobre lacrado, que fue escondido primero, exhibido después, pospuesto su conocimiento para esta semana hasta... que se hizo público a través de las redes sociales, sacudió el cotarro económico y dispersó la derrota electoral.
Su contenido delicadamente expuesto quiso tranquilizar a la sociedad mientras desde dentro del BCP y del banco en cuestión salían datos que hundían a la legión de contratados para contener el daño.
La granizada fue feroz y destruyó todo el tejado del BCP celosamente levantado luego del terremoto de 1995. Ahora solo le queda a un demacrado y ojeroso presidente Peña echar a toda la cúpula de la banca matriz y pedir que cada empresa indiciada de recibir créditos sospechosos aclare los montos y las razones. No lo harán quizás, pero el daño ya está hecho y la hemorragia continuará sin parar.
LA DERROTA
Con la derrota electoral en los grandes distritos y el escándalo del banco ueno, el peñismo nació nonato. Alliana no será el candidato oficialista del 2028 y el mentor del presidente y del vice se encargará luego del terrible desgaste electoral en Asunción de acabar con ambos políticamente. El soporte financiero del proyecto queda con todo el tejado roto y sus canaletas averiadas.
Le han hecho pagar la insolencia de creerse más de lo que eran. Peña, Alliana y Vázquez corren la misma suerte que Camilo Pérez, los Zacarías Irún y José Ortiz. Han sido víctimas de una feroz granizada y estaban sin seguro.
Rompieron sus parabrisas y solo les queda reparar las tejas rotas y admitir la derrota.