30 jun. 2026

El financiamiento público de cuidados es una inversión, no un gasto

La reciente aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto de ley “Que crea el Sistema Nacional de Cuidados del Paraguay (Sinacup)” constituye un avance fundamental para la política económica y social del país. Esta iniciativa propone un modelo de corresponsabilidad entre el Estado, las familias, la comunidad y el sector privado para redistribuir la carga de los cuidados que en este momento es asumida casi exclusivamente por las mujeres. El financiamiento público del sistema además de reflejar el compromiso de la sociedad con una mejor calidad de vida para todos es una inversión por sus efectos económicos a corto y largo plazo.

El financiamiento de los cuidados genera retornos económicos por varias vías tanto en el corto como en el largo plazo. Está ampliamente documentado que el buen cuidado en los primeros años de vida contribuye al desarrollo integral de la infancia, la permanencia en la escuela y una vida saludable.

Durante la etapa escolar, si se integran las políticas educativas al sistema de cuidados como la jornada escolar extendida y la alimentación escolar, reducen la probabilidad de deserción escolar, mejoran las condiciones para el aprendizaje y mantienen a los adolescentes en espacios seguros, practicando deportes y alejados de conductas riesgosas propias de la edad.

Estas condiciones contribuyen a la formación de una fuerza de trabajo educada y competitiva, capaz de enfrentar los grandes desafíos que impone la globalización económica y los cada vez más rápidos cambios en el mundo laboral. El aumento del capital humano genera altos retornos económicos durante la vida laboral y productiva.

Los cuidados en las edades adultas previenen accidentes y enfermedades y reducen costos en el sistema de salud. Esto es particularmente relevante para un país como Paraguay en que avanza con un rápido envejecimiento y transición epidemiológica con presiones enormes sobre el sistema de salud.

A corto plazo, la política de cuidado y un buen funcionamiento del sistema generan empleos con impactos en el consumo, los ingresos tributarios y las contribuciones a la seguridad social, con lo cual, parte de las inversiones retornan al Estado contribuyendo al fisco y a la sostenibilidad de los fondos jubilatorios.

La liberación de tiempo de trabajo no remunerado de las mujeres aumenta la oferta de trabajo femenina. El acceso a un empleo formal para las mujeres permite una mayor autonomía económica aumentando el consumo y las oportunidades de reducir la pobreza. Paraguay ha realizado un importante esfuerzo en la educación de las mujeres que sin embargo no se potencializa porque ellas se mantienen en sus hogares, o si salen a trabajar lo hacen en empleos precarios debido a la necesidad de “conciliar” trabajo remunerado con el no remunerado. Ellas pierden la oportunidad de contar con ingresos propios y, en la vejez, con una jubilación digna.

Las mujeres “NiNis” son el mejor ejemplo. Ellas, que constituyen el 80% de la juventud que está excluida del sistema educativo y laboral, realizan 36 horas semanales de trabajo no remunerado en sus hogares, entre los que se encuentra el de cuidado.

La construcción de un sistema de cuidados garantiza el derecho a cuidados de calidad para las personas que lo necesitan como los niños, niñas y adolescentes, las personas con discapacidad y las personas mayores y es un medio para garantizar el derecho a un empleo de calidad.

La inversión pública en cuidados tiene altos retornos económicos, tal como evidencian una gran cantidad de estudios realizados. Los empleos generados constituyen motores del crecimiento económico, tanto por el aumento del volumen de puestos de trabajo como por el aumento de la productividad. Los ingresos laborales generados contribuyen a la reducción de la pobreza. La acumulación de capital humano y los empleos formales se traducen en aumento de la productividad, del consumo, de los ingresos tributarios y de las contribuciones a la seguridad social.

La inversión en cuidados mejora los resultados de las políticas de salud y educación y aumentan la eficiencia de la inversión en estos ámbitos al generar ahorros.

La evidencia empírica muestra que invertir en cuidados, además de garantizar derechos, tiene impactos económicos medibles en el corto y largo plazo con beneficios para todos.

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