La medida fue adoptada por seguridad, siguiendo los protocolos del Parque Nacional Iguazú, lado brasileño, ante la fuerza y el volumen extraordinario del agua.
Pese al cierre de la pasarela, el parque continúa abierto y los turistas pueden recorrer el sendero principal y sus miradores para contemplar los saltos. Sin embargo, los caminos de Poço Preto y Bananeiras también fueron cerrados temporalmente por la elevación del nivel del río.
La reapertura de los accesos restringidos dependerá de que las condiciones del río vuelvan a niveles seguros. Mientras tanto, los equipos de Urbia+Cataratas y del Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) mantienen un monitoreo permanente del caudal.
Las autoridades recomiendan a los visitantes seguir las comunicaciones oficiales y respetar las restricciones mientras persista el riesgo.